La exigibilidad

Por Gregory Castellanos Ruano lunes 30 de noviembre, 2020

El tema de `la exigibilidad` es uno de los temas poco abordados en la Doctrina penal y, por lo general, cuando se le toca se ha hecho casi siempre con motivo de hacerse referencia a su némesis o aspecto contrario: la inexigibilidad.

El elenco de los tipos penales es el elenco de las conductas desviadas, anormales, indeseables que se establecen como punibles.

Los tipos penales las especifican cada una, esto es, describen las conductas anormales punibles para que, por esa información, los ciudadanos sepan que deben ajustar su conducta a la normalidad, es decir, a lo contrario a esas conductas anormales.

La normalidad es lo contrario a lo que describe cada tipo penal.

Cada tipo penal implica un deber, un `deber jurídico`, y ese `deber jurídico` implica, a su vez, una exigibilidad.

El tipo penal especial que crea una infracción penal implica una exigencia al destinatario del mismo de no cometer esa conducta que describe dicho tipo penal.

El conjunto de los `deberes jurídicos` que se desprenden del conjunto de los tipos punitivos o tipos penales  implica un conjunto de exigibilidades.

La sociedad le exige al destinatario de cada tipo penal conducirse de manera contraria a esa anormalidad que se describe en dicho tipo penal.

Con los tipos penales se crea así una serie de exigencias o `exigibilidades`, un conjunto de exigencias o `exigibilidades`.

El destinatario del tipo penal especial es `el exigible`, es decir, la persona a quien le es exigible que no realice la conducta descripta por el tipo penal.

Lo que se le exige es `lo exigible`.

Esa serie de exigencias o `exigibilidades` respectivas es lo que permite que las personas actúen conforme a un actuar `normal`.

La `normalidad`  es producto de ajustar la conducta a esas exigencias o exigibilidades.

Quien ajusta su conducta conforme a esas `exigencias o exigibilidades`  tiene una conducta `normal`.

La sociedad quiere esa conducta `normal`, que es `la conducta debida`.

Cada ciudadano `debe` conducirse de manera contraria a esas anormalidades que describen los tipos penales.

Cada tipo penal especial eso es lo que implica.

De manera que, reiteramos, el conjunto de los tipos penales especiales crea un conjunto de exigibilidades.

De ahí que se puede decir que la legislación penal no sólo es un catálogo de: a) conductas indeseadas; y b) de bienes jurídicos; sino que: c) también es un catálogo de deberes jurídicos (es decir, de exigibilidades respectivas).

Por oposición desprendida de cada tipo penal este le dice al destinatario del tipo penal cuál es `su deber jurídico` y ese `deber jurídico`, `le obliga a hacer lo posible`.

A través del tipo penal  `la persona debe siempre tener la posibilidad de saber cuál es la conducta debida.`

Ello así para la persona no ofender (= lesionar o poner en peligro) el bien jurídico que protege el tipo penal.

De esa manera la ley penal viene a  precisar los límites de la vida limitando el comportamiento humano, imponiendo el deber de no pasar esos límites, exigiendo no pasar esos límites.

Si pasa uno de esos límites el destinatario del tipo penal de que se trate será golpeado fuertemente en su libertad física o en su patrimonio o en ambos o en algún otro derecho, según la previsión respectiva del tipo penal, y, simultáneamente, en su ánimo.

Así es como se crea la `disciplina u orden del mundo` que es el Derecho Penal que crea una sociedad.

Una razón de peso, de mucho peso, lleva a exigirle al destinatario del tipo penal que no pase el límite que el mismo le impone. Esa razón de peso es el valor del bien jurídico que se busca proteger a través del tipo penal. De ahí la exigibilidad de respetar ese determinado bien jurídico.

Cada tipo penal parte del supuesto de que `en condiciones normales de convivencia o inter relación` la persona destinataria de dicho tipo penal debe conducirse sin incurrir en la conducta anormal descripta por el tipo penal en cuestión.

Ese deber jurídico y esa exigencia parten del supuesto de que aquél a quien se le exige esté en condiciones normales que le permitan cumplir con ese deber jurídico y satisfacer esa exigencia; es decir, en condiciones en que ésa persona `pueda cumplir` dicha exigencia.

Por Lic. Gregory Castellanos Ruano

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