La profecía de Trujillo 2 de 2

Por Margie Jover Rizik viernes 18 de agosto, 2017
 (Este Flash fue publicado abril 27, 2016).

Trujillo no era un erudito, pero tenía una inteligencia natural, don de mando, astucia, y sus respuestas eran muy agudas… Mi dilecto amigo Manolo Nova me envió una anécdota que así lo confirma: En un viaje que Trujillo hiciera a Nueva York la prensa lo acosó a preguntas sobre cuántos haitianos había matado…He aquí su respuesta: “Y ustedes, ¿cuántos mexicanos mataron para robarle su tierra a México?…Nosotros por lo menos defendemos lo nuestro sin robar lo ajeno, esa es la diferencia…¿Alguna otra pregunta?”…¡Una respuesta genial!…

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Imposible omitir en esta columna la carta que enviara don Euclides Gutiérrez a la Z-101 sobre un discurso de Trujillo relacionado con la matanza de haitianos de 1937, y que fuera leída por don Álvaro Arvelo:  “Si mis manos se han manchado de sangre, ha sido para salvar de la haitianización del país a la generación de ustedes. Dentro de 50 años, la ocupación pacífica del territorio nacional por parte de Haití significa para ustedes que los haitianos podrán elegir autoridades, podrán poner y disponer, podrán mandar a Duarte y los Trinitarios al zafacón de la historia y anular para siempre sus ideales y su abnegada lucha, los cuales (ideales y lucha) no tienen ningún sentido para los haitianos.

Estancados en su error, los haitianos piensan que este lado les pertenece, y como ven que somos gentes decentes y pacíficos, mansos vecinos que nunca en la historia les hemos invadido, creen que pueden venir aquí a hacer y deshacer. Hace poco andaban por ahí robando y matando reses a su antojo como si fuesen animales silvestres y sin dueño, o como si aquí no hubiera leyes ni autoridad, ahora han aprendido que aquí hay ley y hay autoridad. Jóvenes dominicanos, en esa gente no se puede confiar, cuiden su país, y con más ahínco después de mi desaparición del escenario político nacional. Traten de preservar los programas de dominicación fronteriza que yo he creado, y ciertamente extiéndanle la mano al necesitado, concédanle incluso un rincón para vivir como ya hicimos al cederles Hincha, pero no dejen que les invadan sus casas ni sus haciendas ni su patria, y mucho menos que se las arrebaten con argucias o con fuerzas. Recuerden siempre las palabras sacrosantas de Juan Pablo Duarte: Dios Patria y Libertad.”

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Me atrevo a decir sin temor a equivocarme, que más que un discurso improvisado de Trujillo, eso fue una premonición..¡una profecía!

 

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