La Revelación Eterna

Por Leonardo Suriel Morel martes 16 de mayo, 2017

Corría la primavera de principio de abril de 2016, las madrugadas eran frescas, a pesar de que en el Caribe se goza de temperaturas calurosas; la primera imagen de la Revelación Eterna que el Señor me mostró fue la de un ferrocarril blindado de acero, estacionado sobre la vía ferroviaria y la segundo imagen fue la de un reloj en la 11:59 no sé si Am o Pm, sí sé que al instante de mirar el reloj, como el del Big Ben en Londres, este marcó las 12:00 en punto, e inmediatamente desde el interior del tren, alguien rompió la gruesa capa de acero que lo encerraba, era una especie de animal gigante como si fuera un dinosaurio, pero no lo era, su cabeza parecía entre un dinosaurio, una serpiente enorme; y así también, lucía como la cabeza de una leona, era algo muy extraño; de lo que sí estoy seguro es de que era un demonio de color verde de los que se rebelaron junto a Satanás contra Dios en el cielo.

 

Cuando ese demonio fue liberado, escuche al Señor que me decía: “Ese es un ángel caído, muy poderoso, el cual fue hecho prisionero cuando se dio el conflicto celestial por mi trono”. Satanás y sus demonios habían traicionado al que habita en la santidad, en donde nace la luz inaccesibles, al Santo de Israel: Jehová Rey del universo. Ese demonio fue hecho prisionero en ese intento de golpe de Estado y tenía que ser liberado para los tiempos finales.

 

Inmediatamente salió de la prisión el demonio observaba desde las alturas al mundo que seguía su rutina diaria, yo podía ver a las personas comiendo en los restaurantes, caminado, entrando en a las tiendas, los autos transitar por las avenidas, los trabajadores en sus oficinas, el cartero repartiendo las cartas; en fin las grandes ciudades, como todas, llevando una vida normal; mientras ese engendro de las tinieblas se colocaba en posición de ataque, agachado, como cuando el león va a cazar, él opta por agacharse y atacar a la victima cuando está desprevenida. De esta misma manera se encuentra el mundo ante las maquinaciones del desechado (el diablo) y sus demonios; de esta realidad la mayoría de los seres humanos viven de espalda.

 

Al tener esa visión sentí preocupación por las hijas mías que viven en Europa, pero el Señor me dijo en ese momento: Mantente tranquilo que tus hijas están protegidas, a ellas no le pasará nada, al escuchar las palabras del Dios Altísimo sentí paz, porque cuan bueno es servirle a Jesús el fiel y verdadero.

 

En la misma revelación eterna paso a otra escena en el que me encuentro en la redacción de un periódico desde donde se están publicando las noticias que estaban aconteciendo en ese momento; se hablaba de catástrofe, guerra, hambruna, crisis políticas y económicas; y de todos los males que acontecían en ese momento a la humanidad. Eran acontecimientos inexplicables desde el punto de vista humano, se respiraba en la redacción del diario una atmósfera desoladora, los periodistas que se encontraban presentes no entendían el por qué tantos hechos dolorosos, violentos y sangrientos, tan grandes se estaban produciendo a la vez, ellos se sentían abrumados por los hechos.

 

Mientras escuchaba al dueño del diario y al jefe de redacción conversando sobre la tribulación por la cual estaba atravesando la tierra y que ellos no comprendían; yo hacía silencio y sólo recordaba el demonio que estuvo prisionero desde la gran guerra celestial que se libró en el cielo por el Trono de Dios, el cual fue puesto en libertad para que se cumplieras las profecías de los

últimos tiempos la cual el mismo Jesucristo profetizó lo siguiente: Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. (Mateo 24:6-8)

 

Yo que me encontraba parado en medio de la oficina, escuchando la conversación, entre periodistas y empleados y; meditaba entre la preocupación de las personas de las calles por lo que estaba pasando en el mundo y la visión eterna que Dios me había revelado; cuando de repente escuche la voz del dueño del periódico que me dijo: Oye tu no ves lo que está pasando en el mundo escribe sobre estos acontecimientos y escríbete un artículo que diga ¡Cristo viene ya!.

 

Cuando desperté le conté a mi esposa sobre la revelación que el Señor me mostró y sobre lo que ha de acontecer en la tierra, le dije hay que estar atento a las noticia porque ese demonio que fue liberado era una señal de que algo va ocurrir en la tierra, estaré atento a las noticias; antes de cumplirse una semana sucedió el terremoto que devastó a la ciudad de Pedernales en Ecuador. Algunos dirán coincidencia, pero no lo es, son los días finales y se acerca el día de la redención, por lo que debemos estar preparados puesto que todos tendremos que acudir ante el trono blanco del Altísimo quien juzgara nuestras obras, por tanto te pido que te arrepientas de tus malos caminos porque ¡Cristo viene ya!.

 

 

 

 

 

 

 

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