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La Paciencia Estratégica China (1 de 3)

Por Leonardo Suriel Morel Lunes 16 de Enero, 2017

Después de 21 años de guerra civil en China, Mao Tse Tung funda la República Popular China en octubre del 1949; habían, en ese entonces, 450 millones de chinos, de los cuales el 80% eran pobres de solemnidad y la edad media de vida era de 35 años, la grandeza de Mao Tse Tung estuvo en haber cohesionado su nación, echar a los colonialistas japoneses, eliminar un sistema feudal represivo y haber fundado la República Popular China.

Quién diría que esa china llena de indigencia, atraso, analfabeta, asediada por una hambruna, donde murieron más de 25 millones de personas por inanición a causa de la política del Gran Salto Adelante; una campaña de medidas económicas, sociales y políticas que consistía en convertir a la nación feudal en una potencia industrial; este episodio de la revolución china fue donde estuvo el gran desacierto del camarada Mao. Esta nación de corte rural, subdesarrollada, jamás se imaginó que 67 años después un presidente chino pudiera hablar de Occidente en los siguientes términos.

 

El primero de julio de 2016 en el 95 aniversario de la fundación del Partido Comunista Chino el presidente Xi Yin Ping dijo en su discurso, algo muy preocupante para Occidente si es que logran valorar la magnitud de las palabras expresadas citamos: “El mundo se encuentra al borde de cambios radicales, contemplamos como la Unión Europea se está desmoronando y la economía de los Estados Unidos se está colapsando. Esto concluirá en un nuevo orden mundial que a lo sumo durara 10 años cuando Rusia y China puedan formar una alianza ante la cual la OTAN será impotente”. Estas son palabras muy serias, para no ser tomadas en cuenta, de ahí la posición de Donald Trump con respecto a China, las cuales son correctas para los intereses de su nación.

 

Los chinos con su ascenso imparable tienen mareados y asustados a la novata dirigencia política de norteamericana que dista mucho de la veteranía de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski; ellos no saben qué hacer con la República Popular China ante su resurgir como potencial global, estamos frente a unos Estados Unidos en decadencia, por ocho años perdidos de ejercicio torpe del partido demócrata, invertidos en una agenda improductiva LGTBI y una Unión Europea sin identidad política que no encuentra el camino para su crecimiento económico, dando en consecuencia a un G7, que está en recesión por los pésimos indicadores macroeconómicos.

 

El pensamiento afilado da como resultado una excelente visión estratégica del análisis inteligente y lúcido, con el cual se puede identificar las debilidades y fortalezas del oponente. En

un contexto complejo de transformaciones globales lleno de incertidumbre, en un reconocimiento multidimensional tangible del poder, podemos decir que los Estados Unidos siguen sin rival en los campos geoestratégicos: Tecnológico, financiero y militar, aunque debemos aclarar dos cosas que en el ámbito comercial China es la primera potencia y en el terreno de armamentos convencionales Rusia ha impuesto su supremacía. Esto no quiere dejar dicho que los Estados Unidos no sigan siendo la primera súper potencia del Planeta.

 

Los chinos son gradualistas, por obligación, debido a su cultura de la paciente, saben esperar el momento, toda la nación es conscientes de que le sobrepasarán a los Estados Unidos, ¿Cuándo? no lo sabemos. Ellos aprendieron que es lo que hay que hacer y no hacer cuando se quiere ser potencia hegemónica, no hay que hacer lo que hizo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), cuando se involucró en una guerra en Afganistán en 1979 que llevó al país a la banca rota, no involucrarse en una carrera armamentística, porque caerían en el terreno de los Estados Unidos que tiene una economía de guerra; no hay que hacer lo que hizo Japón que gasto el dinero de manera alegre, cuando tenía una boyante economía hasta tal extremo, que como capricho, quisieron comprar la Torre Trump de Nueva York, no hay que hacer lo que Estados Unidos hizo con la crisis financiera de 2008 en el caso Leeman Brother y ese sector que no tuvieron una supervisión estricta por parte de las autoridades, ni caer en el fatal error de hacer una guerra interminable contra el terrorismo, después del derrumbe de las torres gemelas; beligerancia que le está llevando al borde de la bancarrota, permitiendo a China convertirse en la primera geopotencia económica del mundo, medido por el Poder de Paridad Adquisitivo, de compra (PPA).

 

Saber comprender para digerir las contradicciones políticas actuales se tendría que ser un James Bond de la geopolítica por lo híper complejo que se está tornando el panorama; más que un escenario político, pareciese ser un campos de guerra con todo tipo de armamento, alambradas, trincheras, pantanos llenos de minas; en vez del enfrentamiento militar se debería confrontar las ideas, conceptos o ideología como lo hacen los seres humanos civilizados. Esta breve panorámica marcial no es una fotografía fija de la realidad política mundial porque el mundo es cambiante y constante.

 

El 65% de los intercambios comerciales en el mundo son realizados con el bono hegemónico del dólar, lo cual representa el 10% del Producto Interno Bruto global; este instrumento financiero personifica el verdadero poder de los Estados Unidos, no son sus armamentos nucleares, porque Rusia casi iguala su poderío militar estratégico.

A lo que los estadounidenses tendrán que enfrentarse en un futuro próximo es a la fuerte lucha entre el dólar y el oro, a las transacciones entre el rublo y el yuan, entre la rupia y el rublo, entre el yuan y la rupia; porque estos países están sacando al dólar de sus transacciones comerciales; representado un duro golpe a la dominación geoestratégica financiera del dólar. Esta guerra geofinanciero está encaminando al mundo, de manera inexorable, hacia un G2 conformado por el dólar de Estados Unidos y el yuan o renminbi de China.

 

Una caída repentina de los Estados Unidos sería algo catastrófica para la humanidad, en esta etapa de transición política, que va de un mundo unipolar a otro multipolar y yo diría que tripolar (Rusia, China y los Estados Unidos), una tierra que camina de la globalización a la desglobalización con la llegada Trump a la presidencia. Un desplome súbito de Norteamérica, conllevaría una tragedia para la humanidad por no haber un sucedáneo que pueda sustituir al

dólar en los actuales momentos. La estrategia de la República Popular China es ayudar al poder hegemónico financiero de los Estados Unidos a menguar de forma escalonada por el bien de sus intereses geoestratégicos; a los chinos no le interesa una caída repentina del poder económico de Norteamérica; ellos no desean una transición traumática, ni dolorosa sino gradual; con el objetivo trazado, de configurar un nuevo realineamiento con nuevos actores regionales y globales como los son Irán, la India, Rusia y la misma China.

 

El mundo está atravesando por un período especial muy delicado, en donde podemos observar un retiro forzado del poder hegemónico de los Estados unidos, producto de la emersión de una China que no está jugando a la política. Lo peligroso de esta realidad es que los grandes imperios no ceden su lugar, ni sus zonas de influencia de manera pacífica, por lo regular; aunque el siglo XX tiene un preceden muy significativo cuando la URSS fue derrotada sin tirar un sólo tiro, porque ella mismo se hizo el haraquiri como súper potencia.

Ahora bien; los Estados Unidos tienen más que perder, porque el dólar es una moneda de intercambio global, lo cual no lo era el rublo de la Unión Soviética. Dicho sea de paso, uno de los pecados capitales que cometieron Muamar el Gadafi y a Sadam Husein fue el haber sacado al dólar de sus transacciones petroleras; esperemos que en este nuevo escenario que se avecina, Estados Unidos pueda asimilar de que China es una realidad y ojalá no quieran encender los fuegos artificiales cuando la noche se haya ido. Si Donald Trump cumple su promesa política de “Hacer a América Grande otra vez”; China tendrá un difícil escenario y los Estados Unidos podrían retomar la iniciativa perdida por Míster Obama.