La estrategia política-mediática-“periodística” de sacar a Francisco de competencia….

Por Francisco S. Cruz

Es evidente el interés estratégico-mediático -sobre todo de “analistas políticos” fupuistas, ultraconservadores trujillistas-vinchistas y periodistas leonelistas disfrazados de “hacedores de opinión publica”- de sacar a Francisco Domínguez Brito de la competencia interna en el PLD por la nominación presidencial, pues entienden más rentable o de interés político -dado lo inexpugnable del primero- atizar división, y nada mejor, en su estrategia-creencia, que enfilar cañones hacia la expresidenta, Margarita Cedeño; mientras, por otro lado -y hace rato-, infieren e insinúan a Abel Martínez como epicentro de un posible cisma post-consulta peledeísta -octubre 18, 2022-.

 

En el fondo, es una estrategia de dos cabezas: a) tengo en punto de mira a Margarita Cedeño -para, vía “encuestas” de supuesto posicionamiento y campaña sucia, sacar a Francisco Domínguez Brito de circulación-; y b) tengo y atizo a Abel Martínez como probable desencadenante de una crisis interna en caso de no ganar.

 

Estrategia doble perfecta, razonarían ellos. Sin embargo, allá el PLD si no desmonta, enfrenta o desenmascara esa evidente estrategia-campaña, por demás sucia.

 

En síntesis, que, la referida estrategia, trata de variar, en nuestra opinión, una ya consumada polarización interna Francisco-Abel, pues, también se teme que, contrario a la creencia fupuista, Abel haya desarrollado una real vocación de poder tan decidida que, en caso de no ser dominado, se incline, mirando en proyección y espacio de poder, quedarse y reafirmarse en su partido y dejar con el moño hecho a fupuistas “analistas”, enchinchadores-interactivos -peones- de redes sociales, periodistas leonelistas y al mismo eterno candidato.

 

Esa muy probable realidad -igual con Francisco o Margarita-, pondrá a la Fupu en su justa perspectiva política-electoral real: reedita su alianza-2020 (que es lo más probable), o, sencillamente, su candidato deja su gente al libre albedrío de cara a 2024. Porque posibilidades, honestamente, no las vemos.

 

Y es sencillo, ya agotó su ciclo electoral; aunque no su gravitación, poca o mucha, en nuestra política nacional… (pues ya eso es otra cosa; y, como los liderazgos, no se decreta).

Por: Francisco S. Cruz

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