La Patocracia

Por OSCAR CURY lunes 13 de marzo, 2017

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“Lo único que hace falta para que el mal triunfe es quela gente buena no haga nada”. EdmundBurke

El comportamientodepredador de una clase política no tiene nada que ver con codicia o debilidadmoral, sino más bien con una disfunción psicopatológica científicamentecomprobada. Racionalizar la existencia de la codicia, crímenes y abusos a quees sometida la población como resultado de la naturaleza humana refleja unjuicio prematuro que ignora el mal sin haber antes examinado la evidenciaproveniente de estudios científicos realizados sobre el tema.

Una patocracia noes más que un sistema de gobierno conformado por una minoría cuya psicopatología no-violenta (contraria ala exhibida por asesinos en serie) queejerce el poder sobre una sociedad de seres normales no-psicópatas. Estoselementos que conforman esa élite de poder poseen una anomalía innata(psicopatía) que está presente entre el 4 y el 6 % de la población. Por másfrustrante que sea su insensibilidad al sufrimiento de la población, no deberíaesto llevarnos a juzgarlos moralmente ya que sus emociones no involucranjuicios morales per se, tal como indica el Dr. Andrew Lobaczewski, autor de“Ponerología Política: Una Ciencia de la Naturaleza del Mal Ajustada aPropósitos Políticos”. En pocas palabras, el mal ya no es una cuestión moral;ahora puede analizarse y comprenderse científicamente.

Estas personasson fisiológicamente incapaces de sentir empatía humana normal, son egoístas,fríos y calculadores y desprovistos de todo estándar moral o ético. Aun así soninteligentes, encantadores y motivados, proyectando una “máscara de cordura”que engaña al resto de la población (Gude, 2010). Su falta de respuestafisiológica normal, es decir su reacción emocional a palabras emocionalmentecargadas como lo son “violación”, “muerte” o “cáncer” son similares a su reacción a “avión”,“chocolate” o “puerta”. Gracias al Dr. Robert Hare, cuya investigación de campoaporta pruebas concretas al respecto en el documental “La Corporación”, quedodemostrada la reacción disimilar a estas palabras mediante un escaneo funcionaldel cerebro con MRI y PET.

Aprovechándose desu falta de remordimiento y empleando esta ventaja sobre el resto de unapoblación ajena a la prevalencia de estapatología en su clase política, la minoría gobernante exhibe una misteriosahabilidad para detectar y unificar objetivos con otros psicópatas del grupocuyos objetivos predatorios dominan, alienan y manipulan al otro 96%,propiciando la continuidad de comportamientos institucionales disfuncionales yhaciéndose con el liderazgo de los centros del poder político, corporativo einstitucional de una sociedad. Su influencia logra manipular, para su ventaja,los valores de numerosos datos, engañando así a aquellos que no pueden siquieraimaginar que haya gente capaz de tanta maquinación, ya que estos últimos, altener conciencia, sí pueden escoger entre el bien y el mal.

Desde el 1961 sesabe, gracias al Experimento Milgram (que conectó este concepto con el de laausencia de control moral para infligir daño físico a terceras personas) quelos humanos ejercemos nuestra voluntad moral cuando hacemos daño o escogemos aun gobernante. Por consiguiente, el Dr. Lobaczewski nos insta a cuestionarrespetuosamente a las autoridades en cualquier ocasión que se presente.Mediante este proceso exponemos la intención detrás de sus acciones, al tiempoque se instruye y edifica la conciencia colectiva de la población sobre lasmaquinaciones de sus gobernantes.

 

 

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