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La Odebrecht y la marcha

Por Jorge Feliz Pacheco Viernes 20 de Enero, 2017

Para el día 22 de enero está convocada la marcha en protesta a la corrupción y sus últimos escándalos relacionados con la empresa brasileña Odebrecht, esta compañía que como todos hemos escuchado admitió haber pagado aproximadamente unos US$788 millones en sobornos distribuidos en 12 países, entre ellos la República Dominicana. Documentos de investigación plantean que; “Entre alrededor de 2001 y 2014, Odebrecht hizo u ocasionó haber hecho más de US$92 millones en pagos corruptos a funcionarios del Gobierno e intermediarios trabajando en su nombre en la República Dominicana. Odebrecht obtuvo beneficios de más de US$163 millones como resultado de esos pagos corruptos”. Fuente: Pagina 19, de la investigación.

Para refrescar la memoria; esta constructora llegó al país en el año 2001, en el gobierno del ex presidente Hipólito Mejía. El primer proyecto ofertado por esta empresa fue la creación del Metro de Santo Domingo, un proyecto que fue rechazado por ese mismo gobierno 2000-2004. Desde el año 2002 a la fecha ya se han construido doce obras y tres más que en este momento se encuentra en ejecución. Las Obras finalizadas son; la Carretera Piedra Blanca Cruce de Ocoa, tramo 1, Ecovías de Santiago, Corredor Vial del Este, Corredor Duarte I, Corredor Duarte II: Av. Ecológica con Av. Charles de Gaulle, Acueducto Múltiple Hermanas Mirabal, Carretera El Río – Jarabacoa, Hidroeléctrica de Palomino, Carretera Casabito, Acueducto Samaná, Hidroeléctrica de Pinalito, Acueducto de la Línea Noroeste. Y las tres obras actualmente en ejecución son; Central Termoeléctrica Punta Catalina, Carretera Piedra Blanca Cruce de Ocoa, tramo 2, Carretera Miches- Sabana de la Mar. Todas de muy alta calidad, algo que no está en dudas. Además del escándalo por los US$92 millones en sobornos, lo que más ha impactado a la opinión pública es el alto costos del kilometro de carretera de algunas de las obras, y el alto costo final para el Estado dominicano de todas en general, por ejemplo:

El costo por km de carretera en Europa es de $US178mil a $US 230mil. En América Latina el promedio es $US1,2 millones por km. En nuestro país el costo aproximado es de $US4,7 millones, por km de carretera en las vías realizadas por la empresa brasileña.

Expuesto todo esto comprendemos la indignación de los ciudadanos independientes que quieren expresarse participando en la marcha. No tengo dudas que la acumulación de riqueza vía la corrupción mata la cultura, mata la salud, mata la educación, mata los sueños de los jóvenes, mata el desarrollo de los pueblos y afectan la credibilidad de todos los partidos políticos sin importar colores e ideologías. Este mal siempre ha sido encabezado por personas sin ética, ni escrúpulos, ni moral, ni principios, que son capaces de aprovecharse, hasta pudrir las causas más nobles.

Por eso saludo la iniciativa del procurador general de la República, quien ha mostrado su intención de llevar el caso hasta las últimas consecuencias, invito a todas las personas a que comprendan que el caso Odebrecht apenas inicia en la República Dominicana, tengamos los ojos abiertos y fe en el proceso, no nos apresuremos hablando de impunidad, ni pongamos en juicio el interés de la procuraduría de sancionar a los implicados hasta tanto no culminen la investigaciones, ya que los procesos judiciales no dependen de un show político ni de la prisa, más bien dependen de la aplicación del derecho sustentado en pruebas verificadas.

Sobre la marcha, me sorprende el punto final seleccionado por los convocantes, entiendo que llevar la marcha hasta el palacio nacional, le podría dar un matiz político innecesario. Es tanto así, que el propósito inicial estaría viéndose distorsionado por el hecho de que un grupo de líderes opositores, los mismos que en el pasado proceso electoral no pudieron llenar ni satisfacer las expectativas de la mayoría de los dominicanos, hoy pretendan verse como los protagonistas de dicha iniciativa. Nos toca prestar atención y saber distinguir entre quienes están realmente dispuestos a tener un mejor país, y los que pueden estar buscando solamente adeptos con fines electorales.

En fin, hay que expresarse, pero jamás permitan que la indignación se convierta en odio. El odio nunca ha construido nada. No se puede construir un país sobre los cimientos del rencor. Eduquémonos en la concordia, el pensamiento crítico, y el respeto recíproco. No son las pasiones las que deben guiar nuestros actos sino la firmeza de nuestros argumentos. Un día escuche por ahí, que es el tiempo preciso para sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales que llevan un tiempo adormecidas; es necesario hacerlas vibrar con emoción, esperanza y la fe de un mejor porvenir para la República Dominicana.

No se trata de ganar elecciones se trata de ganarse el corazón de la gente.-