La gracia por la turbulencia de Trump

Por Haivanjoe NG Cortiñas viernes 3 de febrero, 2017

Aunque la gracia que se le otorga en muchas naciones almandatario de una nación en los primeros 100 días de gobierno, no se inició conFranklin Delano Roosevelt, Presidente número 32 de los Estados Unidos; sino enla Francia de Napoleón Bonaparte de 1815; lo cierto es que en América, luego dela gran depresión económica de 1929, el Presidente Roosevelt fue el primero enrecibir ese periodo, a los fines de facilitar la superación de la crisiseconómica heredada.

Desde entonces hasta Barack Obama, los presidentes de losEstados Unidos recibieron igual trato, probablemente porque todos han sidoPresidentes del sistema político tradicional; pero lo propio no ha acontecidocon el Sr. Donald Trump, él ha sido y es producto de un discurso anti sistema,con el que alcanzó resultados inesperados para muchos, tipo cisne negro, y almismo tiempo a la vista de todos; pero ignorados por la gran mayoría delsistema político norteamericano, como el flamenco rosado.

El Sr. Trump de la nación más poderosa del mundo en loeconómico, militar, político y cultural, cuando era precandidato del PartidoRepublicano y luego como candidato presidencial por ese partido, su discursofue distinto al tradicional; aunque representativo de lo que el norteamericanopor nacimiento, en una mayoría coyuntural, quería escuchar y aspirar; lo que lo llevó a ganar las elecciones.

Su discurso político y económico desde el inicio fuedesafiante, confrontacional; mismo que con un sistema electoral norteamericanomuy particular, le permitió convertirse en el Presidente número 45 de esanación y con apenas dos semanas como mandatario, tiene no sólo a su país; sinoal mundo, preocupado y con expectativas más negativas que positivas, tanto asíque desde ya la mayoría de la minoría se ha estado pronunciando y con ampliasposibilidades que luego se convierta en la mayoría.

En la generalidad de los casos, una de las críticas máscomunes que se le hacen a los presidentes es la relativa al divorcio entre eldiscurso de campaña y las acciones gubernamentales; sin embargo, las primerasdecisiones del Presidente de USA, denominadas órdenes ejecutivas, tal vez hansorprendido a una parte de los analistas que albergaban esperanzas, de que lasposiciones del Sr. Trump eran solo discurso de campaña; nueva vez sorpresa paraellos, él ha sido coherente en su discurso y las acciones que ha ordenado eranprevisibles, tomando en consideración el perfil psicológico, descrito porexpertos de la conducta.

Lo lamentable de las órdenes ejecutivas, intensas, porque yaha cumplido en dos semanas con el 46.0% de lo prometido, es que están afectandoa mucha gente, y nunca será lo mismo analizarlas a partir de su probabilidad,que padecerlas, con consecuencias que ahora mismo se hacen difícilcuantificarlas en términos del impacto hacia las personas y al sistemaeconómico mundial.

En la actualidad, las medidas anunciadas solo permiten veruna parte de sus repercusiones, aún falta el desenlace, que con altaposibilidad podría estar más inclinada a perjudicar al mundo, que losbeneficios que podrían derivarles a los Estados Unidos; porque aunque en lalógica de la nueva era que se está inaugurando con el Sr. Trump, con la vueltaal proteccionismo; lo cierto es que el mundo plano o globalizado que vive elmundo de hoy, echó raíces hace mucho tiempo y para que éstas puedan serdesenterradas y sustituidas por otro modelo, traerá traumas en todas lasdirecciones.

Las protestas escenificadas en los Estados Unidos, se hanproducidos desde el mismo día que el señor Trump fue declarado ganador de laselecciones y tomaron más formalidad a partir del momento de su juramento comoPresidente; pero éstas no se han limitado a su país, sino también a otraslatitudes, como en la Unión Europea, en una parte importante de los países delMedio Oriente, especialmente los de mayoría musulmana, en China y más cerca denosotros, en México, en donde se han pronunciado, tanto a nivel gubernamental,como de la ciudadanía.

Naturalmente, las reacciones fuera de los Estados Unidosserán distintas a las internas de ese país, debido a la cautela que debenexhibir las otras naciones que se encuentran en desventajas económicas ypolíticas, respecto a Norteamérica. A lo interno, las respuestas de sus ciudadanos y residentes serán másfuertes en la medida que los resultados no sean como ha previsto el nuevopresidente, en cuanto a que llegó la hora del resurgimiento del poder económicoperdido.

El balance final que proyecto de la nueva era del señorTrump, será de extremos, especialmente en lo económico, no caben resultadosintermedios, el presidente número 45 de los Estados Unidos arreglará lo que nofunciona o dañará lo que funciona y hasta agravará lo que tampoco funciona.

Los detonantes de los extremos señalados, para la primeraopción sería el de apostar en forma simultánea al éxito de una políticaproteccionista hacia dentro y de debilitamiento para economías que se hanbeneficiado de las características de la globalización; y para la segundaopción, a lo interno, por el lado económico, el modelo de desregulación yproteccionismo romperían el saco de la avaricia humana y agravaría el balancefiscal deficitario, al tiempo que en el corto plazo no le devolvería el podereconómico previsto al norteamericano promedio; en lo político, por sudiscriminación hacia las minorías, en un país que en su origen se conformó conextranjeros, y por el lado externo, por la variedad de frentes que se está abriendocon varios países.

El 8 de noviembre de 2016 los Estados Unidos al elegir a supresidente 45, cambió la gracia de los 100 días para un nuevo gobierno, por laturbulencia que se gesta no sólo en ese país, sino en el mundo.