La Educación: ¿inversión a corto o largo plazo?

Por José Núñez miércoles 11 de enero, 2017

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La educación se puede definir como “el proceso de facilitar el aprendizaje, los conocimientos, valores, creencias y hábitos de un grupo de personas que las transfieren a otras personas, a través de diferentes medios, formas, practicas y entrenamientos, que abarcan la discusión, la enseñanza, la formación y la investigación”.

Se puede decir que en la educación existe de todo en términos de los plazos, como se utiliza el histórico proverbio que reza, “en la viña del señor hay de todo”, es decir, depende, ya que la educación de hoy tiene muchas aristas, variables, y las mismas pueden ser de corto, mediano o largo plazo.

Vamos entonces a exponer cada uno de estos escenarios y a explicar cuando la educación puede alcanzar diferentes plazos, con la particularidad que ahora iniciaremos con el largo plazo, ya que realmente la educación en su forma integral, obligatoriamente hay que decir que es de largo alcance; comienza desde que somos engendrados en el vientre de una mujer y concluye al morir.

Pero nos vamos a referir a una educación más pragmática y versada en el día a día, en un mundo que aunque no está en discusión que la gente hoy en promedio dura más años que en cualquier otra época de la humanidad, pero a la vez, la vida es tan acelerada que el tiempo es hoy por hoy el enemigo indetenible; compite con la muerte en su irreversibilidad.

En este escenario, la educación vista en el largo plazo nos presenta las siguientes características, ya se ha demostrado que puede perfectamente iniciarse desde el vientre de la madre, luego sigue al respirar por primera vez la criatura el aire cargado de contaminantes, para abarcar desde la formación hogareña hasta los límites de las diferentes etapas escolares y las superiores en la formación personal, la que nunca concluye.

En este contexto, la educación es una inversión de largo plazo que hasta puede ser perenne en algunos, entonces no debe estar en discusión que el educarse cae perfectamente en el largo plazo.

Pero también puede ser de corto y mediano plazo, como un certificado financiero, que después de ciertos niveles, especialmente desde la formación técnica o profesional, te va redimiendo los gastos por beneficios económicos constantemente.

 

Es como escibió el que es considerado como uno de los padres fundadores de los Estados Unidos de Norteamérica, Benjamín Franklin: “Vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tu bolsillo”.

El concepto eucativo desde la visión del mediano plazo, podemos ubicarlo en la formación técnica de cierto nivel, como podría ser la técnico profesional en oficios como la electrónica, electricidad, digitadores, torneros, técnico en mecatrónica, en reparación de computadoras y celulares, camarero o bartender, en idiomas, chefs de cocina, especialista en belleza…, en fin, un sinnúmero de actividades que todas se enmarcan en promedio en no más de dos años y hasta menos de ahí.

En el caso de la formación educativa de corto plazo y del día a día a nivel de las escuelas, por los casos particulares y novedosos de la tanda extendida y los centros de atención primaria, la inversión en este tipo de educación con tendencia inevitable hacia el mediano y largo plazo, es la que tiene el impacto más directo e inmediato en los ingresos de los padres y tutores.

La misma representa ingresos significativos en los hogares más humildes del país, toda vez que se economizan los obligatorios gastos en la alimentación de los infantes (desayuno, almuerzo y la merienda), donde también debemos agregar los costosos útiles escolares, que si hubiese una cultura del ahorro en el país, con la economía que esta situación está generando, debería verse en los ahorros familiares aún sea mínimamente.

Aquí valdría la pena preguntarse, ¿qué están haciendo las familias con el ahorro que la revolución educativa en cierne está provocando en la República Dominicana?

Por lo tanto, la educación ha sido y es tan determinante en el crecimiento personal del individuo y de toda la sociedad, que es la primera condición sine qua non para el desarrollo de una nación, y la misma se puede lograr o fortalecer en todas las etapas de la vida, por eso hay que puntualizar que ésta es de: largo, mediano y corto plazo.