La incertidumbre de lo cierto

Por Francisco Luciano

Aplicando apenas trescientas pruebas diarias en promedio, frente a una demanda que supera las tres o cuatro mil, será prácticamente imposible abreviar la permanencia en territorio dominicano del COVID-19, toda vez que los infectados, sintomáticos y asintomáticos, deambulan compartiendo con el resto de la población, ya sea mediante el cautiverio voluntario junto a sus familiares o a que su rose con las demás personas a su paso por lugares públicos como supermercados, mercados, colmados, farmacias, taxis o conchos, etc.

 La manera de frenar un virus es aislándolo y aniquilándolo con medicación en los cuerpos ya infectados.

 Si bien es cierto que, nadie en el mundo estaba preparado para afrontar una cosa como esta y que al principio resultaba inverosímil, dos meses viendo los casos crecer, deben ser suficientes para que las autoridades sanitarias del país comprendan que las medidas adoptadas son insuficientes.

 Lo recomendable seria aumentar el numero de pruebas diarias para diagnosticar la enfermedad hasta alcanzar la demanda diaria por lo menos del número de pacientes que acude a los centros médicos y clínicas, aislando a los positivos aunque para ello sea necesario aceptar la propuesta del sector hotelero para ubicar en los hoteles vacíos a pacientes con síntomas o sospechosos  de tener el COVID-19, con la debida atención médica, junto a eso se hace necesario reforzar el toque de queda, extendiéndolo a 48 horas corridas los fines de semanas.

 Nadie es tonto y todos sabemos que el partido de gobierno tiene interés en ganar tiempo para reponerse de los efectos que a su imagen han causado, primero la salida de sus filas del Dr. Leonel Fernández, Segundo de la surra que recibió en las elecciones municipales del 15 de marzo y ahora de los escándalos de corrupción que les han explotado producto de la no transparencia en el manejo de la cosa pública.

 La crisis sanitaria ha venido a ser un bálsamo que el partido y el gobierno quieren aprovechar convirtiéndola en una oportunidad para recomponerse y es por ello que han preferido abrir cancha a su candidato empresario para que en base al reparto de dádivas o ayudas profusamente difundidas, en base a una costosa campaña publicitaria, presentarlo como una especie de papa Noe o de Superman ante la población, aunque para ello  haya sido necesario relegar al papel de segundón al gobierno  e incluso del propio presidente de la nación.

Lo cierto es que la conducta del gobierno y su actitud de hacer caso omiso  a las diversas sugerencias que surgen de sectores como: el Colegio Médico Dominicano y sus casi cincuenta asociaciones de especialistas en materia de salud, del liderazgo empresarial y de la oposición política, hacen que cada  vez más sectores y personas se convenzan de que el manejo del gobierno a la actual crisis sanitaria tiene como propósito tratar de que se extienda, más allá de una fecha que obligue a realizar las elecciones generales con posteridad al 16 de agosto, anhelando el propósito de generar un escenario que pueda permitirles jugar a su extensión en el poder o de por lo menos “persuadir” consenso para tocar la constitución de la República, cosa que ya se viene insinuando con la presentación de análisis extemporáneos en la prensa escrita, radial, televisiva y redes.

 A la nación consta los diversos esfuerzos de colaboración que para enfrentar la pandemia se le vienen reiterando al gobierno sin que las autoridades presten atención o convoquen a nadie, dejando claro que el manejo a la misma es puramente electoralista, aunque para ello sea necesario hacer que el pueblo sufra por mas tiempo los estragos de la pandemia y la incertidumbre de lo cierto.

Por Francisco Luciano

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