La Eficiencia del Estado depende grandemente de la determinación de su pueblo

Por Enmanuel Melo Cuello viernes 6 de enero, 2017

Cuando vemos los noticieros en tv o leemos los periódicos, lo primero que percibimos son noticias sobre: Atracos espectaculares, violencia intrafamiliar, asesinatos, denuncias de sobornos, acusaciones de corrupción pública, desórdenes en el transporte, entre otros.

Todo esto es el diario vivir de nuestro país y la primera reacción que asoma es, culpar directamente al Gobierno de estos males; pero, yo pregunto ¿Acaso vemos acciones directas y definitivas por parte de la sociedad, contra estos males sociales que nos afectan gravemente? ¿Se plantean auténticas soluciones a estas calamidades o se ofrecen verdaderos deseos de aportar más que de criticar, por parte de la clase afectada, la prensa o del sector opositor al gobierno?

Tocando cada punto de los problemas descritos al inicio de este artículo, quiero exponer mi punto de vista, que es también el de varias personas consultadas antes de escribir estas líneas, para edificarme y tratar de ser más objetivo que particular.

Las acciones cometidas por los personajes John Percival, Brayan Felix y su grupo, más que llamados actos revolucionarios (los cuales no son), semejan acciones de ficción, propias de las películas hollywoodenses. Dichas obras denotan total irrespeto y agravio a las autoridades, a la sociedad y a ellos mismos, lo que los excluye de cualquier calificativo positivo que pudiera expresarse de dichos actos, pueden ser producto de la falta de orientación familiar, falta de ejemplos de pulcritud, amor y honestidad en su entorno; producto de la disfuncionalidad del hogar.

Los asesinatos (feminicidios, violaciones, robos y atropellos) que ocurren por decenas, diariamente en todo el país, son otra muestra de los antivalores que cultivamos cuando profesamos odio, ofensas contra todo y todos, cuando solo criticamos y no actuamos en favor de las buenas acciones; cuando le celebramos a nuestros hijos pequeños el decir una mala palabra o que realice cualquier acto inmoral, cuando no lo recriminamos por no actuar correctamente; cuando los sobreapoyamos. En fin, somos los culpables de crear este sistema caótico.

Los actos que tienen que ver con las acciones de nuestros funcionarios públicos y los privados también, ya que estos realizan actos tan vandálicos como los cometidos por algunos funcionarios públicos (desvío de fondos, sobornos, dádivas mal sanas, prevaricaciones, negocios ilícitos, etc.), son el reflejo de la impunidad de toda la clase política y privada nacional, del borrón y cuenta nueva impuesto desde que somos una nación “democrática”, el cual entra en vigor en cada cambio de mando y las acusaciones se disuelven como azúcar en agua, dejando solo un sinsabor que va carcomiendo nuestros cimientos nacionalistas y morales.

El caos vial, creado principalmente por las centrales sindicales choferiles, es la consecuencia de la falta de educación y los antivalores que hemos venido cultivando en nuestra sociedad. Es otra muestra de impunidad otorgada por toda la colectividad, a un grupo de vándalos que se han crecido dentro de su propia miseria, convirtiéndose en grandes empresarios, con poder, libertad y mucho dinero, conseguido con el sudor y lágrimas de un pueblo que no ha sabido reaccionar a tiempo para frenar este festín satánico de unos cuantos analfabetos, irreflexivos e inescrupulosos, que nos pisotean cuando les da la gana.

También somos cada uno de nosotros parte de todo este caos; siendo permisivos de todo lo que hemos mencionado, donde solo sabemos criticar y no actuar para frenar las malas acciones.

En el seno familiar es donde comienza a forjarse una sociedad con buenos valores, donde se hacen hombres y mujeres de bien; reforzándose luego en las escuelas, colegios y universidades, pero siempre con el apoyo de unos padres preocupados porque sus hijos se conviertan en personas provecho, útiles a una sociedad falta de honestidad, de respeto, de apoyo al desarrollo nacional en todos los ámbitos (administrativo, financiero, industrial, tecnológico, cultural, etc.).

Pero cuando el sujeto está ya formado y tiene carencias que pudieran hacerlo flaquear ante las tentaciones de las malas acciones, entra en juego la conciencia del individuo, la cual sabe detectar y diferenciar entre lo que es correcto y lo que no. La deficiencia de algunos valores puede llevarnos por el lado de las malas acciones, el cual puede estar influenciado por el medio que nos rodea, la codicia de obtener poder, riquezas y servidumbre.

Una sociedad consciente, no fundamenta sus acciones solo en la crítica de los problemas que la aquejan, debe enfilarse a realizar lo correcto, a tomar las medidas de lugar para corregir lo que está mal, plantear y disponer sus buenas voluntades y conocimientos, con el firme propósito de enderezar el entuerto en que estamos metidos desde hace muchas décadas.

Hacer una buena oposición política no es acabar con el gobierno, acusando o denunciando barbaridades, que aunque tengan algún fundamento, si no se tienen las pruebas contundentes, no pasarán de ser ataques y rumores, los cuales se disiparán con el tiempo.

El apoyo de todos los sectores para forjar una mejor nación, es más constructivo para todos, a pesar de que estés o no de acuerdo con el gobierno, que estar diciendo sandeces que ayudan a fomentar el odio entre los que estamos a favor y los que estén en contra, logrando solo crear más divisiones sociales, políticas y morales.

La integración comunitaria en post de conseguir los objetivos colectivos, ayuda en gran manera a la eficiencia del Estado, ya que exige y aporta acciones necesarias para su buen funcionamiento y vela porque estas acciones sean llevadas a cabo de una forma diáfana.

Si tienes alguna buena idea de cómo solucionar males como los que hemos descrito aquí, busca la forma de expresarlos, crea un plan de acción ante lo que te aqueja, empodera a tu comunidad para que juntos ayuden a conseguir lo que todos queremos, paz, harmonía, desarrollo, integridad y salud.

Hasta la próxima amigos.