La guillotina del padrón

Por Manuel Hernández Villeta lunes 18 de septiembre, 2017

Hace muchos años que los partidos políticos dominicanos dejaron de disfrazarse  de  frentes de masas, para pasar a ser estructuras de búsqueda económica. La lucha es para que sus dirigentes y militantes alcancen posiciones económicas y sociales, pero no para viabilizar mejorías de vida para las grandes mayorías.

Cada día los partidos políticos dejan de tener importancia en el acontecer nacional, porque son simples maquinarias para el día de las elecciones, donde el fajo de billetes es el mejor aliado y el impulsador de candidatos ganadores.

El día de las votaciones se gana o se pierde una elección, tomando en cuenta la facilidad en que los coordinadores se desprenden de la ayuda económica. La población pierde la fe en los partidos tradicionales, porque no tienen soluciones en sus agendas diarias.

No solo es un problema dominicano. En toda América Latina los partidos políticos han caído en el desgaste. Fuerzas improvisadas con figuras de carisma ocasional se han adueñado de la política y  conducen a sus países al caos total.

El tema del padrón electoral va a sepultar a todos los partidos políticos. Hay dos posiciones: la primera, es que las convenciones electorales sean en base al padrón universal, o sea el registro que tiene la Junta Central Electoral de la población con derecho a voz y voto. La segunda, es que esa selección la hagan los partidos con su padrón interno.

Lo ideal es que en cada partido se utilice su listado de militantes, para escoger a todos sus candidatos. Es una elección interna, que solo debe interesar a sus miembros. Si se trabaja con  el padrón de los partidos, se dará importancia a las bases y ellas serán  las que dictamen quienes pueden estar en las boletas.

La utilización del padrón de la JCE, donde pueden votar todos los ciudadanos interesados, militen o no en un partido determinado, es un aberración política que no se puede permitir. Llevaría a su máxima expresión el clientelismo, la corruptela de compra de votos y la presión política.

Nunca debe ser una obligación de la JCE supervisar elecciones internas de los partidos. Que cada cual actúe de acuerdo con sus estatutos, y si  hay impugnaciones,  para ello se crearon los tribunales Superior  Electoral y Constitucional. Ya no hay notables para enderezar entuertos, sino que existen  jueces con todo el peso de protección  legal   para dictar sentencia.

Rechazo el padrón universal para escoger a los candidatos de los partidos políticos. Cada agrupación tiene que consultar únicamente a sus militantes inscriptos, para mayor transparencia y ejercicio democrático. La fórmula del padrón universal llevaría a la guillotina coyuntural a casi todos los dirigentes  que sean desafectos de los que tienen mayores recursos económicos y la  fuerza  mediática que da el poder. ¡Ay1, se me acabó la tinta.

Apple Store Google Play
Continuar