La imprudencia de Felucho

Por Luis Columna Solano Viernes 17 de Marzo, 2017

No sé exactamente cuántos dominicanos saben que, entre todos los actuales miembros del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el economista Félix Jiménez, alias “Felucho”, es el que más tiempo lleva en ese órgano de la cúpula del partido oficial, desde su inclusión en 1983.

Partiendo de ese hecho histórico, y tomando en cuenta que es también miembro fundador, y fue quien dirigió las tres primeras campañas electorales de la organización con el líder histórico Juan Bosch como candidato presidencial, fue, a todas luces, un acto de incontinencia verbal las desafortunadas y alegres declaraciones del veterano político al comunicador Ramón Núñez Ramírez en el marco de una entrevista televisiva.

Felucho declaró que casi la totalidad de los actuales miembros del Comité Político del PLD, saben que la mayoría de las obras del Estado en las últimas décadas están sobrevaluadas, y que ese tema se trató en el seno del organismo de la dirección, y mencionó expresamente la carretera del Coral, que va desde la capital a Samaná.

En nuestra opinión, esas declaración de Félix Jiménez más que valientes, son perversa y mal intencionadas, con un propósito oculto, pero claro, para todo aquel que sabe descifrar en clave política.

En relación a esas declaraciones, el doctor Reinaldo Pared Pérez, en su condición de Secretario General del partido, desmintió las mismas y se preguntó “¿Que busca Felucho con decir eso?”, al tiempo de afirmar que con relación a la citada carretera, era Felucho, en su condición de ministro de Turismo, quien sí tenía un especial interés personal por desviar el rumbo de la importante obra de infraestructura vial.

Félix Jiménez por su larga experiencia política y de Estado, era consciente del calado de sus acusaciones y el ruido político y mediático que provocarían, sin embargo ignoró que al mismo tiempo hacia un flaco servicio no solo al partido, sino al gobierno del cual forma parte, tomando en cuenta el momento actual y los principales temas de la agenda nacional.

Pero dejando de lado el tema de las obras, creo aún más grave verlo y escucharlo decir que ser peledeísta no era sinónimo de honestidad y pulcritud, como afirmaba Juan Bosch. Eso no era lo que él pregonaba en las elecciones de 1990, cuando corrió como candidato a Síndico del Distrito Nacional. Nosotros marchamos entonces junto a él y puedo asegurar que ese no era su discurso.

Dicho esto, veo en el horizonte, a un PLD desgarrado por sus mismos máximos dirigentes, entre los cuales, hay quienes han perdido la mística y el honor de formar parte del Comité Político de un partido progresista como el PLD.