La extraña vida y la súbita muerte de Kim Jong Nam

Por Associated Press Martes 28 de Febrero, 2017

EL NUEVO DIARIO, MACAU (AP) — El hombre regordete salió de un taxi una noche de septiembre pasado y se encaminó al bar del lobby de Wynn Macau, un sitio tranquilo donde las mujeres se visten de gala y los apostadores se relajan fumando puros cubanos de 300 dólares. Lucía ropas informales. No estaba acompañado por guardaespaldas ni mujeres llamativas.

No era lo que uno se espera de un hombre que alguna vez fue considerado el futuro dictador de Corea del Norte.

Kin Jong Nam había pasado varios años en exilio, jugando, bebiendo y haciendo negocios de vez en cuando mientras viajaba por Asia y Europa. Daba la impresión de que se le había acabado la suerte en los tiempos reciente. Con su familia se había mudado de un lujoso complejo sobre la playa a un edificio de departamentos más baratos en Macau. Buscaba compañía cuando se tropezó con un amigo afuera del Wynn.

"Quería que nos quedásemos con él porque no quería beber solo", dijo un individuo que se mueve en el mundo de las apuestas de Macau y que esa noche conoció a Kim, a quien se lo presentó un amigo común. En una ciudad donde abundan los nuevos ricos y los apostadores chinos que ostentan su fortuna, Kim era un individuo tranquilo, educado, que no hablaba de su poderosa familia.

"Parecía extraño que fuese el hijo de un dictador, era una persona común y corriente", expresó el hombre, quien habló a condición de no ser identificado para no comprometer su situación en el mundo de los apostadores, que valora la privacidad.

Kim parecía un hombre sencillo, pero razones para preocuparse no le faltaban. Sabía que su medio hermano menor, el ahora gobernante de Corea del Norte, había ordenado hace años que lo ubicasen, según agentes de los servicios de inteligencia sudcoreanos.

Un lunes por la mañana a mediados de febrero aparentemente lo encontraron.

Kim caminaba por el aeropuerto de Kuala Lumpur cuando se le acercaron un par de mujeres que según la policía malaya trabajaban para los norcoreanos.

Una de ellas le tocó la cara y lo impregnó con una potenet toxina. Kim empezó a sentirse mal y, minutos después, cuando se dirigía al centro médico del aeropuerto, sufrió convulsiones.

Una ambulancia lo llevó a un hospital, donde Kim Jong Nam falleció. Tenía 45 años.