La globalización no se desvanece en República Dominicana

Por Manuel Berges Hijo Martes 7 de Marzo, 2017

¡Solo siendo dominicano, se siente lo que yo siento!

Para el Señor Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Joseph Trump, los acuerdos de libre comercio y las empresas norteamericanas que tienen líneas de producción fuera del territorio USA, quitan empleos a los norteamericanos, debilitan el crecimiento económico de su país y aumenta el desbalance a los intereses norteamericanos.

Para entender lo que piensa el Señor Trump, basta con analizar como su predecesor Barack Hussein Obama le dejo su país el 20 de enero pasado: 1.

Deuda nacional en US$10.6 trillones de dólares y hoy la entrega a Trump en US$20 trillones; 2.Una deuda por cada ciudadano de US$31,00.00, hoy asciende a US$61,340.00.; 3.

El porcentaje de la participación de la fuerza laboral en la economía, lo encontró en 65.8%, hoy lo entrega en una cifra de 62.8%.; 4.

El porcentaje de propietarios de viviendas lo encontró en 67.3%, hoy lo entrega en 63.5%. 5.

El monto de costo real de la canasta familiar lo encontró en US$57,744.00 y hoy lo deja en US$54,045.00; 6.

El promedio de costo del seguro de salud, por el plan familiar, lo encontró en US$12,680.00 y hoy lo deja en US$18,142.00; 7.

El porcentaje promedio de impuesto a los beneficios de 40% fue aumentado a 60%; 8.

El costo de los bonos o estampillas de comida a personas dependientes, lo encontró en US$32 millones y hoy lo entrega en US$43.6 Millones;9.

La cantidad de personas viviendo en la pobreza lo encontró en 32 millones de personas, hoy, esa cantidad se eleva a 45 millones de pobres.

Estas cifras fueron publicadas y tomadas del Departamento del Tesoro, de la Oficina de Estadísticas, del Departamento de Agricultura y de la Oficina de Presupuesto del Congreso Nacional de los Estados Unidos de América.

Con esta colosal crisis, se hace necesario, el uso de pantalones especiales para resolver esos enormes problemas.

Entiendo como evidente, que el país que tiene once millones de ilegales, único en el mundo con ese problema de cantidad de ilegales, tiene que protegerse, de la misma manera que los dominicanos debemos protegernos de los haitianos ilegales, como: entrando en competencia con los otros países latinoamericanos, aumentando nuestras exportaciones agrícolas y las de la escasa industria manufacturera y sobretodo eliminando radicalmente los monopolios y oligopolios existentes, para poder crecer en números reales, no con números ficticios como nos ofrecen ciertos organismos internacionales para inducirnos a tomar prestado. Los que sucedieron al Presidente Balaguer, se han hecho expertos en deudas internacionales, con la noble excepción de los siete meses del Profesor Juan Bosch.

Muy por el contrario, tenemos que para crecer y no quedarnos atrás, poner efectivamente en función el sistema de libre circulación de bienes, servicios e inversiones, flujos financieros, pero en plena competencia, y en cuanto a las personas su flujo debe ser controlado, para que no nos ocurra como hoy pasa en los EUA y la Union Europea, que tienen un exceso de ilegales a quienes hay que mantener en materia de salud y educación sin que existan para ello los fondos requeridos.

La denominada globalización aupada por los poderosos de la Tierra, ha minado todos los organismos internacionales tales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y otros, menos a los países que en contraposición han formado el BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han obligado con sus amañados informes a que la RD se endeude hasta mas no poder y hasta que sea necesario que nos nombre una Comisión o fideicomiso internacional que maneje nuestro presupuesto. De seguir la rumba, ahí llegaremos; eso, si no nos envían cañoneras para cobrarnos.

América Latina entera, tiene que tener objetivos similares pero que se ejecuten, al Tratado de Libre Comercio entre EUA, México y Canadá, como son: Eliminar obstáculos al comercio y facilitar la circulación transfronteriza de bienes y de servicios entre los territorios de los Estados partes; Promover condiciones de competencia leal en la zona de libre comercio; Aumentar sustancialmente las oportunidades de inversión en los territorios de los Estados partes; Proteger y hacer valer, de manera adecuada y efectiva, los derechos de propiedad intelectual en territorio de cada uno de los Estados partes; Crear procedimientos eficaces para la aplicación y cumplimiento del Tratado, para su administración conjunta y para la solución de controversias; y Establecer lineamientos para la ulterior cooperación trilateral, regional y multilateral encaminada a ampliar y mejorar los beneficios del Tratado.

Si hacemos esto, se acaba la interdependencia de los poderosos y podremos crecer como merecemos. Estos son pensamientos de Bolívar, Duarte, O’Higgins, Martí, y otros de igual importancia. No son inventos. Inventos es tomar prestado para hacer negocios espurios y endeudar el país, para que paguen las generaciones venideras.

El Presidente Trump podrá como dirigente de su soberano país, realizar o tomar actitudes mercantilistas, poniendo impuestos o aranceles a sus importaciones, para proteger sus intereses como nación.

Nosotros en AL también podemos, soberanamente vendernos entre nosotros mismos, competir, y tener aranceles bajos y despojarnos de la negativa ambición o “angurria” de vender todos nuestros productos y servicios a los EUA y ganar más y más dólares.

América Latina entera, debe y tiene que participar en su propio sistema de producción global, creando cadenas de suministro, creación de centros de acopio internacionales, flexibilización de sus legislaciones comerciales para operar empresas, contratar personas, terminar contratos de trabajo, reducción de tasas de interés, reaseguros latinos, que lo único posiblemente caro, sea lo que nosotros importemos para la manufactura.

Creemos desde ahora las Zonas Francas latinas, con el mismo esquema de las actuales y veremos que poco nos importara el mantenimiento de la globalización como nos obligan los poderosos de la tierra.

Sacudámonos, y seamos auténticos, soberanos y patriotas, como nos enseñaron nuestros gloriosos antepasados, pues nunca habrá una globalización humana, ni justa, ni equitativa y mucho menos solidaria si seguimos con el narigón puesto, adoradores del dinero sobre todas las cosas y sin ética o moral.

¡Dominicanos, hoy se necesita sangre tipo Duarte!.