La respuesta leonelista al discurso de Abinader  ( Parte 1)

Por Rolando Robles

Ciertamente, para entender al expresidente Fernández hay que hurgar en su discurso y hallar el elemento que permita “conceptualizar”, que es su disciplina favorita y, además  su lema, su marca de fábrica y su escudo protector, como el célebre aceite aquel, “tres en uno”. Por desgracia para los que le seguimos con tanto fervor y paciencia, nunca le hemos visto defender su cetro de “campeón de los conceptualizadores”; pero total, tampoco los vimos ganarlo.

Pienso que, para digerir esta magistral pieza, leída y escrita -asumo que por él mismo- tendré que dividirla en partes y hacer igual número de entregas a mis amigos lectores. Y también, creo que conviene empezar por el final de la exposición, que es donde está lo más brillante de esta réplica que hace el líder de la FUPU al presidente de todos los dominicanos en su primer año de gobierno.

Abotonar un discurso populista -en intención y contenido- con una cita del muy  célebre pensador chino, Confucio, me parece una temeridad, dado que la teoría confucianista es opuesta a la retórica legista o legalista que ha exhibido Leonel Fernández estando fuera y dentro del gobierno. Pero que, además, escoja la menos oportuna de las miles de sentencias moralistas y conceptuales que nos regalara el filósofo oriental, llama a la  reflexión.

“Los cautos rara vez se equivocan”, nos recuerda Fernández que dijo alguna vez el maestro Confucio, el sabio oriental de la Antigüedad. Y yo le agrego: No solamente los “cautos” sino también, los irresponsables, los permisivos, los que van al Gobierno a “dejar pasar, a hacerse los chivos locos, a emular el ‘gatopardismo’ de  Giuseppe Tomasi di Lampedusa”; en fin, los que prefieren “pagar para no matar” y más tarde  vender su falta de carácter como si fuera un gran acto de humanismo.

El profesor Fernández empleó casi quince (15) cuartillas, sobre 3,750 palabras para escribir su discurso, 32 minutos para leerlo, saludó cuatro veces a su auditorio, apeló a unos 12 temas diferentes para subdividir su exposición, pero no pudo -supongo que por lo costoso de la TV a esa hora prime time de la noche- mencionar los dos puntos más aplaudidos del accionar del gobierno de Luis Abinader:

1.- La independencia del poder judicial en su lucha contra la corrupción y

2.- El reconocimientos a los gobiernos dominicanos (75% PRM- 25% PLD) por los aciertos en la lucha contra el COVID-19.

Se olvidó el candidato que lo que más valora el pueblo llano en estos momentos es tener la seguridad de que “cualquiera, no importa el partido a que pertenezca, puede caer preso si mete la pata y peor, si mete la mano” y eso lo entienden muy bien los que ahora están en el gobierno. La ciudadanía percibe que “ya no hay vacas sagradas en el país”; y eso, indiscutiblemente, genera una profunda alegría en el espíritu de todos los dominicanos de buena voluntad, cual que sea su filiación política.

Es bien cierto que todavía no se han producido las sentencias definitivas de los que se presumen culpables de corrupción y asociación de malhechores; y también es verdad que hay que demostrar su culpabilidad, más allá de cualquier duda razonable. Pero el pueblo comprende que es una experiencia muy poco común en el país y, por tanto, hay que actuar con cautela y estricto apego a la ley; y, además, reconoce que la justicia está en manos de gente de la más alta catadura moral; no hay dudas de que en buenas manos está el pandero.

La segunda omisión es peor e imperdonable, a la luz del razonamiento de un hombre que ha sido tres veces presidente y que sueña con lograr una cuarta. No hay forma de justificar la mezquindad de ocultar el éxito obtenido por las autoridades pasadas y presentes en la lucha contra la pandemia de COVID-19. Los números son conocidos y publicados por los organismos internacionales correspondientes.

Quisqueya, el mismo país que Fernández aspira a dirigir, está en un lugar privilegiado entre sus similares del mundo y mucho mejor entre los latinoamericanos y caribeños, pero, él parece que no lo sabe.

 

  • De 193 países miembros de la ONU, casi la mitad de ellos sufrieron más muertes que República Dominicana. Claro este no es un récord agradable, pero si muy real. Muchos de ellos están más poblados que nosotros y eso explica parcialmente las adversas estadísticas.
  • De los 18 países que tienen población similar a la nuestra (9-12 millones) sólo 5 de ellos sufrieron menos bajas que nosotros.
  • En América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, 17 países nos superaron en fallecimientos y sólo 14 resultaron más afortunados que nosotros.

Demos ahora un vistazo a las estadísticas sobre personas vacunadas, para establecer cuál ha sido el desempeño de las autoridades nuestras en este renglón. Estos datos, de dominio público, no estuvieron disponibles para el líder de la FUPU y, por tanto, no alcanzó a conocerlos, razón por la que los omitió al momento de evaluar el primer año de gobierno de Luis Abinader.

 

  • Al arribar a la cuarta semana de este mes de agosto, el porcentaje de personas que ha recibido una o dos dosis de las vacunas contra el COVID-19 varía mucho, en función de cada país en particular y de su capacidad para obtenerlas.
  • De los 32 países americanos, tan solo 7 de ellos exhiben números superiores a los       nuestros, incluidos Estados Unidos y Canadá. Mientras que 24, están por debajo de República Dominicana.
  • Asumiendo que los datos que el propio candidato de la FUPU da por reales, hemos vacunado (a junio de 2021 y con una dosis) al 73% de la población, en lugar del 80% que programamos.
  • Con dos dosis y a la misma fecha, hemos inoculado al 58% de la población, pero, el candidato de la FUPU, en campaña, se lamenta de estas realidades y las cantaletea como una derrota del gobierno dominicano.
  • Dele un vistazo señor Fernández a los números de los 24 países de América que anhelan equipararse a nosotros en materia de personas vacunadas.
  • Sin embargo, en las estadísticas mundiales, que se pueden ver en las páginas web de todas las organizaciones internacionales, se puede apreciar un posicionamiento de nuestro país, más holgado con relación al resto del mundo; aunque ésto no nos debe causar gozo o sensación de orgullo.

Lo que parece evidente es que Leonel Fernández y su partido sueñan con un rebrote del COVID-19, para que sirva de caldo de cultivo a sus aspiraciones presidenciales. Yo, personalmente, no alcanzo a entender cómo es que una supuesta “mentalidad tan preclara” como se le asigna al expresidente, es capaz de ser tan mezquina a la hora de evaluar a los demás.

 

¡Vivimos, seguiremos disparando!

 

Por ROLANDO ROBLES

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