La palabra de Dios, nuestra consejera necesaria y eficaz

Por Enrique Aquino Acosta lunes 6 de junio, 2022

Dios es el Creador del hombre y su Consejero permanente y por eso le aconsejó que tuviera hijos para que se multiplicaran,  poblaran, llenaran y dominaran la tierra. Además, le aconsejó que comiera de todos los árboles que había en el huerto, menos del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, porque si lo hacía moriría. Sin embargo, el hombre comió, hecho que dio lugar al origen del pecado y la muerte, los cuales viene experimentando el resto de la humanidad como herencia y por eso nacemos pecadores y mortales (Gén.1:28, 2:16-17 y 3:6)

Posteriormente, Dios observó que los propósitos de los habitantes de la tierra apuntaban continuamente hacia el mal, pues, se  habían corrompido y cometían  diferentes actos de violencia, como ocurre actualmente en nuestro país y el resto del mundo. Sin embargo, dentro de aquella perversa generación había un hombre justo y por esa razón Dios le aconsejó que construyera un arca para que salvara su vida y la de su familia, debido a que iba a enviar un diluvio para destruir a todos los seres que vivían sobre la tierra (Gen.6:14-18 y 7:1)

Ese hombre justo fue Noé, quien contrario a la actitud asumida por Adam y Eva, siguió el consejo de Dios al pie de la letra y logró escapar, junto a su familia, del juicio anunciado. Además, sus hijos procrearon, se multiplicaron, poblaron la tierra y él vivió 950 años. Por eso, el refrán que dice: “el que se lleva de consejo muere de viejo” debe tener su origen en la actitud obediente que asumió Noé frente a Dios.

Por otra parte, Dios rebeló sus propósitos redentores a sus profetas para que los dieran a conocer a su pueblo y lo guiaran, instruyeran, aconsejaran, alimentaran y cuidaran  espiritualmente, los cuales fueron consumados durante el ministerio de su Unigénito Hijo Jesucristo, quien no solo aconsejó al pueblo israelita, sino, también al Diablo, cuando le tentó en el desierto, a quien aconsejó no tentar a su Padre, debido a que es el único que se debe adorar y servir ((Ex.19:20) Mt 4:7,10)

Es de conocimiento universal, que los consejos que Jesús impartió a sus conciudadanos, los israelitas, fueron variados. En primer lugar, los llamó al arrepentimiento de sus pecados y a seguirlo, lo que implica mostrar interés por oír, entender, creer y obedecer el poderoso mensaje de su Evangelio. Por eso, la persona que hace estas cosas se convierte en seguidora de Jesús, quien la aconseja a gozar de la infamia y la persecución para disfrutar el reino de los cielos, a reconciliarse con quien tenga algún problema y a ponerse de acuerdo antes de ofrendar (Mt 4:17,19; 5:12, 23-25 y 8:22)

La Palabra de Dios aconsejaba, a nosotros los hombres, a no cometer adulterio ni repudiar a nuestra esposa y  a cumplir cualquier  promesa que hagamos al Señor,  para  no  juremos en vano. En otras palabras, nuestro sí  debe ser sí y nuestro no debe ser no. También aconseja al hombre y a la  mujer que no resistan a la persona mala para evitar los pleitos y que nos sacrifiquemos por las personas que necesitan, que los ayudemos como podamos y amemos a nuestros enemigos, bendiciéndolos, haciéndoles bien y que oremos por ellos si nos ultrajan o persiguen (Mt 5:27,31, 33, 34, 37, 39, 40-42,44, 46-48)

También se nos aconseja saludar a todas las personas, a no vanagloriarnos ni publicar los favores que hacemos, a ser perfectos como su Padre Celestial y a no justificarnos ante los demás, si queremos ser recompensados en el reino de los cielos.

En cuanto a la manera de orar, se nos aconseja dirigirnos al Dios Padre en secreto, evitando las vanas repeticiones y a perdonar las ofensas que nos hayan hecho las demás personas. Y si ayunamos, no publicarlo. Asimismo, Jesús nos aconseja no servir a Dios y a las riquezas, no obtener ganancias deshonestas, no afanarnos por la comida, la bebida y el vestido, sino, buscar el reino de Dios primero para acumular  tesoros espirituales en el cielo (Mt 6:1, 2, 6, 7, 14, 18, 24, 31,33)

Tenemos la mala costumbre de juzgar a las demás personas. Nuestro señor Jesucristo aconseja que no lo hagamos, porque tendremos que dar cuentas a Dios. Y antes de mirar la paja en el ojo ajeno, primero ver el nuestro y hacer a los demás lo que queremos que ellos hagan con nosotros.

Asimismo, nos aconseja guardarnos de los falsos profetas que se nos acercan vestidos como ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Sugiere que seamos  prudentes, que oigamos  y obedezcamos la Palabra de Dios, que no profanemos las cosas santas, que pidamos con fe para recibir de parte de Dios, que busquemos sus bendiciones, llamar para que abra la puerta estrecha que conduce a la vida eterna y que evitemos entrar por la puerta ancha que lleva a la perdición (Mt 7:1,5-7,12-13,15,21, 23-24 y 8:13)

En lo que concierne  a la misión de evangelizar, Jesús  aconseja  que saludemos al entrar a una casa,  que nos hospedemos en la apropiada, que seamos dignos de que nos suplan nuestras necesidades,  que salgamos de donde no nos reciban, que seamos prudentes como serpientes y sencillos como palomas, que nos guardemos de los hombres y mujeres malos, si caemos presos, no preocuparnos por lo que debemos hablar, porque el Espíritu Santo está dentro de nosotros y nos ayudará.

De manera similar, se nos aconseja huir a otro lugar si somos perseguidos y a ser  como nuestro Maestro, que no tengamos miedo a los malos, porque no  hay nada encubierto que no sea manifestado ni oculto que no se sepa. Eso sí,  que temamos al que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno,  que  cada persona tome su cruz y  lo siga y será  recompensada.

Jesús aconseja a sus discípulos a mantener el ánimo en medio de cualquier tribulación,  a pedir  a Dios que los envíe a buscar a los perdidos primero para que les prediquen  la cercanía del reino de los cielos, que usen el poder que les ha sido dado para combatir a los espíritus inmundos y demoníacos y  los echen fuera, que sanen las dolencias y enfermedades que padecen  las otras  personas,  que resuciten a los que están muertos espiritualmente y  que den por gracia lo que por gracia han recibido (Mt: 9:22,37; 10:1,6-20 -28, 38,42)

Así que, tenga la Palabra de Dios como su consejera necesaria y eficaz, por haber sido inspirada por el Espíritu Santo. Apóyese en ella al hablar y úsela  para instruir, enseñar, alentar, animar, amonestar, exhortar y edificar la vida de las demás personas (2 Tim 3:16-17)

Por: Enrique Aquino Acosta

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