La elegancia

Por Rocio Regalado M. jueves 10 de junio, 2021

Son muchos los refranes populares o dichos que utilizamos ocasionalmente para señalar a quienes son o no elegantes a la hora de manejarse en cualquier acto. Todo viene arraigado a los valores como el respeto, la tolerancia, la empatía, entre otras, pero si bien es cierto el dicho popular que se atribuye a Tomás de Iriarte: “la Mona se vista de seda, mona se queda”.

En mi caso, como mocana que soy, digo “quien nació para estropajo, siempre vivirá en el fregadero”.

¿Por qué comienzo esta entrega con estos refranes? Sencillo: para definir la elegancia como contraparte de lo que escribí en el primer párrafo.

Hoy en día, cultivar esa facultad del ser es un gran privilegio que no todos toman en cuenta, ya que estamos saturados de personajes de redes y medios que solo se ocupan de lo externo y no de lo interno. La elegancia proviene de la palabra latina “elegantia”, que significa gusto, decoro o refinamiento. Es algo intangible, difícil de describir, fácil de percibir e imposible de imitar. Se tiene o no.

Recopilamos varias frases de personas famosas, que tratan de expresar el significado de la elegancia y comportarse como tal. Es una cualidad perseguida en casi todos los ámbitos de la vida: en el vestir, en los modales, en el diseño, en el arte, en la arquitectura.

✔ La elegancia no es una forma de vida, es un estilo. Elegancia es educación, es saber decir: con permiso, por favor y perdón. Porque podrás vestir bien, pero si no tienes educación, tu ropa solo será un disfraz.

✔ Elegancia es discreción, inteligencia, integridad, prudencia, pero sobre todo educación.

✔ La elegancia es un equilibrio entre sencillez, pulcritud, y distinción. Christian Dior (diseñador de moda francés).

Tres cosas definen la elegancia:  moderación, confianza en ti mismo/a y satisfacción .

1. Moderación: La elegancia no es la búsqueda de la excelencia a toda costa. Sin embargo, está orientada en el concepto de mejora continua y constante. Este enfoque de buscar la mejor manera de hacer las cosas, hará que estemos presentes y atentos. Es mucho más importante la actitud con la que hacemos todo que el resultado en sí mismo.

2. Confianza en ti mismo/a: apreciar las dificultades. Incluso, buscar retos que provoquen una grieta en nuestras zonas de confort, con el fin de entrenarnos para ser creativos y flexibles a la hora de encontrar soluciones originales. No podemos ser elegantes sin abrazar nuestros defectos. De hecho, quizá esos defectos podrían llegar a ser nuestro sello distintivo.

3. Satisfacción : Evitar la queja y abrazar lo que la vida nos brinda con gratitud y espíritu de superación. En general, nuestros deslices de elegancia ocurren cuando nuestros comportamientos no son capaces de contener nuestro descontento interior. Entonces, es cuando solemos tener mayores roces con las demás personas. Estar satisfecho o cultivar la satisfacción nos permite también asumir que tenemos todos los recursos para saber enfrentarnos a la vida.

Para finalizar, comparto mi propia filosofía de vida con relación a la elegancia, como nos dice una frase de una gran diseñadora de modas venezolana —para mí un ícono— Carolina Herrera:

“La elegancia y el estilo no tienen nada que ver con el dinero. A lo que yo añado mi filosofía, para mí la elegancia consiste en tener el autoestima y el interés por vernos bien, forma parte de nuestra personalidad, por eso no me visto o hago las cosas para captar la atención de nadie o necesidad de aprobación de personas o círculos sociales.  Lo mío es estar satisfecha conmigo misma porque me acepto con todo. A medida que eso trabajo dentro de mi sale lucir al exterior la luz que transmite lo que realmente soy”.

 

Por Rocío Regalado 

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