La Otra Orilla: Desde Rusia con Amor

Por Alberto J. Ramírez Moreno viernes 13 de enero, 2017

El próximo 20 de enero, Donald J. Trump, será juramentado como el presidente estadounidense número 45. ¡Y caramba!, nunca en la historia se había visto un presidente entrar con tantos escándalos y problemas. Ya se ha hablado harto de los conflictos de intereses que representan sus negocios – lo que para nosotros, los dominicanos, es ya algo natural dentro de nuestro hábitat político, – de su obsesión alarmante con el Twitter, del equipo racista y clasista que ha armado en su gabinete, y muchos (muchos) líos más.

Pero más preocupante ahora mismo, es la bomba que ha soltado CNN la semana pasada: documentos clasificados les fueron entregados tanto al presidente Obama como al presidente electo Trump, en donde se alega que agentes rusos tienen en sus manos, información personal e información financiera comprometedora del señor Trump. Y para remenear esto un poco más (y ya sabemos que pasa cuando remeneamos la…), dichos documentos afirman que hubo una comunicación e intercambio de información constante durante toda la campaña presidencial entre representantes de Trump e intermediarios del gobierno ruso. En su primera rueda de prensa, Trump calificó dicho reporte como ‘noticia falsa,’ negando su complicidad con Rusia. Sin embargo, admitió por fin, la involucración del gobierno Ruso en el ‘hackeo’ perpetuado al Partido Demócrata que sin duda alguna influenció el desenlace de la carrera presidencial.

Ahora bien, ¿y de dónde ha salido este gran oso siberiano? Después de años de decadencia y estancamiento, el gobierno ruso ha ido lentamente y sigilosamente reviviendo su capacidad militar. Desde el 2008, el presidente ruso, Vladimir Putin viene empujando una reforma militar para colocarse nuevamente como potencia militar en Euroasia – capaz de defenderse si necesario, y capaz de ejercer una fuerza a lo largo de su periferia y hasta más allá. Lo podemos ver ahora mismo en Siria, donde los rusos han instalado su sofisticado sistema de defensa anti aire, el S-400, el cual ha mantenido a los estadounidenses en jaque.

Este realineamiento de poderes, y auge en tácticas de guerrilla cibernética deja la puerta abierta a cientos de posibilidades. ¿Cuál será exactamente el propósito de Putin al querer ayudar a Trump? ¿Tendrá Putin suficiente información de Trump para chantajearlo? ¿Cómo se manejará Trump ante la creciente presión por parte del senado para tomar medidas más fuertes contra Rusia? ¿Será todo esto, respuesta del karma a las 81 veces que los EEUU han intentado influenciar una elección presidencial en otro país (sin contar las intervenciones militares, incluyendo la de nuestro país)? Con tantas preguntas por responder, no sé ustedes, pero desde la otra orilla que es la tuya y la mía, el 2017 promete ser un año intenso y lleno de sorpresas.