La oposición y su grito adelantado

Por Francisco S. Cruz lunes 20 de enero, 2020

La más reciente encuesta política de Bernardo Vega, más allá del triunfalismo de la oposición, trae un dato y una reiteración nada halagüeña para esa franja política-electoral que se canta y se llora al mismo tiempo, pues a veces es triunfalista; y otras, adelanta -para justificar posible derrota- un imaginario “fraude electoral-electrónico” (logaritmo y qué ochocuánto) cuyo máximo exponente -¡quién lo iba a creer!- es un ex Presidente, otrora ecuánime y mesurado, que ahora se empecina en “volver” presagiando turbulencias y fantasmas (A propósito, ya tiene una batería de teóricos –aliados solapados-estratégicos- elucubrando y enarbolando tesis sobre estallidos sociales y desbarajustes estructurales a partir de análisis comparativos en función-contexto de la ola de crisis sociopolíticas que asola a la región, en franca insinuación de escenario cuasi “revolucionario” (poblada) si la oposición no gana). ¡Sopla!

Y esos dos datos, más arriba aludidos, de la referida encuesta, son: a) que el PLD registra un sólido 45% frente a un 39% del PRM; y b) que el Presidente Danilo Medina tiene una tasa de “satisfacción”-ciudadana -¿no debería llamarse por su nombre: aprobación?- de un 59%, incluido, en esa aprobación y curiosamente, una alta porción de perremeístas y pueblistas. Habrá que ver, a la hora de votar, qué valdrá más -como dice el refrán-: si “…pájaro en mano que cien volando”.

En esa línea de triunfalismo, griterío adelantado y presagio de estallidos sociales, obvian, adrede, que las elecciones se ganan en febrero y mayo; y lo más universal: que las encuestas son fotografías de “un momento” y nada más, que igual puede escalar –sus pronósticos apriorísticos (a 4 meses de mayo)- a tendencias irreversibles como a esfumarse en un santiamén. Ya lo hemos visto, ¿o no?

No tengo dudas de que esas dos variables (fortaleza del PLD y alta “satisfacción”-ciudadana sobre la gestión de gobierno del Presidente Danilo Medina que, lógicamente la oposición y su periferia mediática ni siquiera comentó de la encuesta de Bernardo Vega), serán argumentos sumamente convincentes –para los votantes-ciudadanos- a la hora de decidir, en febrero y mayo, entre lo que se está haciendo e ideas nuevas (Gonzalo Castillo y el PLD), el que ya fue y presagia desgracias (vinchista confeso); o el candidato insulso que habla de cambio sin contenido ni sustento (Abinader).

En fin, que estamos o nos encontramos en un momento o etapa de relevo y cambio: o escogemos al binomio del supuesto cambio sin contenido y que se acompaña del aspirantes y promotor de presagios y desgracias; o en cambio, apostamos al relevo de liderazgo -seguro y promisorio (Gonzalo Castillo)- para desterrar “el vuelve y vuelve” y cerramos, de un portazo, un ciclo histórico-político y generacional.

Finalmente, estoy seguro que el país decidirá por el relevo en continuidad,  y le dirás adiós al que ya fue; y con él al que se dejó arrastrar en correrías desestabilizadoras y estrategia ajena (Abinader, sin duda, perderá dos veces…!). Para entonces, y como se acostumbra en España, diremos: ¡Venga!

 

Por Francisco S. Cruz

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