La lucha de la Fuerza del Pueblo contra la inflación

Por Víctor Manuel Peña

La lucha contra la inflación debe ser permanente, razón por la cual el objetivo central de la política monetaria de un Estado es la estabilidad de precios o el control riguroso de la inflación.

Y la razón de mantener siempre bajo control la inflación es porque ella, el desempleo, la distribución regresiva del ingreso y la pobreza extrema son los grandes males que hay en la economía y en la sociedad.

Con la lucha contra la inflación no se juega ni se puede perder tiempo.  Por eso hay un tiempo de trabajo socialmente necesario que la sociedad vía el Estado dedica para prevenir o evitar que la inflación se salga de control.

Y esto es así porque cuando la inflación se descarrila es demasiado grande el costo social que tiene que pagar la población de una sociedad, sobre todo, los pobres y los muy pobres, que son los sectores más vulnerables y estrangulables.

Por las razones anteriores es el gobierno de un Estado, como administrador de la cosa pública, quien tiene que cumplir con la responsabilidad orgánica y moral de mantener bajo control la inflación siempre aplicando políticas económicas coherentes, sabias y previsoras.

En los primeros meses del año recién transcurrido, 2021, la inflación comenzó a despegar como un jet y se le fue de control al gobierno del PRM hasta el día de hoy.

Después que la taza se desbordó y se desparramó el veneno por toda la economía y la sociedad fue que el gobierno, aún a regañadientes y tardíamente, trató de hacer algo comenzando por modificar instrumentos y parámetros de la política monetaria y cambiaria para tratar de reducir las presiones sobre la inflación.

Pero los efectos de la política monetaria se producen en el tiempo, no inmediatamente.

Y por el lado de la política fiscal no se tomaron medidas previsoras para controlar el déficit fiscal y el aumento exorbitante o extremo de la deuda pública.

Todo lo anterior significa que el gobierno no tenía un plan para enfrentar el monstruo de la inflación.

En los primeros meses del año 2021 el gobierno del PRM quisó justificar el crecimiento exagerado de los precios agregados en la economía dominicana diciendo que se trataba solo de una inflación importada.

La Fuerza del Pueblo se encargó de demostrar, a través de su líder y de sus economistas, que si bien había una causa externa, había también causas internas, las cuales juntas o combinadas estaban produciendo el fenómeno de la inflación en nuestro país.

La causa externa tenía que ver con el aumento del precio del petróleo, sus derivados, y los precios de los productos intermedios, materias primas e insumos en general que importa el país para llevar a cabo su procedo de producción de bienes y servicios finales en los diferentes sectores de la economía – agropecuario, industrial, zonas francas, turismo, etc.- Hay que incluir el aumento de los fletes y de los seguros y el aumento de costos por crisis en las cadenas de suministros.

Pero los precios en dólares de los productos importados se convierten en precios en pesos aplicando la tasa de cambio.

Y esos precios en pesos aumentaban velozmente porque la moneda nacional vivió un permanente proceso de depreciación o devaluación frente al dólar como moneda de referencia.

Y todo eso se explicaba por los efectos sobre la economía de la política monetaria expansiva que había estado aplicando el Banco Central desde el nacimiento del gobierno del PRM.

Con esa política monetaria expansiva el Banco Central sobrellenó de liquidez o de pesos la economía dominicana y ello aceleró la depreciación sostenida de la moneda nacional.

Y el monstruo de la depreciación generó el monstruo de la inflación que todos conocemos.

El plan de las diez medidas contempladas por el gobierno del PRM no presenta los niveles de coherencia e interconexión entre las diferentes ramas de la política económica y sus efectos en los diferentes sectores de la economía no solo para enfrentar el problema de la inflación sino para provocar racionalidad en el uso de los recursos.

La irrupción de un entorno internacional de guerra entre Rusia y Ucrania, que es al mismo tiempo un entorno internacional generador de inflación, porque a partir del mismo se ha estado disparando la inflación mundial por sus efectos sobre los precios del petróleo, el gas natural y sobre productos de origen agrícola como son los cereales.

Creo que era innecesario esperar este entorno internacional de guerra para definir un plan anti-inflación, habida cuenta de que la inflación se ha estado tragando al pueblo dominicano desde principios de 2021; en cambio, esa guerra entre Rusia y Ucrania aparece en el escenario en febrero de este año 2022.

El plan anti-inflación debió haber existido desde principios del año pasado.

En el marco de ese plan se contempla eliminar aranceles y obviamente que hay que tomar en cuenta el efecto de esta medida sobre la producción nacional.

Se contemplan algunos subsidios a alimentos, pero en el caso de los combustibles no se habla de reducir impuestos ni de reducir márgenes. A propósito, el proyecto de ley sometido al Congreso Nacional aumenta de 7 a 12 los componentes que integran la fórmula para calcular el precio de paridad.  En definitiva, el gobierno no está pensando en reducir o eliminar impuestos ni reducir márgenes ni reducir o eliminar exenciones.

Solo se dice en el plan anti-inflación del gobierno del PRM que el impuesto ad valorem no se aplicará cuando el precio del barril de petróleo pase de 115 dólares.

Naturalmente, hay productos agropecuarios que en circunstancias de crisis los gobiernos han aplicado de manera coyuntural subsidios como es el caso del pan y de la leche.

Pero lo esencial y permanente es lograr un aumento sostenido de la producción agropecuaria y con las economías de escala logradas poder reducir costos y precios de venta.  Todo lo anterior supone mantener la estabilidad cambiaria.

Ésta es una manera más efectiva de combatir los efectos de la inflación por el lado de la producción agropecuaria.

La Fuerza del Pueblo seguirá luchando para que haya estabilidad de precios en la economía dominicana y que ella unida al crecimiento de la economía redunden en beneficio del bienestar y la prosperidad del pueblo dominicano.

 

POR EL DR. VÍCTOR MANUEL PEÑA

*El autor es economista, abogado y miembro de la dirección central de la Fuerza del Pueblo (PF).

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