La “estrategia” de un ex y la periodista

Por Francisco S. Cruz sábado 28 de diciembre, 2019

El país antes, durante y después de cualquier período represivo o gris de nuestra historia –Hereaux, Trujillo, Balaguer– siempre encontró en la prensa nacional voces que asumieron, a todo riesgo -incluso, muerte-asesinato-, la conciencia crítica de la sociedad (Américo Lugo, Orlando Martínez, García Castro, Guido Gil, Marrero Aristy, entre otros revolucionarios, civilistas, patriotas, izquierdistas, rebeldes, contestatarios, periodistas e intelectuales). Igual, post-dictadura trujillista y bonapartismo balaguerista, en el despuntar del tortuoso y convulso período de transición -dictadura-democracia-: 1930-1961-66-78; y la carnicería-martirologio que vino después: -1966-78. Esa conciencia crítica se hizo patente, a pesar de la represión y el crimen alevoso.

Pues bien, hice el preámbulo anterior para poner en el contexto histórico a la nueva generación de jóvenes y periodistas, porque creo que la periodista del Diario Libre, Inés Aizpún –subdirectora-, ha retomado o reivindicado, en el momento justo, esa valiosa tradición del periodismo nacional al escribir su artículo “La guardia pretoriana de Leonel Fernández”, donde hace algunas preguntas dirigidas al ex Presidente y su idea-proclama de “formar una guardia pretoriana de ex militares para vigilar los centros de votación…” y le inquiere: “¿De qué habla? ¿De ex militares? ¿de para-ex-militares? [Y las mas inquisidoras y pertinentes de todas], ¿Quién  les otorgará el derecho a ejercer las funciones anunciadas? ¿Cómo se proponen actuar, en qué contexto, con qué permiso, con qué métodos?”. Creo, ya un ex jefe policial –apodado El cirujano, ¿habrá estudiado medicina?- le acaba de responder (o detallar la “idea”). Por supuesto, la acuciosa periodista ha puesto el dedo sobre las llagas (unas que creíamos haber superados): la de pretender retrotraer el país a épocas funestas ya superadas…

Honestamente, si esa estrategia, la del ex Presidente, resultara exitosa –que dudo mucho- resultaría la mejor del mundo, pues  consiste en procurar titulares y resonancia enarbolando ideas absurdas y aterradoras que escapan a toda lógica política y prudencia de un ex jefe de Estado que, en vez de procurar votos, apuesta al tremendismo político-electoral, y a desterrar fantasmas -de terror- en procura, afanosa, de un posicionamiento electoral que se le hace cuesta arriba alcanzar por tres razones básicas: a) no podrá detener el cierre de un ciclo histórico-político-generacional y electoral, b) ya gobernó tres veces ; y c) no está construyendo un partido político, sino una franquicia electoral que, dizque atacando a su otrora partido -¡puntero!-, persigue destronar a Abinader con carabina vacía. ¡Pero, allá Abinader, si compra esa estrategia!

 Finalmente, fue de orden y rigor, por el PLD, responder –lo del triunfo y denunciar lo de “…apostar al caos…, y dejar claro que no hay miedo, pero que no se obvie que es una estrategia; y que lo que el ex quiere es: salir de la gatera electoral.

 

¡Dejémoslo ahí!

 

Por Francisco S. Cruz

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