La marcha: causa y efecto

Por JESÚS DÍAZ miércoles 1 de febrero, 2017

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´´Vamos a andar con todas las banderas trenzadas de manera que no haya soledad´´ Silvio Rodríguez.

Es indudable que la corrupción que existe en el país, a todos los niveles, tanto público como privado, lo permea todo. En los últimos años los casos de corrupción por parte de funcionarios del Gobierno no han tenido límites algunos, tanto así que si fuera una olimpíada nadie nos refutaría el primer lugar. Ejemplos nos sobran y sería hasta un rosario sin fin mencionar cada uno de estos. Bastaría con leer el Índice de Percepción de la Corrupción de 2016, donde la República Dominicana aparece dentro de los países más corruptos.

Sin embargo, es más que cuestionable el pobre o nulo papel jugado por las autoridades judiciales y la Procuraduría General de la República ante el preocupante auge de este flagelo.

La marcha realizada el domingo 22 de enero tiene causa y tiene efecto. Al decir que tiene causa y efecto nos basamos en una de las leyes de la dialéctica que es la “Ley de unidad y lucha de los contarios”, la cual explica que todas las cosas, hechos, fenómenos y procesos se desdoblan en dos elementos de signos contrarios, en lucha el uno del otro, pero en unidad. Y al analizar la pasada manifestación observemos que los sectores que se dieron cita y los convocantes eran diversos y varios, y muchos de ellos contrarios en algún momento, pero en esta ocasión, guiados por un solo objetivo, actuaron en unidad.

En el libro “Los conceptos y las categorías de análisis” Manuel Salazar plantea que la causa-efecto es una categoría filosófica de la dialéctica y que está presente en todas las realidades de los fenómenos. Lo propio puede decirse del efecto. Es por eso que concluimos que la manifestación en contra del fin de la impunidad tuvo una causa y esta provocó un efecto, el cual puede ser multiplicado de diversas formas en tiempo y espacio. Esta sería una brillante oportunidad para aprovechar de las masas y provocar que los culpables a todos los niveles paguen desde la cárcel.

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