La lucha por el poder: las encuestas y las elecciones

Por Víctor Manuel Peña viernes 26 de junio, 2020

La lucha por el poder, o la lucha por el control del Estado, inunda y abarca todos los ámbitos e intersticios de una sociedad.

Se supone que la ley y la moral deben poner límites a la lucha por el poder.

Aunque la ley pone límites, la mayoría de los partidos políticos y de los dirigentes políticos no asumen la política con una determinada dimensión moral.

En la vida moderna se emplean las encuestas como instrumentos de trabajo en múltiples áreas y actividades de la sociedad incluyendo la actividad política.

Las encuestas, las no desnaturalizadas por los colores del partidarismo político, es decir, las que se hacen objetivamente utilizando los métodos de la Estadística, sirven de espejo para medir las preferencias del electorado en un momento determinado.

Claro, este tipo de encuestas, hechas con una determinada rigurosidad científica, pueden ser usadas también por los partidos políticos para tratar de forjar o fijar percepciones en el electorado.

Pero la objetividad y la racionalidad se pierden totalmente cuando las firmas encuestadoras son contratadas y financiadas por los partidos políticos para realizar encuestas de cara a unas elecciones de la naturaleza que sean.

No hay duda de que los partidos tienen derecho a contratar y financiar firmas encuestadoras para que hagan encuestas que van a ser usadas como instrumento para el trabajo político interno.

El gran problema está cuando los partidos políticos contratan y financian encuestas para posicionarse en el electorado, lo que significa que los partidos las usan para crear o forjar percepciones en el electorado cimentadas en la mentira.

Las encuestas que se hacen con esa aviesa intención están, por lo general, maquilladas y manipuladas.

Y digo aviesa intención porque esas encuestas buscan crear percepciones en la población en base a estadísticas falsas o en base al uso descarado de la mentira.

Eso se da con más frecuencia en nuestra era, la llamada era de la pos-verdad.

En la lucha por el poder en medio de una campaña electoral se impone la lucha también contra el monstruo de la post-verdad.

Y es que en la lucha por el poder vemos la post-verdad recogida y expresada a través de todos los espacios imaginables de la comunicación: propaganda, publicidad, radio, televisión, redes sociales – Facebook, Twitter, Instagram, etc.-, diálogos virtuales, diálogos presenciales, etc.

Es inevitable que se cuele la post-verdad porque no hay estrategia política, por desacertada que sea, que no esté conectada a una determinada estrategia de comunicación.

En este proceso electoral no hay manera de que pueda imponerse la post-verdad del oficialismo!

Las encuestas, mucho menos las maquilladas y manipuladas, no son ni pueden ser elecciones anticipadas.

Las encuestas, en sentido general, son un recurso o herramienta del conocimiento para medir las preferencias o determinadas situaciones en un momento determinado.

Las elecciones, en cambio, son el único mecanismo constitucional válido que tiene un pueblo a su alcance para ejercer su soberanía y renovar los poderes públicos en una democracia.

Ahí está expresada claramente la diferencia esencial y sustancial entre las elecciones y las encuestas.

Es innegable que las encuestas son un instrumento que los partidos políticos usan en la lucha por el poder.

Las encuestas son, pues, un instrumento al alcance de los candidatos y que éstos usan para tratar de posicionarse en el corazón y en la mente del electorado.

Y eso per se no es negativo, lo negativo está en tratar de posicionarse en la mente y en el corazón de la gente en base a la mentira.

El pueblo, sobre todo el electorado, no debe caer en la trampa de las encuestas maquilladas o manipuladas: Nos presentan la realidad electoral que no es como la realidad electoral que es!

Las encuestas manipuladas y maquilladas son un verdadero atraco y vulgar asalto a la razón como decía el filósofo húngaro Georg Lukács.

Como la competencia electoral está centrada en tres candidatos presidenciales, lo cierto es que ninguno está en capacidad de ganar en primera vuelta al juzgar por la actual realidad electoral del país, es decir, ninguno está en capacidad al día de hoy de sacar el 50% más un voto en las elecciones del 5 de Julio.

Por la fuerza invencible de la realidad el desenlace tendrá lugar en la segunda vuelta electoral contemplada para el día 26 de Julio.

Solo Leonel, el camino seguro, tiene todas las posibilidades de ganar en la segunda vuelta con el voto de las bases del PLD y de la masa silente.

En la lucha por el poder nada ni nadie nos arredra ni nos amedrenta: E´ pa´l el 16 de Agosto que vamos con Leonel!

E´ pa´ fuera que van los danilistas!

El fraude electoral no pasará!

No es hora de inventar ni de botar el voto!

El poder soberano del pueblo debe y tiene que expresarse libremente el 5 de Julio.

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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