829-917-7231 | 809-866-3480

La Parábola, el Naufragio, y la marcha de la oposición

Por Emiliano Pérez Espinosa Martes 17 de Enero, 2017

Nueva York. – “La parábola de los Ciegos y el Naufragio de Medusa”, son dos extraordinarias obras de arte correspondientes a los periodos renacentista y el romántico del arte europeo; la primera, del pintor Flamenco, Pieter Brueghel, mejor conocido como “El Viejo,” y la segunda, del litógrafo y pintor francés, Theodore Gericault.

Tanto en La Parábola de los Ciegos como en el Naufragio de Medusa, los autores describen, dibujan y logran, con mucha elocuencia, un mensaje efectivo y contundente sobre lo impredecible y complejo que puede resultar el comportamiento de los seres humanos, cuando se encuentran atrapados en los límites de sus existencias.

Es importante tomar notas de que esta obra, “La Parábola de los Ciegos”, es considerada como la versión grafica del capítulo 15, versículo 14 del Evangelio, según San Mateo, que dice: “Si un ciego guía a otro ciego, los dos ciegos caerán en el hoyo”.

La pintura, La Parábola de los Ciegos, se exhibe de manera permanente en el Museo Capodimonte de Nápoles en Italia.

Si observamos esta pintura en detalle, podríamos notar como cuatro (4) de seis (6) ciegos caen en un hoyo, uno tras otro. Además, se puede observar, que el 5to y 6to ciego no se dan por enterados de lo que ha sucedido a los primeros 4 (cuatro) ciegos, pero por lógica, es posible predecir, que si el 5to y 6to ciego continúan caminando en la misma dirección de los anteriores, terminaran cayendo en el mismo hoyo.

La segunda pintura, el Naufragio de la Medusa, representa un icono del Romanticismo de la pintura francesa y se exhibe de manera permanente en el Museo Le Louvre, de Paris.

 

Según los historiadores, cuando la fragata La Medusa encalló, llevaba 400 personas, incluida una tripulación de 160 marineros, tenía seis botes de emergencia y en esos botes solo había espacio para 250 personas. Aterrados y desesperados, los pasajeros y la tripulación intentaron salvarse en esos botes.

El resto de la dotación del buque, al menos 146 hombres y una mujer, se apiñaron en una balsa de 20 metros de largo por 7 metros de ancho, construida de prisa y corriendo, que se sumergió parcialmente al recibir la carga. Se dice que el capitán y la tripulación a bordo de los otros botes, intentaron arrastrar la balsa, pero después de solo unos pocos kilómetros, las amarras de la balsa se soltaron por sí solas o alguien las soltó.

Se cree que el capitán dejó a los pasajeros de la balsa entregados a su suerte. La situación empeoró rápidamente: desde la primera noche, 20 hombres se suicidaron o habrían sido asesinados, ya que para el sustento de la tripulación de la balsa solo se les entregó una bolsa de galletas del buque (consumida en el primer día), dos contenedores de agua (perdidos por la borda durante las peleas) y unos barriles de vino.

Según los críticos, la balsa arrastró a los supervivientes “hacia las fronteras de la experiencia humana. Entonces, desquiciados, sedientos y hambrientos, asesinaron a los amotinados, comieron de sus compañeros muertos y mataron a los más débiles”.

Al momento del rescate solo habían sobrevivido 15 hombres; los demás habrían sido asesinados o arrojados por la borda por sus propios camaradas, muertos por inanición, o se habrían arrojado ellos mismos al mar en su desesperación.

El suceso llegó a ser un escándalo internacional y sus causas fueron atribuidas a la incompetencia del capitán de la nave.

Apelo a estas dos pinturas, La Parábola de los Ciegos y el Naufragio de la Medusa, como reflexión para todos los miembros de la oposición política dominicana, en ocasión de que están gestando una previsiblemente fracasada marcha política para este mes.

 

Les advierto que si siguen caminando por ese camino maleado por hoyos de su limitada visión política, terminarán todos cayendo de uno en uno, como hemos relatado en la Parábola de los Ciegos pero, si tienen suerte, entonces podrán tener la experiencia de los tripulantes del Naufragio de la Medusa: desquiciados, sedientos, hambrientos y aniquilados por la inexperiencia de su capitán, porque por favor entiendan: “El pueblo dominicano no está perdiendo su tiempo en marchas, el pueblo dominicano esta con Danilo y el PLD”.