En la Navidad del 1843, Juan Pablo Duarte estaba postrado en cama en Venezuela

Por Osvaldo A Basilio Reyes sábado 9 de diciembre, 2017

En el año 1843 Duarte fue perseguido a muerte por el férreo gobierno haitiano que nos sojuzgaba en ese entonces, porque  se dieron cuenta de que Duarte se había unido a los reformistas haitianos para derrocar al presidente Boyer con la intención soterrada de aprender el arte militar, ganar tiempo y de sumar prosélitos para la causa de nuestra independencia.

En consecuencia a  solicitud de la mayoría de los vecinos de este joven líder quienes lo ocultaron en principio para protegerlo de un a fusilamiento seguro si las autoridades haitiana lo encontraban, quienes habían puesto precio por su cabeza, les sugirieron al padre de Duarte que este debía ser sacado del país, creyendo Juan José Duarte su padre atinada la sugerencia que algunos (mayoría) la habían hecho con la sana intención de proteger a Duarte  y otros con la oculta intención de sacarlo del terreno político, quienes no soportaban  su condición de líder nato.

Duarte se fue a Venezuela conjuntamente con Pedro Alejandrino Pina y Juan Isidro Pérez de la Paz pudiendo decirse que hacían las veces de embajadores para promocionar y conseguir ayuda para la causa dominicana aunque no fueron ayudados como esperaban. También eran perseguidos aunque con menos intensidad sus seguidores que  el 16 de Julio del 1838 formaron parte  del movimiento llamado la Trinitaria, y que habían Jurado libertar nuestro país del Yugo Haitiano, aún acosta de sus vidas y bienes.

En el momento de la salida de Duarte hacia Venezuela uno de sus  seguidores que más le admiraba era el acendrado patriota Francisco del Rosario Sánchez, quien fingió su muerte para evitar las persecuciones de las Autoridades Haitianas. Este mismo Sánchez estando Duarte fuera del país se constituyó en el lugar teniente de este, hasta tal punto que continuó la obra que había iniciado Duarte hasta conseguir conjuntamente con los demás Trinitarios, nuestra independencia el 27 de Febrero del 1844.

Como sabemos, los Trinitarios para lograr sus propósito solo contaban con el alma, ya que no disponían de bienes suficientes para comprar armas, para mantener tan magna empresa que era la de conquistar nuestra independencia. Para mitigar la falta de recursos Francisco del Rosario Sánchez y Vicente Celestino Duarte siendo este ultimo hermano de Juan Pablo Duarte, le enviaron una carta haciéndole saber que todo estaba bien y que ya estaban dada las condiciones para iniciar nuestra independencia, pero que para lograrla se necesitaban recursos que no tenían a mano, solicitándole que aunque fuera a costa de una estrella, consiguiera aunque fueran 500 fusiles, por lo menos 2000 libras de pólvora más 1000 lanzas, o lo que pudiera conseguir.

Sucede que Duarte estaba en Venezuela sin un centavo y las puertas que había tocado a los fines de conseguir ayuda para la causa dominicana, en principio se la habían abierto pero al final no le dieron lo prometido, no pudiendo materializar tal propósito  ya que le habían ofrecido ayudarlo y al final nada, como la mayoría de las cosas en materia de política, mucho ofrecimiento, nos vemos y a esconderse se ha dicho.

Ante esta situación Duarte se ve impotente por las causas expresadas, hasta tal punto de que en Diciembre del 1843 al estar tan presionado lo atacó una fuerte fiebre que lo mantuvo postrado hasta el 4 de Febrero del 1844, precisamente 23 días antes de la memorable fecha de la acción febrerita. Por no haberle sido posible a Duarte conseguir la ayuda que le solicitaban sus compañeros de Santo Domingo, no le quedó más remedio que enviarle una carta a su madre doña manuela Diez y a sus hermanas  y hermanos expresándoles que sacrificaran los únicos bienes de que disponían de la herencia dejada por su padre en aras de ayudar a la causa de la Patria, motivando Duarte su petición en el sentido de que una vez obtenida la independencia él se encargaría personalmente de impulsar el negocio de artículos de marina y que no se arrepentirían de mostrarse dignos hijos de la patria, acogiendo la madre de Duarte la petición de su hijo entregando a los Trinitarios los únicos bienes que tenían para sobrevivir,  a los fines de  la causa de la patria que hoy disfrutamos sin habernos costado ningún sacrificio y que en la mayoría de las veces no valoramos en su justa dimensión.

Con esta aptitud de Duarte se puede observar la falta de ambición de poder que  tenía, ya que él no dijo que cuando ocupara la presidencia de la República iba a retomar los bienes familiares ofrendados, sino que él se encargaría de administrar el negocio de ferretería dejado por su padre para conseguir el sustento familiar.

¿Saben ustedes con que le pagaron los malos dominicanos que se alzaron con el poder en ese entonces?, precisamente los desterraron a él, a su madre ya anciana, a sus hermanas y hermanos, dejándolos en Venezuela a la intemperie, solos, sin protección Oficial, sin bienes, viviendo de la caridad pública, extrañados de la patria por la que tanto lucharon y se sacrificaron, con la clara advertencia de que si pisaban esta tierra los harían difuntos inmediatamente, por el solo pecado (para ellos los afrancesados oportunista, Santana, Bobadilla y otros) de mostrarse Duarte y su familia hijos digno de la patria. ¿Hemos sido agradecidos los dominicanos con esos hombres y mujeres, que lo dieron todo a cambio de nada, para legarnos un país único en el mundo donde no somos extraños?, ME PARECE QUE NO.

Esa ingratitud se manifiesta de manera más acentuada en la opinión desacertada que tiene sobre la sagrada figura de Duarte, el filosofo de los comentarista de radio, el talentoso Sr. Alvaro Arvelo hijo, conocido también como la enciclopedia humana, opinión esta pronunciada recientemente en el programa matutino radial el gobierno de la mañana, la cual no comparto ni en lo mas minimo, pareciéndome también que no tiene sentimiento de dominicano quien está de acuerdo con la misma, ya que hablar de Duarte es hablar de la República Dominicana.

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