“La revolución cubana se cae el año que viene”

Por Francisco Luciano
Desde siempre la lucha de los pueblos ha sido porque las cosas mejoren. Eso ocurre en el seno de todo conglomerado, es la actitud más humana de los humanos. Es legítimo que la gente aspire al disfrute de más progreso, bienestar y democracia, es lo que da sentido a la existencia humana y a sus instituciones dedicadas al bien común.
El pueblo cubano no actúa  distinto a los demás pueblos del mundo cuando de defender la causa de su bienestar se trata. Es lo que explica que haya resistido, como ningún otro pueblo de América, un bloqueo económico que le impide competir en iguales condiciones que a otras naciones en las relaciones comerciales.  El libre mercado y hasta el derecho de integración, se le ha negado a Cuba para dañar su modelo social y político de carácter único en el continente  construido bajo su legítima y libérrima decisión.
Desde que derrocaron la dictadura de Fulgencio Batista y desterraron de su territorio el dominio de una oligarquía embozada por potencias extranjeras, los cubanos inclinaron  la balanza a mantener su derecho soberano y a su dignidad, frente a la disyuntiva que se les planteó, de renunciar a esta a cambio de no ser torpedeado su acceso al comercio con las demás naciones del mundo.
El asunto no es complicado de entender.  Inspirados en el pensamiento y el liderazgo de José Martí el pueblo cubano enfrentó con bravura la colonización española hasta lograr diezmarla y hacerla recular, con tan amargo destino que la naciente potencia norteamericana se hizo presente y ató su  destino a la denominada enmienda Platt que subordinaba sus decisiones propias a la voluntad del gobierno de los Estados Unidos. Así Estados Unidos se abrogó el derecho de  anular decisiones que a los cubanos competían adoptar, llegando a  anular elecciones, destutanar gobiernos para imponer a  servirles a la Casa Blanca.
Así se mantuvo la cosa por un buen rato, la isla poco a poco se fue convirtiendo en un gran cabaré o lugar de spa donde se pretendía refugiar la mafia en decadencia que ya no era bienvenida en tierra continental.  Todo  iba conforme los planes del imperio, hasta que apareció Fidel Castro con su revolución y mediante una constituyente todo cambió.  “Los barbudos viraron la isla” inspirando a sus habitantes, aplicaron la reforma agraria, estatizaron las tierras, alfabetizaron a toda la población y sembraron esperanzas y no solo en sus coterráneos, sino en toda América Latina.
Era necesario derrocar militarmente al gobierno revolucionario de la isla, para evitar que su contagio se propagara en el  continente,  se intentó en Girón y Bahía de Cochinos, pero se desistió, no porque no se pudiera, sino por el alto costo que tendría hacerlo.  Los cubanos no se rendirían y aunque con muchos problemas y escasez de toda índole, estaban y están cohesionados y dispuestos a dar pelea sin importar las consecuencias.
Se aplica desde entonces un bloqueo que impide que puedan comercializar en un mundo que se dice de libre mercado, pero que por decisión de los Estados Unidos para los cubanos no es  así.  La propaganda rumiante de las grandes cadenas, pese a la proliferas y permanentes campañas para desacreditar al gobierno de La Habana, no han logrado reducir la voluntad de los cubanos para mantener su derecho inalienable a decidir por sí mismos su propio destino.
En estos sesenta años han tenido que encarar en distintas oportunidades situaciones graves y enojosas como las de ahora, debido a que al sumarse el bloqueo económico que les impide acceder al crédito y al comercio internacional, con el desastre sanitario y económico que ha causado la pandemia del covid, se ha generado  inflación y escasez como en todos los países  del mundo.
La necesidad tiene cara de hereje.  Siempre habrá disgustos e inconformidades y mas en tiempo de necesidad extrema como las que ahora se vive en todo el mundo, es solo que en Cuba es peor por las condiciones que se les imponen y porque además desde el principal centro de poder se alienta la inconformidad.
¿Que va a pasar con Cuba? es una pregunta que ha recorrido el mundo por décadas, y la respuesta seguirá siendo la misma: “Lo quieran los cubanos que pase” y siempre que así sea no habrá ninguna dificultad ni problemas, porque ellos tienen sus leyes y sus reglas y es su derecho soberano en el que ni amigos ni enemigos tenemos derecho a intervenir.  Es lo justo, es lo sano y ojalá, las autoridades norteamericanas y sus coristas lo entienda.
La combinación del bloqueo con el asedio mediático alberga la esperanza de que se generen en Cuba conflictos que detonen en estallidos  sociales para debilitar y derrocar la revolución, situación por lo que desde los medios al servicio de Washington se  exageran las expresiones de descontento y quejas  en cuba, pero al mismo tiempo ocultan o minimizan los de Colombia, Brasil o Chile, recurriendo a difundir medias verdades, lo que equivale a mentiras enteras, siendo esta la razón fundamental por la que  desde 1960 venimos escuchando y leyendo en esos medios la fallida afirmación de que: “La revolución cubana, se cae el año que viene”.
Por Francisco Luciano

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