La respuesta leonelista al discurso de Abinader (parte 3)

Por Rolando Robles

En cada enfoque público que hace el doctor Leonel Fernández, deja muy poco margen para malas interpretaciones, porque él cree que todos los escuchas lo respaldarán de antemano; y los que no, pues, les falta raciocinio para enjuiciar sus correctamente sus opiniones. Lo último que el expresidente cree, es que existan dominicanos que pueden disentir de sus tesis con propiedad, pero, además sin retarlo a defender su “cetro de conceptualizador”.

Yo reparo en cada persona que habla sobre Leonel, sea en contra o a favor, y noto que por lo general -salvo valiosas excepciones- se refieren a él como si todo estuviera en “blanco y negro”; y la realidad es que la política, una actividad tan importante de la vida, suele presentarse en una escala de tonos grises. Siempre hay algo bueno y algo malo en sus manifestaciones. Es como el arcoíris, que sólo advertimos el negro y el blanco en sus extremos, mientras que, en su recorrido visual, de un lado al otro del horizonte, distinguimos con precisión todo el espectro de colores que tiene.

“Nadie es tan malo como aparenta, ni tan bueno como se comenta” dice una vieja frase, atribuida a no sé quién; pero que, todo parece indicar salió de la chistera mental del filósofo y filólogo alemán Friedrich Nietzsche, cuando dijo: “No hay hechos, sólo interpretaciones”. O, tal vez, unos trescientos años antes, cuando el “Conserje de la lengua inglesa”, el genial William Shakespeare sentenció: “No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”.

Hago acopio de este breve rodeo, porque intento seguir analizando el discurso-protesta del prócer de Villa Juana, sin las limitaciones que son deslindadas en estas cortas y muy sinceras explicaciones. No quiero que se me perciba como el “conceptualizador” que no soy sino, como un lector que busca matices y aristas en ese lenguaje tan rígido del expresidente. Sigamos con la réplica de Fernández a Abinader.

Sobre el Crecimiento económico de sólo 0.3 %

Es verdad que los tiempos cambian; pero que te hagan actuar totalmente contrario a lo que hiciste durante ocho años, dice que, en el caso hay algún “cabo suelto” o quizás, algún tornillo. Ese Valdez Albizu que gobernó el Banco Central cuando Leonel presidía, al que le confió el manejo de la “macroeconomía” y del control del sistema cambiario, ahora resulta que “maquilla las estadísticas económicas” para favorecer la imagen del gobierno. Esto me parece una confesión, más que, una acusación.

El planteamiento, que fue respondido con propiedad y rigor, por el propio gobernador, desarticuló las pretensiones de Fernández de irrespetar al eficiente funcionario. Siendo Valdez Albizu un hombre de estado, con hábitos de precisión al hablar y sin planes de carácter existenciales que lo empujen a decir lo que “convenga políticamente” aunque sea falso, ripostó con la férrea formación de que dispone. No aludió asuntos personales ni reparó en la ofensa gratuita hecha por Fernández.

Sin embargo, el resto de los dominicanos, que no tenemos la experticia del gobernador, tenemos que enfocar el aspecto político del sorpresivo y virulento destape de Leonel.  Él sugiere que Valdez Albizu es un mentiroso que desforma las estadísticas para cubrir las ineptitudes de su gobierno. Resultaría interesante que el expresidente nos dijera ¿desde cuándo el gobernador se convirtió en ese manipulador que él denuncia hoy?

Valdez Albizu es una persona respetable y un técnico responsable para todos.

Aparte de la verborrea, propia de la necesidad de ganarse el puesto de conductor de la guagua opositora, hay una solemne mentira en la exposición del candidato, que el gobernador se encargó de evidenciar al reconocer las proyecciones estimadas para el final del año 2021: el crecimiento será de 3%, diez veces más que el 0.3%, que dijo el Perínclito.

Sobre los logros obtenidos por Abinader

En este acápite de su discurso, el profesor dedica ocho o nueve párrafos, a la arcaica práctica de Pilatos, en su versión más criolla: estar con Dios y con el Diablo a la vez; o sea que: él se canta y se llora al mismo tiempo.

Primero, reconoce el buen manejo del gobierno para mantener la macroeconomía y el clima adecuado para la inversión, a los fines de que el país pueda salir de la crisis. Pero, sostiene que aún estamos en la fase embrionaria del proyecto (elemental mi querido Watson: la crisis no ha terminado)

Después, saluda el empeño del gobierno en la recuperación del turismo. Pero, todavía nos falta mucho para recuperarnos totalmente (pues ni mago que fuera Luis, por Dios)

Entonces, admite que no es culpa del gobierno el daño causado por la pandemia en la llegada de los turistas. Pero, aún hay hoteles cerrados (¿y él? ¿qué es lo que quiere?)

Finalmente: “en la FP aspiramos a que siga ese buen trabajo del gobierno”

En los cinco párrafos siguientes, Leonel se emplea en “darle salsa” a la comunidad que reside en el exterior, pero en los doce años que gobernó, hizo muy poco por nosotros. Sus gobiernos (y los siguientes también) se han dedicado a esquilmarnos con los altos precios de los servicios y los impuestos a los pasajes, para solo mencionar dos rubros. Por tanto, la mención de las remesas que hace es solamente “para hacer bulto, para ayantarnos”.

Además, nosotros sabemos muy bien lo que mandamos. Esos dos mil millones extras que enviamos en lo que va de año, ciertamente, se deben a los estímulos del gobierno  federal para enfrentar la crisis; pero, agradeceríamos que el doctor Fernández no lo comentara tanto, pues, por razones obvias y de carácter estratégico, para nosotros, es mejor hablar poco de lo que hacemos con el dinero que nos llega a la cuenta personal.

Para finalizar este subtítulo, el candidato de la FUPU, en campaña, utiliza otros tantos párrafos para hacer lo que mas le gusta: hablar mucho sin decir nada, recreando una serie de datos que son de dominio público; pero, él está en búsqueda de igualar el récord de Pedro Santana (cuatro veces presidente) y tiene que permanecer hablando, aunque sean sandeces. Buscando opiniones válidas, consulté a don Antonio Restituyo, agudo historiador criollo, de Bacuí, La Vega y me respondió al respecto, lo siguiente:  Robles, recuerda el refrán, “una cosa piensa el burro y otra quien lo apareja”

 Sobre el aporte del Gobierno para la recuperación

Ya al “echarse la paloma”, aparece un huevo y yo quiero saber ¿quién lo puso? ¿La CEPAL o alguien más? Tiene sentido estimar como una paradoja de la recuperación en el Caribe y Latinoamérica, el hecho de que el rebote económico no asegure crecimiento sostenido. Pero, yo suponía que estábamos claros en que, el “crecimiento” per se, no implica “desarrollo” y mucho menos “bienestar social” de la gente.

Por eso, no me explico ¿cómo puede Leonel Fernández traer el tema del “crecimiento”, a sabiendas de que ese ha sido el tendón de Aquiles de sus gobiernos. El crecimiento, si bien ayuda a impulsar el desarrollo, sólo cuando es sostenido, sistemático y dirigido a atacar los males de la sociedad, puede generar el tan prometido “bienestar social”, una materia que se quedó sin aprobar el tres veces presidente dominicano.

La consecuencia primera del crecimiento económico nuestro es que, “los ricos son mas ricos y los pobres son más pobres”; “crecer”, únicamente asegura que los ricos hagan mas negocios, como pasa actualmente con el supuesto dinamismo económico de la frontera con Haití. No hay bienestar social ni para dominicanos, ni para los haitianos.

Nos veremos nuevamente, para seguir tratando de desentrañar ¿dónde es que está la supuesta “Conceptualización” de que tanto se habla?

¡Vivimos, seguiremos disparando!

 

POR ROLANDO ROBLES

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