La Embajadora y la soberanía

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 12 de septiembre, 2018

Los Estados Unidos tienen derecho a llamar a consultas a su embajadora. La Republica Dominicana es un territorio libre e independiente, y puede establecer relaciones con cualquier país del mundo. La afrenta no es que se vaya la Embajadora, sino que los dominicanos perdamos el valor para defender nuestra soberanía, aun a costa de la sangre o la muerte.

Los Estados Unidos no consultaron a los dominicanos para sus dos groseras intervenciones militares del siglo 20. La respuesta nacional fue tomar las armas y defender la constitucionalidad, la institucionalidad y el derecho a ser libres e independientes.

Por desgracia, los efectos colaterales de esas dos intervenciones produjeron la dictadura de Trujillo y la etapa del déspota ilustrado Joaquín Balaguer. Nuestros intereses nacionales no son los norteamericanos,  por lo que se deben rechazar las presiones por el establecimiento de las relaciones diplomáticas con China.

América Latina y El Caribe en particular, son áreas de influencia de norteamerica. En esta zona ellos deciden quien gobierna o quien es derrocado. Dan las cuotas privilegiadas y ponen los embargos y las sanciones. A Los pueblos les toca determinar si se desafían verticales, a costa de todos los sacrificios, o viven de rodillas para mantener puñados de caridad.

En lo que no puede la República Dominicana es en caer en el medio de las luchas económicas  de las grandes potencias. Los problemas geo-políticos de los Estados Unidos y China corresponden a intereses que no son nuestros, y en los cuales no tenemos que tomar parte.

Las grandes potencias se dividen el mundo a su antojo. No es el terreno de los países pequeños. La lucha de hoy es por expansión económica. La etapa ideológica ha sido revisada en China y la vieja Unión Soviética. No podemos ser peones ni de China ni de los Estados Unidos. Ahora los Chinos nos abren los brazos para mejores  tratos económicos, y tenemos que aceptar y discutir esas ofertas.

Llamar a consulta a la embajadora norteamericana, es una potestad de su gobierno. Lo que no se puede aceptar en el lado dominicano es el chantaje, imposiciones y regaños. No puede el gobierno norteamericano dictar normas de democracia a la República Dominicana.

En el siglo 20 los dominicanos lucharon por todos los medios posibles para establecer la democracia, y siempre la llegada de la libertad y el desarrollo económico  fue impedido por los Estados Unidos y su avanzadilla local.

Hoy más que nunca los dominicanos deben ser verticales, sin genuflexión, en defensa de su soberanía, su democracia y su derecho a decidir su destino. Por mala suerte, muchos doblan las rodillas, para no enfrentar a los poderosos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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