La ley de tránsito

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 22 de febrero, 2017

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Los problemas del transporte en la República Dominicana surgen del desorden, y no de la falta de estamentos legales. Hay un caos con los sindicatos de choferes, que pasan a ser empresas privadas de carros y guaguas.

Una nueva ley de transporte me da el pálpito de que será letra muerta. Nunca el sector choferes-empresarios ha respetado nada, y los gobiernos pecan de ser muy complacientes. Ahora mismo una ley de tránsito no servirá para nada, si continúan los excluyentes monopolios y anarquía en las rutas.

La ley no tiene importancia si no se establecen rutas de carros y guaguas de acuerdo a las necesidades de los moradores de la ciudad. No puede ser que cada vez que se les ocurra a los dirigentes de un sindicato de choferes se va a establecer una nueva ruta del transporte.

El simple chofer es la primera víctima de sus jefes. Para entrar a trabajar en una ruta de la capital se tiene que pagar más de medio millón de pesos, y se habla hasta sobre el millón de pesos para tener derecho a trabajar en la avenida 27 de Febrero.

Hay que desmantelar la estructura actual de las rutas de carros y guaguas, y fijarlas de acuerdo a las necesidades de los usuarios-. Igualmente, todos los carros del servicio de transporte deben estar pintados y rotulados. No es posible que un desarrapado chofer tome una chatarra y salga a transporte pasajeros, sin identificación a la vista.

No tengo confianza en una nueva ley de tránsito porque entre sus artículos está recoger las chatarras y entregar nuevas unidades. En el pasado se hizo ese movimiento. Hoy no se sabe a dónde están las guaguas de la colectivización del concho. Asimismo, nadie puede decir a donde fueron destinados los carros que se utilizarían retirar a las chatarras.

Todo lo que se dice en esa ley, se ha implementado en el pasado y no dio resultados. Talvez lo único positivo es que se eliminarán muchas dependencias que tienen que ver con el transporte de pasajeros y se integrará una única ventanilla. De poca utilidad también será si no hay disposición de aplicar esa ley.

El caos en el tránsito no tiene solución, porque es parte del chantaje político y social que vive el país. Los gobiernos utilizan a los choferes, y los sindicatos amenazan con paralizar el país cuando quieren obtener demandas. Al usuario que se lo lleve quien lo trajo. No es nuevas leyes que necesitamos, sino orden y disciplina y que se controle a los chantajistas. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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