La imagen de la suegra en el cuento Lección de cocina de Rosario Castellanos

Por José Santana Guzmán

Rosario Castellanos fue una educadora, escritora, y feminista mexicana nacida el 25 de mayo de 1925 en Ciudad de México. Castellanos incursionó en la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, el teatro y el cine, entre otros géneros literarios, llegando a alcanzar una fructífera carrera a escala global. Rosario falleció el 7 de agosto de 1974 en Israel.

Entre sus principales cuentos figuran, Cuidad Real (1960); Los convidados de agosto (1964) y Álbum de familia (1971). Este último se trata de un libro que posee cuatro cuentos relatados en una prosa eminentemente irónica, narrados de forma magistral por la autora.

Asimismo, de los cuatro cuentos citados, me propongo analizar un pequeño fragmento de Lección de cocina, el cual ocupa el primer lugar en la mencionada obra.

Lección de cocina representa un modelo autobiográfico de escritura que retrata la vida de la mujer recién casada y sus vivencias en el hogar en la primera mitad del siglo XX. Por tanto, de esta historia me voy apalancar en un fragmento contenido en la página 19, donde dicha mujer recrea una escena ficticia en la que entabla una breve conversación con su suegra.

Antes de entrar en materia, es bueno señalar que las suegras constituyen sin lugar a dudas uno de los personajes que han sido objeto de insultos a través de los tiempos. Fruto de eso, el refranero popular se ha encargado de generar una serie de chistes, cuentos, entre otros discursos para tratar de presentar una imagen tal vez distorsionada de ese importante y sacrificado ser humano, responsable de haber traído al mundo a la madre de nuestros descendientes. Veamos el siguiente ejemplo:

– ¿Por cuánto me compra a mi suegra?

– ¿Tu suegra? Por nada.

– De acuerdo… Trato hecho.

Visto este ilustrador ejemplo, pasemos de inmediato al análisis de nuestro fragmento en cuestión:

Esta escena imaginaria recrea una conversación entre la mujer citada anteriormente y la madre de su marido (su suegra) por medio a la cual la protagonista culpa a la otra del comportamiento de su marido. Sin embargo, esa percepción o imagen de la suegra se va a trasladar a la generalidad estos seres, por ejemplo, cuando la mujer ya mencionada en este cuento afirma:

… “Cuando vayamos a visitar a mi suegra, ella, que todavía está en la etapa de no agredirme porque no conoce aún cuáles son mis puntos débiles, me relatará sus propias experiencias. Aquella vez, por ejemplo, que su marido le pidió un par de huevos estrellados y ella tomó la frase al pie de la letra y… .ja, ja, ja. ¿Fue eso un obstáculo para que llegara a convertirse en una viuda fabulosa, digo, en una cocinera fabulosa? Porque lo de la viudez sobrevino mucho más tarde y por otras causas. A partir de entonces ella dio rienda suelta a sus instintos maternales y echó a perder con sus mimos…” (p19)

Nótese de qué manera la protagonista se refiere a su suegra, en una escena imaginaria, cómo juega con la imaginación: Aquella vez, por ejemplo, que su marido le pidió un par de huevos estrellados y ella tomó la frase al pie de la letra y… .ja, ja, ja. Una especie de humor sarcástico mediante el cual le atribuye a la suegra un carácter torpe, quizás. Además, cuando la mujer enunciadora expresa mediante su relato el siguiente mensaje, por ejemplo: ¿Fue eso un obstáculo para que llegara a convertirse en una viuda fabulosa, digo, en una cocinera fabulosa? A través de este lapsus, podemos establecer, además, lo siguiente: “llega a ser viuda porque aprende a cocinar y ese saber hace que ella tenga la posibilidad de matar a su esposo”. En definitiva, por medio a esta narrativa, la autora de Lección de cocina, una obra que retrata la cruda realidad que vivió la mujer en su época, presenta una imagen generalizada de la suegra, fruto, talvez, de los estigmas que por décadas han rodeado a ese ser humano abnegado y dedicado a sus parientes, los cuales, para ellas, nunca llegan a alcanzar la etapa de la adultez.

Por José Santana-Guzmán

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