La línea comunicacional errónea

Por Jesús M. Guerrero

“El odio es peor que la pasión de un drogadicto que ni sacia ni se vence.”

Para nadie es secreto que los funcionarios de primer orden del pasado gobierno son susceptibles de ser perseguidos por el Ministerio Público, su accionar durante tantos años de gobierno es conocido por todos. La corrupción permeó todo los niveles de la administración pública en detrimento del país y las futuras generaciones.

No sé quién sea inocente o culpable, no soy ni juez ni jurado mucho menos verdugo, tengo certeza en algunos casos más no pruebas. El odio es mal consejero si lo que buscamos es justicia que es el gran anhelo de la mayoría de dominicanos.

Alegrarse, condenar y tratar de sacar ventajas políticas de una tragedia es de miserables sin excepción alguna. Gran parte de nuestros problemas como sociedad han sido fomentados por el odio y la rivalidad, sin embargo ninguno ha sido solucionado por tan negro sentimiento.

Lo que se reclama es justicia no venganza, desde manifestar regocijo por algo que causa dolor a una familia y hasta indilgar culpas a otros felicitando por “causar” una muerte por politiquería barata quita cualquier honorabilidad al debate y solo revela la podredumbre de parte de nuestra clase política. Por suerte, son una minoría que la sociedad ya está desechando.

Pero es hasta de mal gusto escuchar comentarios de ciertos hacedores de opinión pública tratando de ganar ventajas políticas de la tragedia. Esa línea comunicacional es errónea y por demás despreciable.

Así como hay que adecentar la administración del erario y el ejercicio político, también recuperar la empatía como valor en la sociedad que las diferencias partidarias e ideológicas no dividan más.

La justicia no es ajustes de cuentas ni nada que sea revanchismo, un ejemplo de ello es la Magistrada Miriam German sin importar al abuso que fue sometida ante los ojos del país, ha demostrado su compromiso con aplicar justicia acorde a la verdad.

Quiero ser insistente al respecto, es ante la justicia que tienen responder no ante las hordas de odio sin sentido que gritan venganza y mucho menos liberados de sus faltas por las bocinas del derrotado régimen, que temen como el diablo a la cruz responder ante los tribunales.

Creo prudente concluir con la siguiente frase de Cicerón, citó: “La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma y de igual manera son todas las virtudes.”

Por; Jesús M. Guerrero

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