La gente votó para que haya un cambio verdadero

Por Fernando Peña jueves 26 de noviembre, 2020

La gente votó para que haya un cambio verdadero, el gobierno, Luis Abinader debe enderezar algunas desviaciones como el nombrar miembros de una misma familia en el servicio exterior y dependencias públicas como si el Estado fuera un botín familiar o de grupo.

Todo indica que es un cambio de gobierno no de régimen.

Cambio de gobierno significaría un simple relevo en el grupo gobernante, pero mantener básicamente el mismo proyecto, las mismas formas, con los mismos resultados.

Y eso significará pobreza para la población, profunda desigualdad, estancamiento económico, violencia, inseguridad y corrupción.

Y eso era lo que se criticaba.

La gente quiere sentir un cambio verdadero, un cambio de régimen no solo de gobierno, un cambio donde se vean transformaciones de fondo en el funcionamiento del Poder Ejecutivo, en los gobiernos municipales dirigido por el partido gobernante, ya está bueno de que las nuevas bocinas del gobierno, los autoproclamados “líderes de opinión” afecto al presidente nos llenen de pavor, y proclama de grito de supuestas expropiaciones, de cacería de brujas o de acciones que limiten derechos y libertades.

Cambio verdadero significa que dentro del marco legal y debido proceso se encausen a los que han cometido actos de corrupción, significa terminar con el círculo de la corrupción y la impunidad, significa gobernar del lado de la gente, con transparencia y honradez, es aplicar los recursos públicos con disciplina y eficacia.

Que al ejercicio del Poder se le quite el nepotismo, que una familia no obstante tres y cuatros nombramientos en el gobierno, ejercicio del poder público hay que quitarle la frivolidad, la fatuidad, la opulencia, el derroche, la fantochería, y hasta el miedo que la gente siente cuando se ve ejercerlo.

Al ejercicio del Poder hay que devolverle el sentido ético y moral, hay que hacerlo un acto humano, sencillo, cotidiano; nunca más el poder como instrumento de venganza, nunca más como vía de enriquecimiento, nunca más ningún preso político, ni ninguna persecución a adversarios y críticos.

Que haya libertad de prensa, libertad de conciencia, sociedad de libertades. Esto es parte de lo que entendemos como un cambio de régimen.

Por ese cambio que fue que se dio el voto mayoritario de los ciudadanos a favor de Luis Abinader.

Es que no acaban de entender que con el cambio se les dijo: “Ya dejen de repartirse en familia el gobierno, ya dejen de robar, adelanta”.

El pueblo no perdonará que dejen de pasar la oportunidad de poner un hasta aquí al nepotismo, al saqueo y de llevar a cabo un cambio verdadero.

Que no vuelvan nunca más quienes se han beneficiado con el saqueo de bienes de la nación en los últimos 40 años, adelantó.

La gente voto para que se terminarán los privilegios donde varias familias se reparten el boten de los empleos y funciones públicas.

El presidente Luis Abinader aun está a tiempo de arreglar entuertos, corregir desaciertos, el fue favorecido con el sufragio universal porque hizo el compromiso de convertirse en guardián en el manejo honesto del presupuesto público.

A tres meses de su elección, Luis Abinader debe dar otras señales de cambio verdadero.

La gente quiere cosas, hechos concretos que se traduzcan en sus mejoras de vida, salud, comida y educación.

Que se amplíen los programas sociales dirigidos a los adultos mayores, personas con discapacidad, madres solteras y estudiantes de nivel bachillerato.

Que se respete y apoye aquellos empresarios que con esfuerzo y dedicación acumulan riqueza y generan fuentes de empleo.

Que se bloque a aquellos traficantes de influencias que se han hecho inmensamente ricos al amparo del poder público y con el sufrimiento del pueblo.

Empiece destituyendo a dirigentes de su partido que han repartido los empleos y puestos del Estado, del gobierno en una misma familia.

Eso provoca aún más descontentos entre los partidarios, aliados y el propio pueblo y acrecienta el boquete en las finanzas públicas y limita los recursos para financiar los programas sociales y los rubros de educación, salud y vivienda.

Adelante presidente !

Por Fernando Peña

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