La política monetaria: tipo de cambio, inflación y tasas de interés

Por Víctor Manuel Peña lunes 12 de agosto, 2019

En la actualidad el Banco Central está aplicando una política monetaria expansiva que tiene efectos directos sobre el tipo de cambio, la inflación y las tasas de interés, en otras palabras, la institución monetaria busca, sobre todo, reducir las tasas de interés nominales en aras de contrarrestar la desaceleración del crecimiento de la economía dominicana.

Pero una política monetaria expansiva, o de dinero barato, tiene efectos directos no solo sobre las tasas de interés nominales sino también sobre el tipo de cambio y la inflación y, por consiguiente, termina produciendo efectos sobre las tasas de interés reales en la economía.

Una política monetaria es expansiva cuando el Banco Central procede, a través de todos o algunos instrumentos de política monetaria, a aumentar la masa monetaria o la liquidez en la economía. Y tal aumento de la masa monetaria no es posible si previamente no se produce un aumento de la base monetaria vía el pasivo de la emisión monetaria.

Toda política monetaria expansiva produce efectos duales, enfrentados o contradictorios sobre el tipo de cambio, la inflación y los tipos de interés que tendrían, a su vez, efectos o consecuencias diferentes en cuanto a la recuperación o el restablecimiento de la senda del crecimiento de la economía.

En efecto, hará aproximadamente un mes que el Banco Central decidió liberar 29 mil millones de pesos por concepto de encaje legal.  Y la semana pasada decidió reducir la tasa de interés de política monetaria en 25 puntos porcentuales al pasarla de 5% a 4.75%.

Como consecuencia de esas dos medidas han estado bajando las tasas de interés en los mercados financieros, pero, sobre todo, más las tasas de interés pasivas que las tasas de interés activas.

Pero mientras las medidas de política monetaria han estado produciendo esos efectos por el lado de las tasas de interés, el tipo de cambio nominal ha estado aumentando con sus secuelas sobre la inflación, es decir, la moneda nacional se ha estado depreciando de manera sostenida y ello de manera indudable ha estado incidiendo en el crecimiento de los precios agregados de la economía medidos por el índice de precios al consumidor.

El aumento de la inflación drena el poder de compra de las tasas de interés: mientras mayor sea la tasa de inflación, habida cuenta de que las tasas de interés nominales están disminuyendo, menor va a ser el poder de compra de las tasas de interés.

Vamos a tomar el caso de las tasas de interés pasivas nominales.  Cuando le resta a la tasa de interés pasiva nominal la tasa de inflación menor va a ser la tasa de interés pasiva real.

Las personas físicas y las personas morales o jurídicas, nacionales y extranjeras, no se van a sentir estimulados a convertir sus ahorros en depósitos bancarios, llámense cuentas de ahorro o certificados financieros.

Y dado que esa situación ha de afectar al mercado de valores y de capitales de nuestro país, también las inversiones financieras en este mercado podrían verse afectadas.

Es decir esta situación podría estar incidiendo en una fuga de capitales financieros del país, por consiguiente, esta situación estaría drenando también la entrada de capitales financieros extranjeros a la economía dominicana.

El balance neto de esta provocada caída de las tasas de interés reales en la economía dominicana podría estar provocando, a su vez, un faltante o una insuficiencia o un déficit en la apreciable cantidad de recursos financieros que estaría necesitando la economía dominicana para financiar el aumento de la inversión agregada y el consumo agregado, es decir, el necesario y significativo aumento de la demanda agregada de bienes y servicios para poder recuperar o restablecer la senda del crecimiento en la economía, tanto del PIB nominal como del PIB real.

Es indudable que para enfrentar este efecto negativo de su actual política monetaria, el Banco Central tendrá que usar una parte del stock de reservas internacionales que posee, calculadas en 8 mil millones de dólares, para frenar la depreciación continua de la moneda nacional frente a la moneda de referencia.

Pero se impone, además, que se tomen medidas ya por el lado fiscal.  El gobierno tiene que abocarse ya a aplicar una política fiscal consistente en bajar significativamente los niveles de deuda pública y el déficit fiscal.

El gobierno central con su política fiscal, y no solo el Banco Central, está incidiendo y forzando la aceleración de la depreciación continua del tipo de cambio o de la moneda nacional frente al dólar.

Periódicamente, cada tres meses, el gobierno dominicano tiene que ir de manera obligada al mercado cambiario a comprar dólares, situación esta que ha estado provocando que se deprecie de manera continua la moneda nacional o el tipo de cambio nominal.

Y esto se agrava, además, porque estructuralmente hablando la demanda de dólares siempre ha sido superior a la oferta de dólares en el caso de la economía dominicana.

Hay que destacar que la mayoría de los efectos que provoca la depreciación de la moneda, tanto hacia fuera como hacia adentro de la economía, son nocivos o negativos.

El único efecto positivo que produce la depreciación del tipo de cambio, sobre todo del tipo de cambio real, es que contribuye a mejorar la competitividad de las exportaciones, en el caso dominicano de las exportaciones de servicios.

Todos los demás efectos, incluyendo el encarecimiento de las importaciones, son negativos.  Hacia adentro de la economía son severa y sensiblemente golpeados por la inflación que desata la depreciación del tipo de cambio nominal los sectores que producen bienes y servicios para el mercado internos, pero también son golpeados drásticamente los sectores que viven de ingresos fijos, empleados públicos y privados y trabajadores en sentido general.

El encarecimiento de las importaciones inducido por la depreciación de la moneda golpea también a toda la economía.  El producto bruto interno dominicano depende de un altísimo nivel de importaciones de bienes intermedios y de bienes de capital.  Cuando se encarecen estos bienes se encarece la producción interna.  Pero nuestro país es un gran importador también de bienes de consumo tanto de origen industrial como de origen agrícola.

Pero la depreciación de la moneda nacional, es decir, la disminución de su poder de compra frente a la moneda de referencia, afecta sensiblemente también las finanzas del gobierno dominicano, puesto que el gobierno tiene que ir periódicamente con miles de millones de pesos a comprar los dólares para pagar el servicio de la deuda externa: intereses y amortización de capital

En otras palabras, la deuda pública se encarece en pesos toda vez que se produce una depreciación de la moneda nacional.

Cuando la moneda de una nación está sobrevaluada, es decir, tiene un valor superior al valor que debe tener procede que dicha moneda sea devaluada o depreciada; pero, en caso contrario, es decir, cuando está subvaluada, tiene un valor inferior al valor que debe tener, procede que dicha moneda sea revaluada o apreciada.

En estos momentos consideramos que la moneda dominicana está subvaluada, por lo que procede que se apliquen medidas de políticas públicas, en la dirección de provocar una apreciación o una revaluación de la moneda nacional. Todo eso significa que el tipo de cambio nominal debe bajar o disminuir en vez de subir o aumentar.

La apreciación o revaluación del tipo de cambio nominal disminuiría los niveles de inflación, aumentaría las tasas de interés reales y frenaría la fuga de capitales financieros.

Por lo que el gobierno central y el Banco Central están compelidos a tomar medidas para inducir o provocar una revaluación o apreciación de la moneda nacional frente al dólar.

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