La Nueva Oligarquía  Golpista de RD

Por José Pérez Méndez miércoles 21 de junio, 2017

Cuando se habla de Oligarquía siempre se ha hecho referencia a un grupo numéricamente pequeño que ha conquistado y ejercido el poder en contubernio con grupos fácticos  tanto locales como foráneos en diferentes lugares y escenarios. Al ser minoría,  y nunca haber podido contar con el apoyo de la mayoría,  lo que ha hecho la Oligarquía  ha sido asaltar el poder por medios no democráticos.

En la República Dominicana, a partir de la llegada al poder del General Trujillo, la Oligarquía quedó fuera del poder político y fue relegada a un segundo plano en el ámbito económico, por lo que decidieron escoger el camino de la oposición soterrada y la conspiración permanente.

Inicialmente no tuvieron éxito debido a que no recibieron apoyo de ningún sector de poder importante ni  dentro ni fuera del país, pero más adelante pudieron lograr su objetivo debido al cambio de escenario provocado por la Revolución Cubana, debido a la decisión de Washington de salir de las dictaduras en América Latina para evitar nuevas Cubas.

La creación del Frente Oligárquico  puso fin a la dictadura Trujillista y  estableció un nuevo régimen político que tras doce años de gobiernos del Dr. Balaguer produjo una transformación de la Oligarquía  en lo que hoy son los grandes grupos económicos de la República Dominicana, pero dejando detrás de sí a un nuevo grupo económico emergente que lo suplantaría como Nueva Oligarquía  dominada.

Es esa Nueva Oligarquía dominada la que ha buscado y ha conseguido de nuevo el apoyo de ciertos sectores fácticos de la sociedad dominicana  y de la élite foránea para lanzarse a una nueva aventura en busca de conquistar el poder que lo ha de llevar a ser tan grandes como los que le precedieron en ese lugar de la economía y de la sociedad dominicana.

La democracia dominicana tiene en ese sector y sus aliados  locales y foráneos la más grande amenaza desde que se derrocó el gobierno del Presidente Juan Bosch en el 1963, por lo que se hace más que necesario que los actuales líderes del actual proceso actúen teniendo esto como norte para que no se repita la historia como tragedia.

Hace más de seis meses que han tomado las calles para provocar y chantajear al gobierno con el tema de la corrupción y la impunidad, y como las cosas no le han salido como planificaron, ahora llevan su  lucha a otro nivel pidiendo la renuncia del gobierno en  pleno, en un acto de abierta conspiración política sin el menor descaro.

 

Estamos seguros de que esa embestida no logrará su propósito debido a que este gobierno descansa en la legalidad y tiene bases muy sólidas que lo sostienen, contrario a las bases débiles sobre las que descansó el gobierno de Bosch en el 1963, pero estamos también seguros de que seguirán adelante con sus planes conspirativos  y desestabilizadores en busca de derrocar al gobierno antes de que llegue el 2020,  porque ellos saben que no tienen cómo  sacar al PLD del gobierno por medios democráticos.

Es muy difícil predecir hasta dónde llegará esta situación debido a que uno no puede controlar lo que hacen los demás,  pero sabemos que se busca crear otra Venezuela para en RD, para  poder justificar la intervención  y  dar al traste con el actual proceso de democracia con desarrollo que se lleva a cabo en República Dominicana.

En este escenario la única y la mejor respuesta que pueden dar el PLD y el gobierno es la Unidad para la victoria en cualquier terreno y en cualquier escenario que se presente. La democracia es el mejor sistema político que existe pero sólo sobrevive en los  lugares donde todos la  asumen como un compromiso que implica sacrificios.

La República Dominicana ha emprendido el camino irreversible hacia el desarrollo  y no hay fuerza doméstica ni foránea que pueda impedir su concretización en esta etapa, lo único que pueden ellos hacer es decidir si quieren el desarrollo con democracia o si lo quieren sin democracia,  porque al fin y al cabo  el desarrollo económico  es  más importante que la misma democracia.

Los meses y los años por venir son los que nos dirán si podremos seguir viviendo en democracia o si esta sería la sacrificada para continuar el camino del desarrollo.

 

 

 

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