La Iglesia y la esperanza

Por Manuel Hernández Villeta

El papel de la iglesia al entrar a debatir los problemas sociales, tiene una carga de gran responsabilidad. Debe saber lidiar entre lo político, lo comunitario, lo social y el enjambre del partidismo. Lo que no puede la iglesia es estar alejada de los problemas terrenales.

Su primera misión tiene que ser el lado espiritual, sin olvidar el material. Buscar la tranquilidad y la paz de todos los seres humanos, pero el hombre en su trasegar vive de pan y tiene necesidades diarias que resolver. Mientras se busca la tranquilidad espiritual, hay que pensar en la comida del día.

El mundo de hoy acorrala a la mujer y el hombre en el inmediatismo, en la fortuna bien o mal habida. Todo se conjuga en el bienestar material para un puñado de personas. Pero hay otra cara, y es la sensible dermis  de la miseria. No todo es abundancia y bienestar.

Para que la iglesia cumpla de forma estricta con su plan de regeneración del ser humano tiene que saber combinar lo espiritual y lo material. El hombre sin pan ni educación, no puede discernir de lo bueno y lo malo. Es manejado por titiriteros de acuerdo a su conveniencia e intereses.

La iglesia de hecho está dividida en el auxilio que se debe ofrecer a los pobres, y en muchas ocasiones se aparta de los enunciados fundamentales de la biblia. Por muchos años, la iglesia católica fue la dominante en el país, llegando a ser la religión oficial, debido a un concordato que se debió de reprogramar hace mucho tiempo.

Las iglesias cristianas han equiparado fuerzas con la católica y logrado conquistas que van desde tener la aceptación oficial para celebrar matrimonios, hasta ser abanderados en la utilización de los modernos medios de comunicación. Trabajan en el corazón  de los barrios humildes y conocen el sentir del pobre.

No puede haber una religión oficial del Estado, porque ello va contra un principio básico de la Constitución que es la libertad de culto. La mezcla de religión y gobierno ha dado malos resultados en el país. La religión respaldó la dictadura de Rafael L. Trujillo, y fue una de los responsables del golpe de Estado a Juan Bosch.

De cara a este siglo 21 la iglesia se tiene que levantar como uno de los pilares fundamentales de la sociedad, llevando orientación ética y moral, luchando contra la corrupción, al tiempo de  ser la gran defensora de los derechos de los olvidados de este mundo. Jesús no vino para ser del agrado de los ricos y los poderosos.

Nos hace falta tener al alcance de la mano a una iglesia cuyos curas y pastores tengan los zapatos sucios y las vestimentas manchadas por el lodo de los caminos de tierra sin pavimentar. Mientras se crece en los bienes materiales, más se aleja el líder espiritual de su pueblo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar