La Revolución Educativa, tangible realidad en RD

Por Juan López lunes 23 de enero, 2017

Para los dominicanos que, directa o indirectamente, estamos involucrados en el quehacer educativo, los negativos resultados que arrojaron las pruebas realizadas a una muestra representativa de nuestros estudiantes, por el “Programa para la Evaluación Internacional de la Educación” (PISA), no fueron sorprendentes.

Es de amplios conocimientos el cúmulo de deficiencias y significativas lagunas con las que egresan los estudiantes de los centros educativos (públicos y privados) así como la ausencia de competencias para ocupar puestos de trabajos dignos. Con esas debilidades, en sentido general, a nuestros educandos se les “prepara” para que prosigan con estudios universitarios.

Sin embargo, el gobierno del Presidente Danilo Medina, consciente de esa situación y de su manifiesto empeño por superarla, en su primer gobierno, cumplió con el compromiso de implementar el 4% del PIB para la educación preuniversitaria, a partir de lo cual inició la necesaria “Revolución Educativa”, que está estableciendo un positivo precedente.

Esta “Revolución Educativa”, en tanto proceso significativo de cambios en la educación dominicana, está generando resultados intangibles, cuyas evidencias se reflejarán a mediano y largo plazos.

Mientras tanto, podemos enumerar los diez (10) principales resultados objetivos con los cuales se demuestra, en forma fehaciente, que la “Revolución Educativa” en la R. Dominicana (RD), desde ya, es una verdadera realidad tangible que, fácilmente, se puede verificar a través de estos importantes indicadores:

1. Construcción de miles de modernas y equipadas aulas en todas las provincias y municipios del país.

2. Ampliación de la cobertura de la matrícula a cientos de miles de estudiantes en los centros educativos públicos preuniversitarios.

3. Ejecución del programa de alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”, a través del cual más de 700 mil dominicanos empezaron a conocer la lecto-escritura.

4. Consolidación y ampliación de los beneficios de la “tarjeta de solidaridad” que se entrega a las familias que garantizan las asistencias de sus hijos a las escuelas.

5. Implementación de la Jornada de Tanda Extendida en unos 3,776 centros educativos con una matrícula superior al millón de estudiantes, quienes reciben desayunos, almuerzos y meriendas (de lunes a viernes), lo cual tiene un gran impacto económico positivo para sus familias.

6. Significativa reducción de la tasa de deserción en los diferentes niveles de la educación preuniversitaria.

7. Creación y puesta en funcionamiento en todo el territorio nacional de cientos de centros de atención a la infancia a través del Instituto Nacional de Atención Integral de la Primera Infancia (INAIPI), en los que las madres pueden dejar sus niños para trabajar y/o estudiar.

8. Entrega de útiles y uniformes escolares a los estudiantes de los centros educativos públicos a través del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (INABIE).

9. Aplicación de la descentralización que ordena la Ley No. 66-07, en función de lo cual se entrega, cada tres meses, el 2.5% del presupuesto anual del MINERD a los fondos de los 7,366 centros, distritos y regionales educativas, en proporción a la cantidad de estudiantes matriculados por centros, los que son administrados por las correspondientes Juntas Descentralizadas.

10. Mejoría de los sueldos y pagos de incentivos al personal docente, técnicos y administrativos activos y jubilados.

En adición a ese conjunto de tangibles realidades en la educación de RD, las autoridades del MINERD, privilegiando el diálogo productivo entre los actores del sistema educativo, procedieron a realizar un conjunto de reuniones con los directivos de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) a los fines de consensuar e implementar las impostergables estrategias para mejorar la calidad de la educación en tres pilares fundamentales: a) Formación de los docentes. b) Adecuada aplicación del nuevo currículo. Y c) Mejorar la gestión docente y el ambiente escolar.

Este positivo panorama en torno al sistema educativo nos hace sentir optimistas y esperanzador con respecto a los futuros resultados que, a mediano plazo, habrán de arrojar las próximas evaluaciones PISA.

Consideramos que la sinergia positiva que se está materializando entre los principales actores de la educación preuniversitaria, las estrategias que se pondrán en práctica y la voluntad política del gobierno del Presidente Danilo Medina son nítidas manifestaciones de, que en tanto proceso de cambios, la “Revolución Educativa” es una tangible realidad en la RD.

 

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