La enseñanza literaria desde la educación básica

Por José Santana Guzmán

De pura lengua

 

” Orientar al estudiante en el oscuro

mar de la palabra es el propósito

de la enseñanza literaria…”

(CHU)

La literatura no existe como asignatura especial en la enseñanza primaria. Sin embargo, esta constituye el espíritu de la enseñanza de la lectura en el sentido amplio de la palabra. Así lo expresa Camila Henríquez Ureña, quien además considera que toda persona que haya cursado la enseñanza primaria y la secundaria debería poseer buena orientación literaria. No obstante, en nuestro país, esa orientación hasta el día de hoy es básicamente nula. Por consiguiente, no es de extrañar a nadie en particular los resultados recientes acerca de los bajos niveles de comprensión lectora que padecen nuestros niños y niñas en la República Dominicana, lo cual nos coloca en uno de los peores lugares en comparación con otros países del hemisferio, y ni hablar de los desastrosos resultados arrojados fruto de los recién celebrados concursos de oposición docente.

El problema principal que afecta el rendimiento escolar, y a su vez, la falta de comprensión lectora es, en suma, el escaso desarrollo del hábito de la lectura, lo cual, a juicio de Camila Henríquez Ureña, puede hacer al individuo permanentemente ignorante. Por tanto, en este punto, la autora considera, además, que el único modo de hacer accesible al alumno el arte literario, es ponerlo en contacto con las grandes obras. Asimismo, la propia autora considera que el lector principalmente no debe leer cualquier cosa; debe leer lo bueno y lo excelente. (Ureña: 2020, 217).

La lectura de obras literarias clásicas, por ejemplo, debe formar parte intrínseca del Currículo de la educación primaria ya que, tal como lo señala CHU, la lectura de las buenas obras es lo que conduce a la adquisición temprana de la cultura general, que es en primera instancia la responsable de facilitar a las personas la comprensión y el dominio de las demás áreas del saber: “El conocimiento de la literatura –dice Camila– medio principal de llegar a la cultura, no se obtiene sino por la lectura de los libros de los grandes escritores”. Y prosigue: …De todos los medios de adquirir cultura, la lectura es el principal, porque nos puede poner en contacto con el arte, con el ambiente y el pensamiento de innumerables personas de mentalidad superior, a las que acaso no tendríamos otro medio de conocer. (Ureña: 2020, 217).

Para la maestra dominico-cubana, la educación del gusto literario debe empezar desde temprana edad ya que, con esta práctica, el niño y la niña logran cultivar a tiempo las experiencias artísticas más ricas, y, al mismo tiempo, pueden adoptar libremente las actitudes más variadas. Luego, al llegar a la etapa de la adolescencia, estos habrán afinado gradualmente hasta lograr apreciar los diversos matices que caben en los valores literarios. En consecuencia, la autora insiste en que la orientación literaria para ser enteramente eficaz debe iniciarse en los primeros años de vida escolar, de manera que el arte literario forme parte del ambiente en que se forma el individuo. En tal sentido, la autora refiere que, para lograr esta meta en la escuela, hay que fomentar en los estudiantes el hábito de la lectura libre, pero orientarlo, esto es, no se debe emplear la coacción para que tanto el niño como la niña lean; sino sugerir libros que les puedan interesar.

Finalmente, Camila Henríquez Ureña considera que, el maestro y la maestra deben ayudar, pero aprenderá quien quiera aprender; ya que, al espíritu que se resiste o se entrega a la pereza y a la indiferencia, nadie puede enseñarle nada. Destaca, asimismo, que la lectura libre es conducta espontánea. (Ureña: 2020, 221).

 

Fuente:

Enríquez Ureña, Camila. 2020. INVITACIÓN A LA LECTURA: (Notas sobre apreciación literaria). Colección Clásicos Dominicanos II. Ensayos. Editora Búho, Santo Domingo.

 

18/03/2022

Por José Santana-Guzmán

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