La música por dentro

Por Carlos Martínez Márquez Lunes 6 de Marzo, 2017

‘’El que escucha música siente que su soledad, de repente, se puebla. ’’ Robert Browning.

Al instante de iniciar los primeros párrafos de mi artículo, deleito mi espíritu con buena música. Son solemnes momentos para escuchar lírica y melodía de calidad: Gary Pucket & The Union Gap, marco para mí, en la postrimería de los 60’s, una época de los mejores recuerdos de mi niñez. El gran éxito de entonces, lo fue ‘’Young girl, get out of mind, my love for you is way out of line, better run girl, you ’re much too young girl. (Sal de mi mente nena, mi amor por ti esta fuera de mi alcance, será mejor que te marches, porque eres muy chica): Es de ahí donde empiezo a cultivar el buen gusto por la música anglosajona, tras escuchar tantas veces, tan dulce melodía y letra, de Gary. Y que me llevan a otras preferencias musicales, como lo afroantillano, la música tropical y el jazz progresivo de la actualidad: Pat Metheny & Jean Luc Ponty uno de los tantos buenos.

La parte romántica siempre estará allí para la catarsis. No hay espacio para la estridencia en altos decibeles que ‘’alteren mis sentidos’’. El buen gusto por aquella música romántica de la época, la herede de mi papa, que cada día y noche, escuchaba a través de las ondas hertzianas. Mi memoria, aun me da acceso a esos gratos recuerdos- asociados- a eventos nostálgicos, de esperanzas y grandes ilusiones.

No existe lenguaje tan implícito como la música. Ella, nos regala una revitalizadora energía que llevamos dentro. La música me hace recordar los mejores acontecimientos en mi vida y me transporta a cualquier estación de donde surgen grandes poetas de la lírica, los que nos hacen soñar y vivir con intensidad. El olor a pólvora de la insurrección de abril del 1965, el sonido de los aviones que sobrevolaban el cielo, con ruidos espantosos, tenía también sus temas, que sonaban en voces de Aníbal de Peña, un rebelde de la época de entonces, y otros artistas locales, que fueron máximos exponentes de la música romántica.

Ya para el 1968 sonaban Richie Ray & Bobby Cruz, uno de mis favoritos; asocio su música, con la partida del ‘’APOLLO 11’’ tras el periplo que hicieran al espacio. Tenía muchas fantasías con eso de viajar a la luna. Y que desde el balcón de mi casa, solía imaginar, creer ver la ‘’Mother Ship’’ (la nave madre), que descendería a la órbita lunar.

La música, es el mejor repelente, para desactivar las malas energías, que hoy día, están contaminando los sórdidos lugares del planeta, donde se cometen todo tipo de atropello al ciudadano indefenso. Recurro a ella, para ignorar los ‘’headlines o breaking news’’ de los diarios y la televisión, por los actos bochornosos, violentos y antisociales, que afectan a toda generación de siglo 21. Les invito a escuchar música para el mejoramiento del espíritu y el buen equilibrio del desarrollo intelectual.

Síganme lo bueno!