La lucha por el poder de cara al 20

Por Víctor Manuel Peña miércoles 4 de diciembre, 2019

A dos meses y días para la celebración de las elecciones municipales de Febrero, y a cinco meses para la realización de las elecciones presidenciales y congresuales de Mayo, el panorama electoral presenta, de entrada y de antemano, densos nubarrones y tormentas huracanadas que de materializarse podrían provocar una verdadera catástrofe política y social en la sociedad dominicana.

No hay que ser un experto en política y en encuestas para darse cuenta que el panorama electoral gira poderosamente a favor de la oposición, por un lado, y, por el otro lado, en contra del gobierno de Danilo y del PLD.

El sentimiento de indignación acumulado contra este gobierno de Danilo es tal que el pueblo impotente solo espera las elecciones de Febrero y de Mayo para desahogarse, o desquitárselas, en las urnas.

Nunca antes en la historia nacional desde 1844 un gobierno se había enlodado tanto que por dondequiera que uno toque el gobierno de Danilo emana el pus hediondo y fétido de la corrupción, del peculado y de la impunidad.

Como pináculo del entramado de corrupción más grande de la historia dominicana está Odebrecht y su buque insignia Punta Catalina, pero la corrupción no se limita a Odebrecht sino que abarca prácticamente todas las instituciones, esferas e instancias del gobierno de Danilo y prácticamente todas las modalidades para el saqueo y el asalto de las finanzas del Estado y del pueblo.

El indolente saqueo de las finanzas públicas está a la vista de todos!

El festival del saqueo y del asalto a las finanzas públicas ha de terminar en Agosto del 20.

Los extremos y elevadísimos índices de concentración del ingreso y de las riquezas no se deben solo a las estructuras de propiedad vigentes en el país y al sistema tributario regresivo que tenemos, sino al fenómeno de la hipercorrupción pública, del peculado y de la impunidad.

Por esa razón es que el crecimiento económico en nuestro país se da con altísimos niveles de concentración de los frutos del mismo, y el bienestar y el progreso social están concentrados o monopolizados por grupos muy minoritarios de la sociedad.

Las poliarquías gobernantes han secuestrado el bienestar y el progreso del pueblo a través del fenómeno de la hipercorrupción, del peculado y de la impunidad.

Por eso debe volverse a consignar en la Constitución dominicana que cuando a un funcionario o exfuncionario se le demuestre en los tribunales que ha robado no solo debe pagar con cárcel sino que debe devolver al Estado y al pueblo las fortunas que ha robado del erario.

Los partidos de oposición han concertado alianzas a nivel municipal y a nivel congresual, lo que augura, sobre todo, que tendremos un congreso plural que estará más a tono con la dinámica de la democracia.

El Congreso está no solo para legislar sino para servir de contrapeso al Poder Ejecutivo y asumir también el rol de fiscalizador o de controlador de la ejecución del presupuesto público y el manejo de las finanzas.

El control hegemónico que ha tenido el PLD del Congreso ha distorsionado y desnaturalizado la absoluta función de legislar que tiene todo congreso al aprobar leyes que chocan con la Constitución, como la 33-18 y la 15-19, y ha evitado que éste asuma su rol de contrapeso y de fiscalizador.

El Congreso ha negado su esencia convirtiéndose ciertamente en un sello gomígrafo del Poder Ejecutivo.

La tarea es reivindicar las funciones esenciales del Congreso a partir de Agosto del 20.

Todos los movimientos soplan a favor de la oposición, sobre todo de Leonel Fernández y de La Fuerza del Pueblo, pero tenemos al árbitro electoral que quiere que el candidato del gobierno, es decir, Danilo gane a la mala.

La vigencia a rajatabla del voto automatizado, impuesto por la Junta Central Electoral no obstante el rechazo de la mayoría de los partidos de oposición, para las elecciones municipales de Febrero augura la reproducción y multiplicación del fraude electrónico que fue articulado por el gobierno en las primarias abiertas del 6 del Octubre con el beneplácito o la complicidad de la Junta Central Electoral.

Entonces la lucha por el poder de la Nación no se limita a concienciar al pueblo en cuanto a la necesidad del cambio de gobierno, sino que tenemos que enfrentar el plan fraudulento del gobierno y del PLD y llevar a la Junta Central a respetar su propia legalidad.

“E´ pa´ fuera que van los danilistas” se ha convertido en una verdadera consigna nacional, en una consigna del pueblo en la que se condensan y conjugan sentimientos pero, sobre todo, la firme decisión de un pueblo de ser hacedor y protagonista de su lucha y de su destino.

Armado de firmes e irrenunciables convicciones democráticas, el pueblo dominicano ha decidido hacer un alto en el camino y tomar la sartén por el mango para construir su presente y su futuro participando activamente en las elecciones de Febrero y de Mayo.

El imperativo de esa lucha del pueblo es sacar para siempre a la plaga maldita del danilismo, plaga maldita que todo lo que toca lo corroe, lo corrompe y lo destruye.

La plaga maldita del danilismo hay que desterrarla para siempre de la vida política de la nación.

Del danislismo imponer su plan fraudulento, con la complicidad de la Junta Central Electoral, se daría paso a una explosiva crisis política y social que sepultaría la estabilidad económico-política y la paz social.

En esta necesaria e inevitable lucha por el poder hay que priorizar la necesidad de la celebración de elecciones limpias, transparentes y libres, única manera de evitar la hoguera en la sociedad dominicana.

Evitemos que los fraudulentos del PLD y del gobierno se impongan a la mala en las elecciones de Febrero y de Mayo del próximo año.

Bajo cualquier circunstancia tenemos que sacar del poder a la plaga maldita del danilismo tanto en las elecciones municipales de Febrero como en las elecciones presidenciales y congresuales de Mayo del 20.

Estamos convencidos de que un futuro de luz, de esperanza y de justicia nacerá a partir del 16 de Agosto del 20.

Autor: Dr. Víctor Manuel Peña

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