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La marcha va: enero 22-2017

Por Román Polanco Sábado 14 de Enero, 2017

Mientras sentado, cómodamente, en la ciudad de Nueva York, contemplo con horrores lo que sucede en mi país Republica Dominicana, donde el todo ha sido reducido a una pobreza en lo absoluto y el índice acusador señala a varios imputados, allí parece que todo es nada. Una serie de desdichadas circunstancias ha reducido a la pobreza intelectual varias clases sociales pudriéndole, a la vez, su fortaleza de lucha y por consecuencia han sucumbido en la desgracia.

Si nos imaginamos un juego de damas (tablero) las piezas se irán reduciendo concomitantemente, como es natural; los errores conducen a una victoria práctica del contrario, pero el descuido mental sustituye todo el arsenal de buenas jugadas. Lo mismo puede suceder con el aspecto político del país, sería mejor resultado si los actores del aspecto político tuvieran fuerzas parejas y no solo el gobierno que posee todo el andamiaje económico a su favor; la partida sería diferente, es obvio que la oposición no tiene medios para conocer el lado flaco y, por donde golpear a su oponente. Siempre están utilizando el mismo método, no hay cambios en la estructura de ataque que haga cometer varios errores, al contrario. Recurrir a reglas internacionales sería beneficioso. La oposición está identificada con el fracaso por el falso calculo, además, esta desprovista de recursos ordinarios para derribar al oponente.

La observación del panorama político en el país no hace esfuerzos por preguntarse qué debemos hacer (palos a ciega), cada político o grupo se encierra en sí mismo. Debemos hacer las comparaciones con otros países, que se ha hecho. Conseguir deducciones procedentes de otros grupos no sumados y adicionarlos.

He estado dedicando, cierto tiempo, a conseguir un tips que me demuestre el por qué muchos intelectuales dominicanos se han sumado de forma incondicional a la corrupción; sale a flote entre paréntesis la frase (no hay de otra), como en el juego de ajedrez y damas no existe un modo en que uno entienda donde se pierde la facultada analítica. Para ser un buen político no se necesita ser político, sino aprender a influenciar beneficiosamente a favor de la mayoría, sin trampas. En los últimos años no he tenido la ocasión de ver el triunfo de la oposición con resultados abultados en alegría para el pueblo ni siquiera en la revolución donde no se consiguió gran cosa en las negociaciones.

Para los organizadores de la marcha quiero ver eficiencia, no creo en el perfeccionamiento de las cosas, pero es importante siempre hacerlo mejor, lograr mediante el proceso obtener legitimas ventajas sobre los opresores. Ha llegado la hora de poner a prueba la mente de los dominicanos, sabemos que somos portadores de un deseo innato de hacer las cosas mejores. Cuando digo mejores quiero ver el rejuego del accionar de todas las posibilidades que puedan aparecer sobre la marcha. Nunca he apostado por el fracaso, como salida al problema que tenemos, creo en los hombres inteligentes y decididos. Nos veremos este 22 de enero 2017.

Mucho ojo con los políticos que no se sumen a la marcha…..