La política internacional de Estados Unidos

Por Nelson J Medina viernes 15 de febrero, 2019

Los Estados Unidos de Norteamérica han tenido una conducta intachable en su Política Exterior en la última década. Sin embargo, hace dos años se ha notado un deterioro significativo en la misma. Esto se debe, tal vez, a la falta de asesoramiento más adiestrada en la materia.

Algunos le han achacado culpa a la actual Administración por el desinterés en sostener políticas internacionales inclusivas. Otros directamente, al presidente Trump por la poca experiencia en estos asuntos. Pero, lo cierto es, que existe una forma prudente y sutil que ha sido completamente variada para manejar los asuntos internacionales.

Por el contrario, en los gobiernos del expresidente Barack Obama, se mostró la capacidad del Departamento de Estado norteamericano en realizar un aporte sólido hacia el comercio y la Política Exterior. En tal sentido, adhiriéndose a Tratados y Acuerdos que pusieron de manifiesto el interés colectivo de mantener un nuevo orden global. Por esa razón, el ejemplo más reciente ha sido el “Acuerdo de París sobre Cambio Climático”, sobre el cual, la actual gestión del presidente Trump, decidió desligarse, sin ponderar las consecuencias futuras sobre el impacto significativo que pudiese traer esta dimisión.

Actualmente, una de las diferencias más marcadas en su política exterior en comparación con antes de iniciar su mandato, ha sido la política migratoria: la misma se destacaba por la solidaridad y la tolerancia con los indocumentados que infringieron la ley en menor grado. Por el contrario, hoy en día se ha hecho una ampliación de las causas por las cuales podría ser un individuo deportado, y se le ha otorgado mayor autoridad a los agentes migratorios para actuar contra los migrantes sin papeles.

En fin, se pudiera hacer un libro extenso sobre los presidentes que han impulsado a través de sus ideas liberales y pacíficas, acciones capaces de generar un cambio positivo entorno de su política exterior del “buen vecino”. Todo esto por supuesto, distinto a lo que se evidencia en el presente.

La contrariedad de su actual política:

Desde la presidencia de Jimmy Carter hasta la de Barack Obama, se logró llevar dentro de su agenda internacional temas importantes, tales como: el desarme nuclear, el sistema financiero, el terrorismo, la migración irregular, el cambio climático, entre otros; de una forma consensuada y coherente. De manera que, transformar todo esto a lo opuesto, podría originar una desestabilización dentro de su orden político institucional, y también, en el marco internacional.

En efecto, uno de los instrumentos por el cual deba regirse la actual Administración del presidente Trump, debería ser por un diálogo inclusivo de todos los sectores que componen la sociedad norteamericana, la cual siempre ha seguido un discurso uniforme en cuanto su política exterior se refiere. Con el objetivo de, promover los principios de reciprocidad y respeto hacia los demás países.

De modo que, albergar la esperanza de que se pudiese hacer un giro de 180 grados, antes del término de su mandato, de mostrar un cambio progresivo de todo lo que concierne al ámbito internacional, será en lo adelante el foco de atención y anhelo de todas las regiones afectadas en los asuntos económicos, sociales, migratorio y climático.

Igualmente si varía la forma de “imponer” políticas internacionales contrarias con lo que ha expresado el Gobierno norteamericano en sus últimos cuarenta años, podrá ser de los indicadores que servirán para saber dónde colocar al presidente Trump en los libros de la Historia Universal.

De reflexionar detenidamente e implementar ideas más globales, coherentes e inclusivas en materia internacional, pudiese llegar a tener un lugar de éxito asegurado, en la historia de ese país.

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