La eclosión de una conciencia social justiciera

Por Francisco Rafael Guzmán

Quien escribe, pese a tener una edad que no es la de un joven, se siente orgulloso de tener noción de lo representaron para el mundo y para nuestro país las décadas  de los años 60 y 70, sobre todo la de los 60. En esta última, la juventud irrumpió en el mundo como una fuerza social aparentemente poderosa, pero a  su estado de conciencia social le faltó mas monolitismo y homogeneidad, el movimiento juvenil se rebeló en los 60 contra las autoridades universitarias que querían dirigir de manera elitista y arbitraria las universidades, contra las autoridades políticas dictatoriales que querían reprimir a los jóvenes al pretender impedir las libertades de tránsito y de expresión, pero además ese movimiento se oponía a las guerras.

En los Estados Unidos el movimiento de los Hippies se oponía a la guerra de Vietnam y a que los jóvenes fueran enviados a pelear en ese país del sudeste Asiático. El Mayo Francés de 1968 fue otro de los ejemplos de la protesta juvenil, en este caso en la Universidad de París, pero hubo protestas estudiantiles contra el autoritarismo de las autoridades universitarias hasta el umbral de la década de 1970 en todo el mundo y las hubo en recintos de los cinco continentes.

Sin embargo, no hubo una propuesta para el cambio social, no hubo un programa que fuera una propuesta para el cambio social, por parte de los jóvenes en ninguno de los países, pero tampoco se articularon como asociación política, por lo menos no fue el caso del movimiento Hippies en Estados Unidos y ni el caso de los jóvenes de Inglaterra que en el primer lustro de los 60 se aglomeraban espontáneamente en grandes multitudes en plazas públicas, con propósitos antibelicistas. Probablemente, estos últimos estimulados por John Lennon y la agrupación musical de The Beatles.

Ahora bien, ni los jóvenes de Inglaterra, ni Los Hippies de Estados Unidos y ni los Jóvenes de las universidades de diferentes países elaboraron un programa con una propuesta de un proyecto alternativo de sociedad. Los Hippies por sus hábitos en las calles y otros lugares se oponían a la sociedad tecnológica y revindicaban la paz, pero lamentablemente cayeron en el consumo de drogas. Como reminiscencia de Los Hippies en el desierto de Estados Unidos se celebra un festival de jóvenes durante tres días, en el que las autoridades les permiten sus hábitos.

El movimiento de los jóvenes ingleses y de los Estados Unidos no se convirtió en una contracultura, por ser heterogéneo, al incluirse en él a jóvenes de todas las clases y capas sociales de esas sociedades. Sin embargo, fue interesante su oposición a la sociedad tecnológica, porque se preocupaban por la conservación de la naturaleza, pero el consumo de las drogas en el caso del movimiento  Hippies hizo que se desmitificara dicho movimiento.

La lucha estudiantil tuvo bastante éxito en Francia, con la descentralización de la administración de la Universidad de París; hubo muchas luchas reivindicativas en universidades del mundo que tuvieron saldos positivos al interior de las universidades, pero no trascendió de las academias, no hubo un cambio revolucionario en las sociedades.

Sin embargo, hay que decir que, en materia de conciencia social, lo que representó  la década de los 60 fue tan grande que esa década marcó el siglo 20 y repercutió en la década siguiente, aunque  retrocediéramos tanto en la década de los 80  y en la de los 90 con todo lo que trajo la negociación de la deuda de los gobiernos con el FMI. No hubo el cambio social que la sociedad necesita y, en el caso dominicano, pese a que vivíamos en una época de represión política y sindical, había una mejor conciencia social en los jóvenes y los adultos, porque había un gran espíritu de solidaridad entre los dominicanos y probablemente en muchos países del mundo era así mismo.

 

Hoy día el individualismo y la ostentación forman parte del estado conciencia social de muchos dominicanos y de ciudadanos de otros países. En la década de los 70 muchos jóvenes estaban organizados en clubes juveniles, en campos y ciudades, donde se expresaba toda una catarsis con la canalización de todas sus energías juveniles. La solidaridad y el desinterés quedaban expresados en todo el trabajo que desarrollaban los jóvenes a través de tales organizaciones, las cuales venían proliferando desde la caída de la dictadura de Trujillo, por su naturaleza juvenil y reivindicadora del interés social popular es inédita en cualquier otro país de América Latina.

 

El autor de este  breve artículo, el cual escribe motivado por la lectura de algunos artículos del Dr. Ramón Antonio Veras, tiene una investigación sobre los clubes juveniles culturales y deportivos, casi concluida  desde hace varios años que piensa  concluirla y publicarla, en la cual ha inventariado alrededor de 1,000 organizaciones de este tipo que en el pasado existieron y más de 1,000 grupos entre ellos: clubes recreativos (country clubs, casinos y otros), Clubes de servicios (clubes de leones, activos 20-30 y clubes rotarios) Clubes organizaciones de mujeres, sociedades de fomento, mutualistas, clubes políticos, clubes de empresas y de organizaciones públicas.

Esos clubes juveniles desaparecieron porque el modelo neoliberal impuesto a la sociedad por el Fondo Monetario Internacional,  a raíz de la negociación con este de la deuda pública por el gobierno dominicano, era excluyente de la existencia de esas organizaciones juveniles. Era excluyente porque expulsaba fuera del país a muchos jóvenes por el desempleo, como una fuerza centrífuga, jóvenes que eran o habían sido clubistas y era excluyente porque obligaba a muchos jóvenes que trabajaban a no disponer de tiempo al extenderse la jornada de trabajo y por el aumento de la delincuencia y surgimiento de pandillas que atacaban los clubes. Existían escuelas gratuitas organizadas desde esos clubes juveniles, en barrios que no tenían escuelas, donde los jóvenes de los clubes enseñaban en ellas.

 

Es bueno que los jóvenes entiendan que ser joven no es un valor es una condición biológica del ser humano en una etapa de la vida. Se es digno por los valores que se integran y cultivan en la vida, pero no por ser joven. Usted tiene valor cuando no hace daño o trata de evitar hacer el daño a su semejante; tiene valor cuando respeta los derechos y los deberes de sus semejantes y solidario y cooperador con sus semejantes.

No quiero terminar sin decir que el estado de conciencia social actual de los jóvenes no apunta en esa dirección, por lo que la preservación de la vida en el planeta está amenazada y lo está porque si no construimos una sociedad justa la vida en el planeta va a ser destruida por el gran capital, mientras gobiernos como este de Luis Abinader y otros en otros países piensan y actúan pensando en alianzas público-privadas para favorecer al capital privado, a los grandes capitales, las AFP, ARS, los bancos, las bancas de loterías y los paraísos fiscales.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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