La Paciencia Estratégica China (2 de 3)

Por Leonardo Suriel Morel miércoles 18 de enero, 2017

Los vaivenes de los precios del petróleo y el oro en tiempo de la URSS, promovido en Occidente y encabezado por EE.UU, bajaron a 8 dólares el barril de petróleo en 1986, lo que provocó el desplome definitivo de la Unión Soviética que salió herida de muerte de Afganistán en 1989. En 20015 los poderes facticos trataron de reeditar el mismo guión provocando el desplomando en el precio del barril de petróleo, golpeando fuertemente al rublo, que tuvo que ser rescatado por China, para ver si podían abortar el renacimiento de la Rusia imperial y de paso llevarse a Venezuela e Irán juntos. Esto no pudo ser posible porque la realidad del mundo actual es otra; antes no existía una China pletórica y extremadamente poderosa económicamente hablando y sedienta de hidrocarburo para seguir moviendo la gran maquinaria roja.

 

Por eso en 2008, conscientes los rusos del significado de la guerra económica contra su sistema financiero, en constante amenaza, le pidieron a los chinos acabar con los Estados Unidos, desde el punto de vista geofianciero, cuando se produjo el inicio de la crisis financiera, con la quiebra de Lehman Brothers (fundada en 1850); los chinos pudieron haberle dado el golpe de gracia en ese momento de debilidad económica, pero china no aceptó esa propuesta temeraria porque el mundo hubiese caído en una catástrofe financiera sin precedente y habría sido un auto-tentado para su propia economía. La cultura milenaria china ha demostrado tener paciencia en tiempos revueltos y sabe esperar el momento oportuno; los chinos juegan al Go que es más complicado y más viejo que el ajedrez, por eso su dirigencia política está apostando a la Paciencia Estratégica.

 

La República Popular China esta maniobrando con un G2 militar entre Estados Unidos y Rusia, pero por otro lado con un G2 económico con el dólar y el yuan y finalmente con un G3 geopolítico entre ellos, Rusia y los Estados Unidos, así de complejo está el ajedrez o Go mundial. En síntesis, nos encaminamos hacia un G2 entre China y EE.UU para la gobernanza global geofinanciero. El G2 comercial encabezado por China y la India, el G2 militar conducido por Rusia y Estados Unidos; dan como resultado político un G3 liderado por Estados Unidos, China y Rusia quienes dirigirán al mundo.

 

Rusia no puede lanzar al rublo como moneda de intercambio internacional porque no tiene mecanismos financieros, ni económico, ni comercial en todo el sentido de la palabra: Geoestratégica; ellos tienen una economía sin finanza así como hoy Estados Unidos tiene finanza sin economía, porque la inmensa mayoría de los productos son: Made in China , reto al que se enfrenta Donald Trump; El grave error de los rusos fue el haber dependido demasiado de Occidente financieramente hablando. La India tampoco puede establecer un orden financiero independiente de los occidentales con su rupia, por ser extremadamente débil, por no decir minusválida y dependiente de la escuela financiera de Inglaterra así como de los bancos británicos. Los chinos saben que es imposible por el momento, ellos están manejando la transición financiera de forma muy inteligente a través de Hong Kong que es una de las plazas financieras más importante del mundo en donde un metro cuadrado vale 500 mil dólares.

 

El Caos multidimensional global que viven los seres humanos, hoy día, a través de guerras de divisa, guerras económicas y guerras cibernéticas por el control del escenario geofinanciero, geopolítico y geomilitar; al igual que por el control de los recursos minerales y la geopolítica

pueden llevar al mundo a una conflagración sin precedente, sino no se cambia el rumbo y se es inteligente en la armonización de los intereses de las grandes potencias mundiales.

 

La globalización del comercio ha sido un instrumento valioso para los intereses de China y su expansión económica que la ha catapultado como potencia global, sin embargo la globalización financiera no le ha favorecido a sus planes porque el dólar se ha fortalecido, favoreciendo , aún más, a los Estados Unidos que es quien maneja la geofinanza mundial y la parte comercial está timoneada por China e India en menor medida, a través de su economía de servicio.

 

Sólo cabe esperar la sindéresis y el raciocinio de los Estados Unidos para que acaben de digerir la ascensión de China como la mayor potencia económica del planeta; y a la vez, asimilar la resurrección militar de Rusia como potencia global. Pero el esfuerzo más grande que tendrán que realizar es el de reconocer y aceptar su declive como potencia mundial hegemónica, igualmente comprender que su liderazgo global será compartido de manera trilateral: Rusia, China y Estados Unidos. Hasta que se conforme el cuarteto con la India que podría ser en un máximo de 20 años.

 

La Reserva Federal (FED), de los EE.UU. es un conglomerado de bancos privados; no es una reserva única y exclusivamente de Norteamérica sino que es una reserva global, por tanto lo que hagan en Washington repercute en el mundo; por ejemplo, si elevan la tasa de interés sube el dólar y se da un flujo de capitales desde los demás países hacia esta nación, cuando sus monedas se desvalúan, hasta por un simple rumor se da esa misma realidad. Este es el verdadero arsenal estratégico de los Estados Unidos, su poderío no reside en las armas sino en el dólar. Las dos políticas que utilizaba la Reserva Federal eran la monetaria y la fiscal para mantener la hegemonía del billete verde, hoy no es posible aplicar estas herramientas financieras porque ya están agotadas; la financiera esta agota porque hay más dólares en exterior que en los Estados Unidos por eso no pueden controlar la oferta monetaria, basta con los chinos que pueden ofrecer dólares al mercado internacional y en materia de política fiscal no se puede porque el gasto público está fuera de control y la sociedad norteamericana no resiste más impuestos. Ahora, Norteamérica está sumergida en una guerra multidimensional de corte monetaria, con las demás naciones emergentes que pongan en peligro la hegemonía financiera del dólar.

 

Los temas siempre hay que abordarlos de manera multidimensional, por ejemplo un economista está hablando de economía y puede de que tenga una excelente opinión, pero le falla la geopolítica, no sabe cómo se mueve el poder; un politólogo, por su parte, sabe mucho de geopolítica, de guerra pero le falla la economía, el mundo de las finanza y las guerras subrepticias que se da en ese universo dinerario; por tanto, es bueno saber cómo Estados Unidos libra con el dólar una guerras de corte geofinanciero; de ahí, la necesidad para los cientistas sociales el tener un abordaje multidimensional y transversal de la problemática mundial, algo de lo que adolece la inmensa mayoría de la dirigencia política dominicana.

 

El acercamiento de los Estados Unidos a Cuba, no es por geografía económica sino más bien militar, producto del pánico al retorno de Rusia con sus bases militares frente a sus costas; no es un problema de tipo económico sino más bien de geopolítica; viene al caso la postura de Noruega que hace frontera con Rusia. Los noruegos no han querido entrar en el juego de guerra contra los rusos patrocinado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) porque ellos serian de los primeros en ser afectados. Estamos asistiendo a la reconfiguración de

las fichas en el tablero de ajedrez de la geopolítica mundial, las grandes potencias no mueven las piezas por intereses económicos sino hegemónicos; porque la República Popular China tiene ganada la partida en el ámbito comercial por ser la fábrica del mundo y la hucha con mayor reserva mundial de divisas sobre la Tierra; si Donal Trump y su equipo no le dan un giro a esa realidad los chinos podrían ser muy pronto los amos de la aldea global.

 

 

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