La Eurocámara evidencia las distintas visiones sobre el futuro de la UE

Por El Nuevo Diario Miércoles 15 de Marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, ESTRAMBURGO.-El debate en la Eurocámara sobre el futuro de Europa, que se dibujará en la declaración de Roma el próximo 25 de marzo, evidenció hoy las distintas visiones de una Unión Europea golpeada por el "brexit", la peor herida de un euroescepticismo que se teme contagioso.

Los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk, así como el de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, defendieron la idea de una Europa a dos velocidades frente a la posibilidad de no avanzar en absoluto, la visión que comparten los grandes grupos políticos europeístas de la Eurocámara.

"No se trata de construir un telón de acero", explicó Juncker, "sino de poner de manifiesto que no todos pueden seguir el mismo ritmo".

El presidente de la CE defendió así un horizonte de asimetría al que se oponen principalmente los países del Este de Europa.

Tusk señaló que del debate en la cumbre de la última semana a Veintisiete "quedó claro que la unidad es nuestro atractivo más valioso".

El recientemente reelegido presidente del Consejo señaló que Europa debe salir "renacida" de Roma, y que la reforma de la UE debería basarse en la confianza mutua, una idea que compartieron igualmente tanto el presidente del Consejo de Ministros italiano, Paolo Gentiloni, como el viceprimer ministro maltés, Louis Grech.

"De la declaración de Roma debe salir un mensaje de confianza en la UE", apuntó Gentiloni, que, en una reflexión que muchos compartieron, como el propio Juncker, señaló que la confianza de los ciudadanos volverá si se sale con éxito de la crisis y se reduce el paro juvenil.

A propósito del "brexit", la máxima expresión de la crisis existencial de la UE que busca reinvertarse en el sexagésimo aniversario del Tratado de Roma, Tusk dejó claro que la Unión "no se dejará intimidar por amenazas" durante el proceso de negociación del "brexit", por lo que dijo "saldarán perdiendo tanto Reino Unido como la UE".

El presidente del Consejo dijo confiar en que el proceso que se iniciará previsiblemente en próximos días "sea constructivo" y Bruselas y Londres vivan "un divorcio ordenado, como también ha declarado que desea la primera ministra británica, Theresa May".

Los eurodiputados del grupo de los conservadores reformistas europeos (al que pertenecen los laboristas) como de los grupos euroescépticos como el de Nigel Farage (EFDD) y el de Marine Le Pen (ENF) destacaron que la crisis de la UE es fruto de la "fracasada voluntad de centralización", en palabras de Matteo Salvini, de la Liga Norte italiana.

En las antípodas, se mostró partidario no de una Europa a varias velocidades sino de más "federalismo" e integración el líder de los liberales (ALDE), Guy Verhofstadt, que reiteró sus propuestas de un ejercito europeo y un gobierno económico comunitario.

Entre los eurodiputados españoles, el líder del PP en la Eurocámara, Esteban González Pons, reclamó que en la celebración en Roma el próximo 25 de marzo "se hable menos de lo que Europa nos debe, sino de lo que nosotros le debemos después de todo lo que nos ha dado".

"Europa limita al norte con el populismo, al sur con los refugiados, al este con Putin, al oeste con el muro de Trump, al pasado con la guerra y al futuro con el ‘brexit’", advirtió González Pons, que agregó que, ante la globalización, Europa es "la única alternativa".

El eurodiputado socialista Ramón Jáuregui recordó que, incluso entre los que apuestan por una mayor integración en Europa, hay "diferencias importantes" en las políticas económicas y sociales,

Además, recalcó que los países del sur de Europa llevan años sufriendo unas políticas de "austeridad excesiva" y "sin alma social" e instó a que nuevas medidas respondan a las demandas de estas regiones.

Por último, el líder de Podemos en el PE, Miguel Urbán, lamentó la reciente reelección de Tusk como presidente del Consejo Europeo, una decisión, que, dijo, es apostar por el "continuismo" de los recortes y de una "Europa fortaleza" que es "gasolina electoral para el auge de la extrema derecha".

Urbán pidió "cambiar radicalmente nuestras políticas" para "rescatar el proyecto europeo" y, citando al historiador Perry Anderson, sugirió "empezar quemando el Tratado de Maastricht".