La doble y riesgosa dinámica partidaria

Por Francisco S. Cruz

Post salida del poder, en el PLD, se observa un fenómeno nada halagüeño pero a la vez revelador -ya incluso, observado por algunos periodistas que, consciente o no, no se esteran que son perremeístas de ejercicio y convicción- que, por un lado, no salen a defender al gobierno y partido que les dio posiciones gubernamentales de ministros y directores -y demás puestos en el organigrama gubernamental-, pero están y estuvieron, en el pasado IX Congreso, muy activos monopolizando y cabildeando posiciones jerárquicas internas y, de paso, cerrándole espacios al relevo de liderazgos o, como jerarquía al fin, imponiendo, bajo múltiples subterfugios, esquemas ya obsoletos organizativos, más que nada en el exterior…

Poco osan ir contra esa corriente, pero sino expresan y luchan, hasta donde se pueda institucionalmente, sufrirán, si el partido vuelve al poder -como es probable, por su vocación de poder y obra de gobierno-, la envestida y el precio a su resistencia o rebeldía, como otras veces, será incisiva o, simplemente, serán ignorados u obligados a irse más temprano que tarde (a esto último algunos apuestan, aunque parezca ilógico o nada político).

Es una estrategia que le va saliendo, hasta ahora, bien, pues están de bajo perfil y con el control de las estructuras partidarias internas, al tiempo que ellos y sus segundones van copando los mandos de los dos proyectos presidenciales que hasta la fecha corren en el otrora partido de gobierno.

En mi opinión, esa estrategia o impostura hay que desmontarla, escuchar más y facilitar que nuevo relevo de liderazgos -que los hay en el PLD- juegue roles trascendentes sin trabas ni atajaderas de ninguna índole, digo, si se quiere tener posibilidades reales de volver al poder….

Porque no es verdad que, con cuadros y figuras añejas en lo que fue el gobierno y el partido, se concite mucho apoyo ciudadano, a menos qué tal realidad política interna no cambie y los proyectos presidenciales -sus precandidatos- y el partido presenten, motiven y aúpen a otra camada de dirigentes y cuadros, relegados, y, de acuerdo con sus cualidades, destrezas y reciedumbre ética-partidaria, se les ponga al frente….

De modo que, en el PLD, es hora de escuchar -más que de imponer- y los que están de bajo perfil (tendrán sus razones) entiendan que, si no pueden o no quieren salir al ruedo, este es el mejor momento para colgar los guantes (pensionarse), y dejar que una nueva camada de cuatros y dirigentes afloren con ímpetus y entusiasmos….

Ojalá, escuchen… (¡tengo mis dudas, al respecto!).

 

Francisco S. Cruz

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