La pelota está en la cancha de la oposición

Por Francisco S. Cruz sábado 22 de febrero, 2020

Sabemos que “pasar la página” no es fácil pero no solo fue que la suspensión -aceptada al unísono por la oposición (por mas alharacas y pasarela que haga en las calles)- de las elecciones municipales trajo indignación, frustración ciudadana y, más que nada, un precedente histórico-político que ha herido nuestra frágil democracia y el bien ganado sitial de país modelo de consolidación democrática y electoral que, primero, Roberto Rosario Márquez –con sus escáneres, y ahora Julio Cesar Castaño Guzmán –con su voto automatizado, gerencia deficiente y ningún plan b- han retrotraído.

Sin embargo, y es lo que debe centrarnos y unificarnos como país, es que se ha buscado una salida institucional, incluso, pedida, a voces y desde antes, por la oposición: que la OEA, otros organismos e instituciones internacionales nos acompañen y nos asistan no ya solo como observadores, sino –y como misión independiente y en paralelo- en una investigación exhaustiva y vinculante a los fines de que “…un grupo de expertos lleve a cabo una Auditoria al Sistema de voto Automatizado que lamentablemente no funcionó en las elecciones municipales del pasado 16 de febrero” y “…a efectos de deslindar responsabilidades…”.

En consecuencia, lo que procede ahora es que la oposición, que siempre pidió tal acompañamiento, se repliegue a los causes institucionales, abandone su pasarela callejera-mediática y centre su accionar -político-electoral- en coadyuvar a la realización de las lecciones municipales extraordinarias y reoriente su militancia en el trabajo político de construcción de “mayoría electoral” pues es con votos que se gana y no haciéndole coro a un enanismo político -recurrente, variopinto ideológico (¿?) y folclórico- cuyo interés ya no es ganar o participar de unas elecciones, sino descarrilar el proceso democrático atizando la eclosión de una crisis de ingobernabilidad democrática y, de paso, sembrar caos e incertidumbre en la sociedad dominicana (quizás, quién sabe, procurando algo inconfesable o descabellado).

Toca pues, a la oposición política sensata, o concretamente, a la que lleva la vocería mayoritaria política-electoral -el PRM-, ponerse a la altura de todo lo que está en juego: nuestra frágil democracia, los avances alcanzados, el clima de paz, la estabilidad macroeconómica; y sobre todo, el crecimiento económico que hemos exhibido, por décadas, en toda la región reconocido por organismos internacionales. Obrar contrario, por las razones que fuere –temor a no ganar las elecciones, falta de recursos económicos expreso (lo dijo Faride Raful), o irresponsabilidad política-, la sociedad dominicana se lo cobrará muy caro. Ello así, porque al enanismo político, que ahora lidera un ex presidente –mas una retahíla de rémora ultraconservadora-trujillista y unos “emergentes” o eternos candidatos fallidos que no sacan “una gata a mear”-, hace rato que perdió su otrora mesura y el sentido de su realidad política-electoral. ¡Piénsenlo!

 

Por Francisco S. Cruz

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