La política y la teoría del caos

Por Alcides Pimentel Paulino martes 26 de septiembre, 2017

Vivimos en una época de incertidumbre, una etapa en que el futuro se torna cada dia más gris e impredecible. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el desafío indepedentista en Cataluña no hacen más que añadir leña al fuego. Es como si no tubiesemos suficiente con el terrorismo yihadista, el calentamiento global, los ciclones, el aumento de la xenofobia, la homofobia y el aumento de la desigualdad de las riquezas a nivel global.

A pesar de las sanciones internacionales, el “amado líder” de Corea del Norte, Kim Jong Un, continúa con sus pruebas nucleares haciendo caso omiso a la comunidad internacional. La tensión en la península de Corea es cada dia más alta. Da la impresión de que Kim quiera forzar a las potencias occidentales, y a su vecina Corea del Sur, para provocar una intervención militar que le haga pasar a la historia como uno de los peores sátrapas. Su estrategia es muy arriesgada, pero al parecer cuenta con la coyuntura geopolítica actual a su favor.

China y Rusia parecen los protectores de un líder que se empeña en jugar a la ruleta rusa. Tanto Japón como Corea del Sur se han militarizado en espera de los acontecimientos. La última prueba balística norcoreana sobrevoló Japón, y calló al pacífico, después de recorrer 3.700 kilómetros. El mensaje es que Corea del Norte tiene capacidad para llegar a Japón, aunque el objetivo final es llegar a Estados Unidos.

La ONU apoya la no proliferación nuclear, pero se ve frenada por Rusia y China para tomar medidas. Las sanciones al régimen de Pyongyang son muy calculadas por el Consejo de Seguridad. El embargo del petróleo que llega a Corea del Norte no afecta al oleoducto que conecta la ciudad china de Dandong con la norcoreana de Sinuiju, que representa el 90%  del crudo que llega a Corea del Norte. Por esta región fronteriza pasa el 70% del comercio que circula entre los dos países.

Muchos de ustedes habrán visto la pelicula: “Dos tontos, muy tontos“, una comedia de 1995, protagonizada por Jim Carrey y Jeff Daniels. La situación actual parece la segunda parte de aquella alocada comedia, solo que con dos versiones alternativas protagonizadas por Donald Trump y Kim Jong Un, y la otra, por Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. La gracia termina cuando cualquiera de las dos puede finalizar en tragicomedia. Trump amenaza con destruir totalmente la tierra de “Rocket Man“, y Kim le responde que Estados Unidos es su principal objetivo. A EE.UU. le crecen los enanos. Para que no les olviden, Irán, también prueba misíles capaces de llegar hasta Israel, a unos 2.000 kilómetros de distancia.

A pesar de que Estados Unidos ha rebajado su intervencionismo y su unilateralidad, a su inestable y temperamental presidente no le temblará el pulso a la hora de intervenir en Corea del Norte. Una intervención militar le daría a Trump la imagen de tipo duro y resolutivo que quiere transmitir, y de paso mandar un aviso a la competencia. A China, que ellos siguen siendo la primera potencia económica, y a Rusia, que tambien lo es militar. Muchos son los que piensan que este conflicto podría desenvocar en una guerra mundial. En mi modesta opinión, no creo que esto sea cierto. Ambos conflictos pueden terminar en intervención sin arrastrar a terceros países.

El mundo actual se mueve por intereses, la mayoría económicos. Ni a Rusia, ni a China les interesa un conflcito bélico en la actualidad. Algo similar ocurre entre España y los independentistas catalanes. A ninguna potencia mundial le intereza una independencia unilateral y declarada con formas poco democráticas. Si independeizarse fuese tan sencillo como plantean los sesecionistas catalanes, los vascos, los gallegos, el norte de Italia, Córcega, Baviera, y un largo etcétera ya serían independientes. La comunidad internacional, mayoritariamente, reitera que se trata de un asunto interno español. Es una manera educada de mirar hacia otro lado.

Después de todas las promesas que hizo durante la campaña electoral, ahora resulta que Trump está intentando firmar un pacto con el Partido Demócrata sobre inmigración y rebaja la hostilidad hacia los dreamers (niños que llegaron a EE.UU. sin papeles, pero que se han criado allí). A cambio exije al Partido Demócrata, apoyar sus medidas para reforzar la frontera con México. Esto demuestra que sus bravuconadas eran una estrategia para ganar las elecciones.

Me sorprende mucho la inconciencia de la gente. Muchos afirman que el gobierno central español, encabezado por Mariano Rajoy, no utilizará la fuerza de los Cuerpos de Seguridad del Estado, ni aplicará el articulo 155 de la Constitución para frenar la consulta. Yo no estaría tan seguro. Las detenciones de 14 altos cargos de la Generalitat y la incautación de numeroso matarial para la consulta, demuestran que el gobierno central no dejará que ocurra algo similar al 9-N. Ante las dudas que despertaron las actuaciones de los Mossos D’Esquadra durante los registros para impedir el referéndum del 1de Octubre, un coronel de la Guardia Civíl, Diego Perez de los Cobos, pasará a ser el nuevo coordindor de las policías en Cataluña por instrucción del Fiscal General de Cataluña. A los Mossos no les comunicaron los registros para evitar filtraciones. La no asistencia del “Major” de los Mossos, Josep Lluís Trapero, para coordinar las actuaciones del 1 de Octubre, no es una buena idea. El Gobierno Central y el Poder Judicial utilizan la máxima que dice que “a situaciones excepcionales, soluciones excepcionales“. Los soberanistas catalanes acusan al gobierno de aplicar de forma encubierta el articulo 155 de la Constitución. No se ha aplidado de forma tácita porque eso implicaría hacer largos trámites a falta de solo una semana para el referéndum.

En este conflicto, las posiciones no hacen más que enquistarse. Cada bando cree estar en posesión de la verdad. Unos alegan que lo más democratico es votar para resolver el conflicto, los otros afirman que el derecho de autodeterminación o derecho a decidir no existe. Los secesionistas argumentan que la Constitución está desfasada y que la sociedad ha cambiado. Soy de los que piensan que la politica debe adaptarse a la sociedad. Buscar una mejor financiación o más competencias es razonable, pero realizar un referéndum unilateral es una empresa delicada, cuando no se tiene una ámplia mayoría detrás que la respalde. Aunque es difícil de medir, el independentismo no llega al 50% de la población. Los independentistas son mayoría en el Parlament porque la Ley D’Hond hace que los votos no valgan igual en las grandes ciudades que en las zonas rurales.

El juego del gato y el ratón, en el que están inmersos Rajoy y Puigdemont, es muy peligroso. Ambos persiguen intereses personales y de partido. Puigdemont (PDCat, antigua CIU) es un kamikase. Un politico impuesto por los radicales de la CUP para que se inmole durante lo que se ha venido a llamar  “el proceso“. El actual presidente de la Generalitat de Catalunya pasará a la historia como el político moderno que ha estado más cerca de la independencia. Todo un hito para un politico semidesconocido hace muy poco. Entre el 2011 y el 2016 fue alcalde de Girona. El peligro es que este “Harry Potter” de la politica podría ser inhabilitado o encarcelado. Más de 700 alcaldes que apoyan el referéndum del 1 de Octubre (1-O) están llamados a declarar por la fiscalía, como también lo están los presidentes de la Associació de Municipis per a la Independencia (AMI) y la Associació Catalana de Municipis (ACM), Neus Lloveras y Miguel Buch, así como también la Mesa del Parlament. En el punto de mira de la Fiscalía están, también, Òmnium Cultural y la  Asamble Nacional Catalana (ANC).

El Ministerio de Hacienda ha intervenido las cuentas de la Generalitat para evitar que se destinen partidas para financiar el referéndum. Los independentistas se saltaron la Constitución y su propio Estatut de Autonomía. La estrategia de ridiculizar las desiciones judiciales para impedir el referéndum es un arma de doble filo en un pais como España, mayoritariamente moderado. Intentar que muchos nacionales y estranjeros vean a España como una dictadura tercermundista se les puede volver en contra.

La aprobación por parte del Parlament de Catalunya de la Ley del Referéndum y la Ley de Transitoriedad Jurídica, suspendidas poco después por el Tribunal Constitucional, fue un espectaculo poco democratico y demasiado esperpéntico, para una futura República Catalana que presume de dar lecciones de democracia. La posibilidad de una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) alentada por la CUP, podría no tener ningún efecto y agravaría todavía más el problema. La imposición de multas de hasta 12.000 euros diarios, impuestas por el Tribunal Constitucional provocó la disolución de la Junta Electoral para el referéndum, un órgano vital para su credibilidad.

Desde lejos, la alcaldesa de Barcelona continúa con su ambigüedad y cinismo, al afirmar que esto no va de independencia si o no, sino de nuestros derechos y nuestras libertades. A estas alturas, pedir al presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, pactar el referéndum, parece una broma de mal gusto. Esta claro que Ada Colau no quiere comprometer su futuro politico, y la situación que se está viviendo en Catalunya, representa para ella y para su partido, un problema que la obliga a posicionarse. Se puede decir que esto es un jaque mate de Puigdemont a Colau. Si Yo caigo, tu también. O como mínimo hago que tu partido se fraccione. El apoyo de Colau al independentismo está levantando ampoyas en el PSC, su socio de gobierno en el Ayuntamiento. Los alcaldes socialistas están recibiendo duras presiones de los independentistas por negarse a colaborar en el referéndum que el Tribunal Constitucional (TC) ha declarado ilegal. A estos alcaldes se les llaman desde Botifler (cobarde, traidor o vendido) hasta “Charnega de mierda” como le llamaron a la alcaldesa de Santa Coloma, Nuria Parlón.

Rajoy juega el papel de defensor de la unidad del Estado. Un papel que le reporta suculentos beneficios en forma de votos en todo el pais. Catalunya y el Gobierno Central están obligados a entenderse. Ni Catalunya es un Estado todavía, ni la Constitución es inmutable.

Tal y como van las cosas, el famoso choque de trenes parece inevitable. Nadie quiere frenar ni cambiar de dirección, por miedo a que le crucifiquen los suyos o los tachen de cobardes. El problema es que uno conduce un coche y el otro una locomotora. En los modernos estados liberales, la división entre legitimidad y legalidad no es posible, forma parte de un conjunto.

Esta situación me hace recordar la famosa “Teoría del caos“. Esta teoría que hizo popular Edward Lorenz en 1963, es la denominación popular de la rama de las matemáticas, la física, la economía y otras ciencias, que tratan de ciertos tipos de sistemas complejos y sistemas dinámicos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. En este caso, también podríamos introducir la política, ya que la predicción a largo plazo podría desembocar en conflictos peligrosos y traumáticos, que ambos bandos se empeñan en no ver porque están cegados en tener la razón. La política es un sistema dinámico caótico que solo obedece a los intereses de los líderes y de sus partidos, y en pocas ocasiones al conjunto de la sociedad. La conclusión es que la realidad es impredecible. En este ambiente de desconfianza, hasta un terremoto puede ser confundido con una prueba nuclear.

Teniendo en cuenta la situacion actual, no es de extrañar que el conflicto catalán degenere en una situacion similar al conflicto vasco, en forma de división social, actos de vandalismo y terrorismo. Me gustaría ser optimista y pensar que al final habrá una solución pactada, pero la realidad indica todo lo contrario.

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