La política monetaria y la competitividad de las exportaciones

Por Víctor Manuel Peña viernes 15 de julio, 2022

Haciendo abstracción de la productividad, la política monetaria y cambiaria es uno de los instrumentos que afecta de manera más directa la competitividad de las exportaciones.

En el caso dominicano hay exportaciones de bienes y exportaciones de servicios.

Hay exportaciones de bienes nacionales o tradicionales y exportaciones de zonas francas.

Las exportaciones, sobre todo las de servicios, son más sensibles al estímulo ofrecido por la política monetaria y cambiaria, sobre todo por la depreciación de la moneda.

La política monetaria expansiva provoca la expansión de la liquidez y el efecto inmediato es la depreciación del tipo de cambio.  Y el efecto inmediato de la depreciación de la moneda se traduce en un aumento de la inflación interna.

Si la tasa de depreciación o devaluación de la moneda nacional es mayor que la tasa de inflación, entonces el efecto de la depreciación será mayor sobre la competitividad de las exportaciones.

El efecto inmediato de toda depreciación es que abarata las exportaciones y encarece al mismo tiempo las importaciones, por consiguiente, estimula las exportaciones y desestimula las importaciones.

Por lo que ante la depreciación hay que aplicar una política arancelaria, como parte de la política comercial, que proteja las importaciones de materias primarias, insumos intermedios y maquinarias como una manera de evitar que se debilite el aparato productivo interno que produce bienes de consumo final para el mercado interno.

Pero hemos dicho en un artículo precedente que la piedra angular de la competitividad interna y externa de cualquier economía y en cualquier economía es la productividad.

Hemos dicho que los factores clave para lograr aumentos sostenidos en la productividad de una economía son la ciencia, la tecnología y la innovación.

Los instrumentos clave en la aplicación de una política monetaria son el mecanismo de operaciones de mercado abierto, el encaje legal y el mecanismo de adelantos y redescuentos.

Si la política monetaria aplicada es expansiva predomina la compra de títulos y valores a los emisores y vendedores privados de títulos por parte del Banco Central, la disminución del coeficiente o tasa de encaje legal y la disminución de la tasa interés del mecanismo de adelantos y redescuentos -refinanciamiento- por parte de éste.

Mediante ese procedimiento el Banco Central procede a aplicar una política monetaria expansiva y aumentar la liquidez en la economía.  A través de los diferentes mecanismos señalados el Banco Central inyecta liquidez a la economía.

¿Siempre hay que aplicar una política monetaria expansiva?

Obviamente que no.

En ocasiones procede y conviene aplicar una política monetaria restrictiva, es decir, en determinados momentos es importante que la moneda se aprecie.

Ni conviene aplicar una política monetaria expansiva todo el tiempo ni tampoco conviene aplicar una política monetaria restrictiva todo el tiempo.

Hay que conjugar la ciencia y el arte para saber cuándo aplicar una política monetaria expansiva y cuándo no y esto tiene que fundarse en el conocimiento y seguimiento de la dinámica de la economía y la búsqueda de los objetivos supremos para una nación y para un pueblo.

Independientemente de cuál sea la política monetaria que se aplique conviene tener en la economía un tipo de cambio flexible, no un tipo fijo.

Aunque el permanente aumento de la competitividad por efecto de la depreciación sostenida de la moneda no resuelve el problema del déficit estructural entre el ahorro interno y el ahorro externo, el cual es la expresión de un déficit estructural entre el ahorro interno y la inversión, es decir, entre la demanda agregada y la oferta agregada en el plano interno.

Eso significa que en el plano interno el ahorro será siempre inferior a la inversión.

Eso significa que de por vida nuestro país está condenado a hacer uso del ahorro externo vía el endeudamiento.

Claro, el ahorro externo se usa también vía la inversión extranjera directa y la inversión de portafolio.

Eso implica y obliga a una racionalización permanente del endeudamiento externo, tanto público como privado.

El país tiene que agenciarse todos los recursos posibles vía el mejoramiento de la competitividad de las exportaciones, pero no resuelve el problema del déficit estructural entre el ahorro y la inversión internos, es decir, entre la oferta agregada y la demanda agregada, lo que denota la permanente necesidad del ahorro externo vía el endeudamiento.

Eso no significa que los gobiernos deben endeudarse a troche y moche, sino que deben hacerlo respondiendo a un plan de desarrollo nacional y de expresa racionalidad.

El uso del ahorro externo vía el endeudamiento y las otras formas de uso del ahorro externo debe ser para fortalecer y ampliar la productividad de la economía nacional.

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo.

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