La reseña como texto académico: cómo redactarla 

Por José Santana Guzmán

Para autores como Sánchez (2007), las reseñas contienen información, opinión y crítica. Señala el hecho de que, el que se conjuguen estos elementos determina que se considere un género híbrido. Asegura, por su parte, que la reseña critica está asociada no sólo a la prensa, sino al ámbito científico… resalta, además, que en este sentido podemos decir que la reseña crítica suele asociarse, en el ámbito académico a las acciones de resumir comentar, de manera exhaustiva, un libro científico o un ensayo. Sánchez asegura que dicha acción puede comprender la integridad de la obra o los aspectos principales de ésta. (Sánchez, 2007: 473, 474).

En cuanto a la estructura, el propio autor establece que, como la mayoría de los géneros de opinión, la reseña se organiza siguiendo una estructura que se inicia con la definición del objeto sobre el que se va a hablar, se continúa con la toma de posición –que se justifica ya sea contrastando con diversos argumentos utilizando opiniones personales- y se cierra reafirmando la posición adoptada. (Sánchez, 2007: 477).

¿Cómo redactar una reseña?

A juicio de autoras como Guerra (2010), una reseña es un texto argumentativo-expositivo en el que se comenta una obra, por lo general recientemente publicada, con la finalidad de informar al lector o lectora de sus principales características, es decir, en la reseña se da una opinión personal razonada que incita o disuada al lector o lectora de disfrutar la obra. (Guerra, 2010: 6)

Asimismo, la autora en cuestión resalta que el objetivo de toda reseña es resumir parcialmente una obra y evaluarla. Asegura que, en este tipo de texto argumentativo, se pueden mezclar tanto el resumen como la opinión. Destaca, a su vez, que la extensión de una reseña es normalmente de 500 a 750 palabras como máximo. (Guerra, 2010: 7).

Como en todo proceso de creación artística, en la reseña, también es necesario realizar siempre una planificación. En tal sentido, en lo que respecta a la redacción de la reseña, esta debe iniciar siempre con un primer paso (introducción) en la cual, según Guerra, se deben tomar en cuenta los siguientes criterios, a saber:

  1. a) se deben incluir en el primer párrafo las referencias bibliográficas del libro reseñado.
  2. b) si se reseña un ejemplar que sea único, habrá que citar dónde se encuentra.
  3. c) hay que incluir una breve visión general del contenido del libro, de la audiencia a la que va destinado y nuestra reacción ante la lectura.
  4. d) elegir algunos temas y discutirlos. ¿Cómo quedan expuestos en la obra? (relacionar estos temas con obras del mismo autor o de otros autores).
  5. e) ¿Qué temas importantes introduce el libro? ¿Te ha parecido novedosa la manera de tratarlo? ¿En qué sentido te ha llamado la atención?
  6. f) ¿Cuál es el objetivo del libro? ¿Lo ha conseguido? Dependiendo del objetivo, se selecciona el criterio para juzgarlo.

Antes de escribir una reseña, hay que tener presente que se deben seguir ciertos parámetros.  Guerra enumera cuatro. Entre estos figuran los siguientes:

1-  Obtener información sobre el autor o autora, otras obras, premios obtenidos y estilo.

2- Obtener información sobre el género del libro reseñado: ficción, poesía, literatura juvenil y ensayo, educativos, entre otros.

3- ¿A quién va dirigido? Esta pregunta servirá para evaluar el resultado.

4- Analizar la organización en sí del libro: si tiene índice o si va dividido en capítulos. (Guerra, 2010: 12).

A modo de ejemplo

̋ La lingüística del discurso: su objeto de estudio ̏

Reseña

En este capítulo del libro titulado La taxonomía del discurso: Aspectos de la teoría lingüística, de la autoría del doctor Gerardo Roa Ogando, el autor presenta el discurso de forma novedosa y desde una amplia gama de direcciones, tales como: Las implicaciones entre discurso y texto, las perspectivas para la investigación en lingüística del discurso, entre otros puntos no menos significativos.

Sin embargo, por tratarse de una reseña, me referiré de manera más amplia a cerca de dos aspectos, los cuales considero un tanto más cruciales. Estos aspectos son, a saber, el discurso como proceso y el discurso como producto o texto.

Para explicar el primer elemento, el maestro Roa emprende esbozando la posición de Teun van Dijk, sobre este importante tema para los estudios discursivos. Por tanto, inicia este capítulo citando al referido autor, quien define el discurso como ̋ “un evento comunicativo completo en una situación social ̏.

El doctor Roa critica esta definición de van Dijk, sobre el discurso como proceso, advirtiendo que la misma “en apariencia, refiere a un evento unicontextual, unitemático y unitencionado, siendo cuasi indiferente a las operaciones internas que tienen lugar al interior de los actos lingüísticos, aunque no de las prácticas sociales.” Sin embargo, el catedrático universitario reconoce que esta concepción de van Dijk, representa un punto de partida que se puede complementar con otros para explicar el discurso como proceso.

Para justificar su propuesta, cita como ejemplo la versión de Benavides, la cual explica el discurso como ̋ la facultad intelectual de discutir o reflexionar ̏, cuya consistencia es ̋ transitar de una idea a otra, de un conocimiento a otro ̏ (Roa, 2016: 96).

En cuanto al discurso como producto o texto, tanto Coseriu como van Dijk, citados por Roa (2016), coinciden en cuanto a la descripción. Según este último autor, un texto es “cualquier manifestación verbal que se produce en un intercambio comunicativo. Por tanto, se considera texto tanto una muestra de lenguaje oral como una muestra de lenguaje escrito. No existe ninguna extensión prefijada para que un conjunto de palabras pueda constituir un texto ̋ (Roa, 2016: 100,101).

Para esgrimir sus argumentos sobre este punto, el doctor Roa, además de los autores reseñados en el párrafo anterior, también cita otros como: Benavides (2013), Greimas y Courrés (2008), así como Ricoeur (2009) los cuales también definen el discurso como producto.

Sin embargo, para él (Roa) ̏ aunque es de saber compartido entre lingüistas el que la escritura no constituye una condición definitoria de texto, debido a la naturaleza oral de la lengua, esa y las demás concepciones coinciden con nuestra versión conceptual del discurso…” (Roa, 2016: 101).

En suma, todo parece indicar que el autor ha alcanzado el objetivo perseguido a través de este capítulo. Por consiguiente, queda más que claro, que el discurso es objeto de estudio de la lingüística, ya que, a juzgar por las posiciones y planteamientos antes señalados, existe una correspondencia biunívoca en cuanto a sus unidades macroestructurales. (José Santana-Guzmán 4/5/2018)

Por José Santana-Guzmán

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